.

viernes, 27 de marzo de 2015

Capítulo 24.

Observo las fotos. Sin saber cómo reaccionar. Muchas son mías sola, otras con mi perro, con mis amigos, incluso en otras salgo con Ian.  De repente me siento mareada y me tambaleo hacia un lado. Oigo que dos sillas se mueven y varios brazos me sostienen antes de que me estrelle contra el suelo.
-Blair, tranquila. -Dice mi padre-. No te va a pasar nada, no se acercará a ti.
-Cierto. -Sigue diciendo Héctor-. Hemos hablado con el FBI. Cuando vuelvas a Los Ángeles, estarás bajo vigilancia. Si el sospechoso te sigue o intenta algo no podrá acercarse, ni mucho menos tocarte. Aunque no podrá salir del país, todos los aeropuertos están informados.
-Necesito salir fuera...
-Claro, cielo. Te acompaño. -Después se dirige a Héctor-. Ahora vuelvo.
-Tómate tu tiempo. -Contesta este.
Al salir por la puerta mi padre me sujeta por la cintura, pues aún estoy algo mareada o asustada. Una mezcla de las dos cosas. No pasa mucho tiempo hasta que oigo la voz de Ian a mi lado.
-¿Qué pasa? -Me acaricia el pelo y le miro-. ¿Qué os han dicho?
Intento contestarle pero mi padre se adelanta.
-En seguida te lo contará ella, yo tengo que volver a entrar para averiguar más. -Luego me dice a mí, cogiéndome la mano-. Estate tranquila, no te va a pasar nada. -Me da un beso en la mejilla y vuelve al despacho, cerrando la puerta.
Ambos brazos de Ian me sostienen ahora, aunque ya no me siento mareada. Pero la expresión de pánico aún no se ha ido.
-Blair por favor contéstame. -Dice angustiado-. ¿A qué se refiere con que no te va a pasar nada?
Intento controlar mi expresión para no preocuparle. Por una parte me extraña que Elena no se haya acercado, miro a mi alrededor y veo que no está. Vuelvo la mirada a Ian.
-Han... -Me sale voz ronca y me aclaro la garganta-. Han encontrado un garaje... Que tenía el tío este... Jorge se hace llamar ahora. Estaba todo lleno de fotos -me tiembla la voz- mías.
Los brazos de Ian se tensan a mi alrededor. Antes de que hable le sigo contando.
-En Los Ángeles. -Se me quiebra la voz y no puedo decir nada más.
Él abre la boca para decir algo, pero la vuelve a cerrar. Repite el mismo movimiento dos veces. Nos miramos sin decir nada, durante varios minutos. Finalmente apoyo la cabeza en su pecho, esperando que él me aprete contra él con sus brazos, y lo hace. No necesito nada más, no necesito que me diga que todo va a ir bien, que no me va a pasar nada, solo necesito su contacto. Es el único consuelo que necesito, y lo hace.

-Cielo por favor, no hace falta que te vayas... Es más, no quiero que te vayas. -Me dice mi padre mientras termino de recoger mis cosas en la maleta-. No me quedaré tranquilo si estás tan lejos. Con ese cabrón merodeando por ahí.
Me giro para mirarle.
-Papá, no me va a pasar nada. No estoy sola. Ya oíste a Héctor, el FBI me protegerá. Además seguramente no podrá salir del país. Lo cogerán pronto. -En realidad no creía esto último, pero quería convencerme a mi misma.
-Por favor, quédate.
Me costaba mucho irme si me lo pedía así.
-Papá, allí tengo vida. Y dos trabajos. He conseguido que me cubran esta semana, pero no creo que les haga mucha gracia cubrirme otra semana más.
-Pues no vuelvas. Te mantendré yo.
Suelto una risita.
-¿Quieres que vuelva a dar guerra por aquí?
-Sí. -Me dice y me sonríe.
Pongo los ojos en blanco, pero le acabo devolviendo la sonrisa.

Estamos en el aeropuerto, esperando a que salga nuestro vuelo. Mi padre y Elena han venido a llevarnos, también están Marcos y Ester. Estos dos últimos sueltan unas cuantas lágrimas mientras nos despedimos. Al final acabo llorando yo también.
-No tardes tanto tiempo en volver. -Me dice Ester mientras nos abrazamos.
-Pues venid vosotros, mi casa está abierta. -Le digo apartándome y enjugándome las lágrimas con la mano-. Bueno no abierta, está bien cerrada...
Las dos reímos. Marcos me pasa un brazo por los hombros y me da un beso en la mejilla.
-¿No se te puede convencer de que te quedes más tiempo?
-No lo intentéis porque al final acabaré por ceder. -Le digo riendo.
Veo que Ester mira a Ian, sin saber como despedirse. Este se acerca a ella y le da un abrazo, como no ella se hecha a llorar otra vez.
Mi padre y Elena me dan un último abrazo y Ian y yo nos vamos alejando de ellos. En todo el camino no paro de mirar atrás y despedirme de ellos con la mano. El brazo de mi padre alrededor de la cintura de Elena, la cabeza de Ester apoyada en el hombro de Marcos mientras este la rodea con sus brazos, es la última imagen que tengo de ellos.

-Despierta, preciosa. Ya hemos llegado.
Poco a poco me voy desperezando, Ian ha aparcado en frente de mi casa. Se me hace raro volver aquí, más aún cuando estaba soñando que aún seguía en Málaga. Fuera es de noche. No sé ni qué día es ni qué hora.
-Mmm... -Me estiro y bostezo.
-¿Qué? -Pregunta Ian divertido.
-Estoy un poco desubicada.
Él ríe entre dientes.
-Estamos en Los Ángeles, California, Estados Unidos, La Tierr...
Le interrumpo dándole un manotazo en el brazo mientras me río, sin fuerzas. Se me vuelven a cerrar los ojos.
-Es sábado. -Dice riéndose también-. Acaban de dar las 11 de la noche.
-Tendría... -Bostezo otra vez-. Que ir a trabajar... Puedo... -Cierro los ojos-. Llegar...
Estoy completamente ida, noto como Ian me coge en brazos y oigo cerrarse la puerta del coche. Por un momento abro los ojos un poco, y veo por encima de su hombro. Un hombre nos está mirando, escondido entre dos coches. Para cuando comienzo a intentar pensar sobre eso, me quedo dormida.

2 comentarios:

  1. ay, que ilusión me hizo que me comentases. Siento no haberme pasado mucho por aquí porque estoy un poco liadilla con las clases, exámenes y la vida del estudiante, por lo que no he leído mucho de tu novela, pero esta semana santa a ver si me pongo a ello. :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que me emocioné mucho con el momento de tus dos personajes y tuve que comentar jajajaja. Pues si lo lees espero que te siga gustando :D

      Eliminar