-¡Vaya! -Exclamo.
-¿Qué? -Contesta contento.
-Me encanta.
Le miro y veo que está sonriendo. Aparca cerca de la puerta de la casa y bajamos del coche. Ian lo rodea para ponerse a mi lado y me coge la mano.
-¿Vamos? -Dice.
-Vamos. -Contesto ansiosa.
Entramos dentro y observo el vestíbulo. Es prácticamente del tamaño de la mitad de mi casa y tiene forma circular, hay cuadros colgados en las paredes. En frente a la derecha está la escalera que lleva al piso superior, que sigue la forma circular del vestíbulo. Miro a mi alrededor embobada. Noto las manos de Ian en mis hombros.
-Dame tu chaqueta y el bolso.
Mientras me quita la chaqueta él desliza las manos por mis brazos a medida que la chaqueta cae. Me estremezco.
-Ves pasando si quieres, al comedor. -Señala a nuestra izquierda-. Ahora voy.
-Vale.
Le sonrío, él me la devuelve y se gira para irse. Yo voy hacia donde me ha dicho, al comedor. En lo primero que me fijo es en la gran mesa que hay en el centro, de unas seis personas, en un extremo de la mesa hay velas entre dos platos colocados uno frente al otro y una botella de vino al lado de estas. Oigo unos pasos a mi espalda y me giro para verle. El suéter que lleva no es ni muy ancho ni muy apretado pero deja ver lo bien que cuida su cuerpo. Se ha remangado un poco las mangas y observo sus antebrazos, no demasiado tiempo para que no lo note.
-¿Tienes hambre?
"De ti, sí". Al pensar en eso me pongo algo colorada.
-Mucha.
Creo que el tono de voz con que le he contestado y mi pensamiento de antes se han mezclado, porque veo que él hace un gesto nervioso, colocándose la mano detrás del cuello, como si saber que hacer. Le sonrío.
No paramos de hablar a lo largo de la cena. Voy perdiendo la vergüenza a medida que nos contamos cosas y a medida que se vacía la botella. Me pregunta por mi vida en Málaga antes de venir aquí y también cuando me mudé. Yo le pregunto acerca de su trabajo. Le comento la película que vi de él y me vuelvo a poner colorada al acordarme de... Aquella escena. También le pregunto sobre series, sobretodo la que hace ahora con... Nina. Por dentro me cabreo un poco al saber que su personaje y el de ella están enamorados. Él ríe al ver mi expresión, supongo que no sé disimular demasiado bien. Estuve a punto de preguntarle acerca de lo que tuvo con ella pero me contengo. La botella está a punto de acabarse y la vacía llenando nuestras copas. Estoy algo contentilla.
-¿Lo has hecho tú solo?
-¿El qué? -Me mira mientras llena su copa.
-Esto. -Señalo con un movimiento de copa las velas, nuestros platos ya vacíos y bebo.
-Bueno... Me ayudó una amiga. -Se aclara la garganta-. Mi mejor amiga.
-¿Tu mejor amiga? -Bebo otro sorbo.
-Sí, Kat. También forma parte de la serie. -Tuerce un poco los labios para no reírse-. Te pones celosa con facilidad ¿no?
Me atraganto con el vino y me pongo como un tomate. Al haber luz de ambiente espero que no se note mucho.
-Eh... No... Es que...
Ian ríe.
-Era broma.
Sonrío nerviosa. Él bebe un trago de su copa y se levanta. Miro a ver a donde va y se para en frente de la tele, toca el equipo de música que está encima de la estantería. Reconozco la canción, suena "I Do It For You - Bryan Adams" y se gira para mirarme. A continuación se dirige hacia mí, bebo un trago largo y me acabo la copa. Cuando ha llegado a mí, extiende su mano derecha, invitándome a bailar. Yo dejo la copa en la mesa y le sonrío. Cojo su mano y me levanto.
-No sé bailar.
Se encoge de hombros.
-Yo tampoco, pero nadie nos ve.
Nos alejamos un poco de la mesa, colocándonos en el centro del comedor, entre el sofá y la tele. Me rodea la cintura con un brazo y me pega a él. Se empieza a mover y yo me dejo llevar, siguiendo sus pasos. Nos miramos a los ojos mientras bailamos. Ya no noto mi movimiento, no oigo la música, ni siquiera noto su brazo, ni mi mano entre la suya, solo veo su mirada, que me absorbe, me atrapa. El corazón se me acelera. Ian me hace dar una vuelta sobre mí y eso me saca del trance. Me vuelve a acercar a él y nos sonreímos.
-¿A que no es tan difícil? -Me pregunta.
-Contigo no.
