.

jueves, 30 de abril de 2015

Capítulo 31.

-¡No sé que coño ponerme! -Grito sola en mi casa mientras dejo el armario hecho un desastre.
Voy tirando la ropa que me pruebo por toda la habitación, me he cambiado unas diez veces y sigo sin convencerme de nada de lo que me pongo. Son las seis y en una hora tengo que estar en la exhibición de baile. ¿Pero por qué me como tanto la cabeza por la ropa? ¿Por volver a causar buena impresión a Isaac? "¿Hola? ¿Blair? Quieres a Ian ¿recuerdas?". Empiezo a pensar que estoy siendo un poco suelta, primero Matt -aunque ya está arreglado todo- y ahora a saber qué pasa con Isaac. El chico es guapo y creo... Que me puede llegar a gustar pero siento como que estoy engañando a Ian. Hace cinco días exactos que hemos cortado y no sé nada de él. Le conté lo que hice, me disculpé, le expliqué por qué y le dije por primera vez con palabras que le quería, aunque menudo momento elegí yo también... Hago un último intento con la ropa y acabo con unos leggins azul marino, una blusa de tirantes blanca y unas sandalias marrones. Voy al baño a maquillarme y cuando acabo ya son y media. Cojo un bolso marrón y me lo cuelgo al hombro. Le doy un beso a Loki entre las orejas y salgo de casa. Cuando estoy en la calle suspiro, tengo que comprarme un coche ya...

El autobús para en frente de Pershing Square Downtown y voy al paso de cebra más próximo para cruzar. Me invade una sensación de Déjà vu. Cuando estoy al otro lado me dirijo al centro de la plaza, miro mi reloj de pulsera, las siete y cinco. Me voy acercando a unas gradas que tienen toda la pinta de haberlas montado en un momento. La gente está sentada ya y voy a un sitio libre en las filas del medio. En cuanto me siento veo en frente una especie de alfombra en el suelo para bailar. Los bailarines están más atrás, hablando entre ellos. Hay muchos y no veo ni a Isaac ni a Marnie. Miro mi móvil por hacer algo y tengo un mensaje.
19:00 Mel: Qué tal? Has visto a tu chico?
19:08 Yo: Estoy ya en las gradas, pero no le veo...
Cuando bloqueo el móvil y levanto la vista están ya todos los bailarines sobre la alfombra, Isaac y Marnie están en la primera fila y me sorprende el pequeño infarto que me ha dado al verle. Veo que él recorre las gradas con la mirada y en cuanto me ve me sonríe, yo le saludo tímidamente con la mano. Una mujer de unos treinta y pico años adelanta a todos los bailarines y empieza a hablar, aunque no lleva micrófono ni nada se le oye perfectamente. No escucho lo que dice porque estoy embobada mirando a Isaac, lleva unos pantalones grises de chándal que acaban en puño en el tobillo, una camiseta negra ceñida de manga corta y unas Adidas. Esa camiseta hace que se le marquen los músculos de los brazos y del torso... De repente empieza la música y me sobresalto. Todos se mueven al unísono pero solo me fijo en una persona, aunque es un poco difícil cuando se va a la fila de atrás y los de detrás van adelante. En un momento de la canción todos se ponen rápidamente en parejas, él se pone con Marnie y bailan bastante pegados. Si no me cayera bien la chica me enfadaría un poco. Me imagino las manos de Isaac en la cintura de Marnie sobre la mía... Otra punzada de culpabilidad, "¿pero qué me pasa?". Cuando acaban de bailar el público se pone a aplaudir