Entreabre un poco la boca, sorprendido por mi respuesta. La canción cambia y suena "Young & Beautiful - Lana del Rey". Siento una mezcla de emociones, todas hacia él, amor, deseo, nervios, más amor. No sé si lo que hago es por eso o simplemente que no deseo otra cosa más que estar con él de todas las formas posibles, pero acerco mis labios a los suyos. Suelto mi mano de la suya para tocarle la cara. Movemos nuestros labios haciendo el beso más intenso y juntamos nuestras lenguas. Ian baja sus manos al principio de mis piernas y me sube, de modo que rodeo su cintura con mis piernas. Noto que nos movemos, pero le sigo besando. Él muerde mi labio inferior y tira de él, gimo y me apreto más a él. Caemos y noto el sofá debajo de mí, y a Ian encima, entre mis piernas. Nos seguimos besando con fuerza, con nuestras respiraciones mezcladas. Sus manos me acarician los hombros y baja, pasando por mis pechos, mi cintura y me agarra los muslos. Desciende con su boca hasta mi cuello, jadeo y le agarro el pelo con una mano, con la otra agarro su brazo, noto su fuerte bíceps debajo de mis dedos. Vuelve de mi cuello a la boca, yo pongo mis manos en el bajo de su espalda y le apreto contra mí. Noto su erección entre mis piernas y el corazón se me acelera más. Dios, me desea. Meto mis manos debajo de su suéter y acaricio su espalda. Aprieta su cintura entre mis piernas y gimo. Con una mano empieza a desabrocharme los botones de la blusa... Vuelve a besarme el cuello y yo giro la cabeza para darle mejor acceso. Por un momento abro los ojos y veo un gato naranja ahí sentado que nos observa. Doy un respingo por el susto. Ian me mira y sigue la dirección de mi mirada, hacia el gato.
-¿Qué...? -Pregunto.
-Es... Moke.
Nos volvemos a mirar. Aún tiene esa mirada ardiente y su pecho sube y baja rápidamente por la respiración agitada, como la mía. Una pequeña parte de mí recuerda que tengo que trabajar. Miro la hora en mi reloj de pulsera. Le vuelvo a mirar, diciéndole con los ojos lo que no quiero hacer, irme. Ian me devuelve la mirada unos segundos y se incorpora, quitándose de encima de mí.
-Por un momento he perdido la noción del tiempo. -Dice.
Me pongo (cómo no) roja.
-Y yo. -Digo mientras me levanto.
Me coloco en frente de él que sigue sentado en el sofá, con los codos apoyados en las rodillas, mirándome. Mientras me abrocho los 3 botones de la blusa que antes me consiguió desabrochar. Él sigue con la mirada mis movimientos, botón a botón, mientras los abrocho. No estaría mal que me tirara en el sofá otra vez y me los volviera a desabrochar.
-¿A qué hora tienes que estar allí?
Vuelvo a mirar el reloj.
-Hace... 10 minutos. -Río.
-Pues entonces vamos. -Se levanta rápidamente.
Como estaba en frente de él nuestros cuerpos casi se tocan. Miro su pelo revuelto y sus ojos, que me miran con deseo. Nos quedamos así, callados. Desvío la vista a sus labios.
-No... Hay... Prisa. -Consigo decir, volviendo a sus ojos.
Mi respiración se empieza a acelerar debido a su cercanía. Soy consciente de que me estoy mordiendo el labio. Ian acerca su cara a la mía pero su boca queda a milímetros de mis labios, que están entreabiertos esperando su contacto.
-Si seguimos así no vamos a llegar nunca. -Dice en un susurro.
-Ahora mismo me da igual. -Le contesto en el mismo tono.
Noto esa electricidad entre nosotros que noté aquella vez en el ascensor, que me atrae a él. Suena mi móvil a lo lejos y cierro los ojos frustrada. No me quiero ir. Vuelvo a abrir los ojos y él está sonriendo. Se aclara la garganta.
-Traeré... Las cosas. -Me guiña un ojo antes de irse del comedor.
Suelto el aire que tenía contenido en una bocanada. Madre mía, qué noche.
Observo el coche de Ian alejarse, hasta que se pierde de vista y entro en el pub. Voy a la barra y me acerco por detrás a Noah, abrazándole. Él intenta mirar atrás y me ve de reojo.
-¡Hola! -Le digo con una sonrisa de oreja a oreja.
Le suelto y se da la vuelta, de cara a mí.
-Hola. -Me devuelve la sonrisa y mira su reloj, después a mi otra vez-. ¿Qué has estado haciendo?
-Pues... Estaba con Ian.
-¿El actor?
Asiento con la cabeza sin dejar de sonreír. Noah me sonríe con los ojos entrecerrados y se acerca más a mí. Pega su nariz a mi cuello, luego se aparta. Le miro con una ceja alzada.
-Hueles a colonia de tío. -Ríe-. Deduzco que no habéis estado jugando a las cartas.
Me pongo roja pero por la oscuridad del bar espero que no se me note.
-¡Idiota! -Le empujo y reímos los dos-. Voy a dejar las cosas.
-Vale. -Me guiña un ojo y se va al otro lado de la barra.
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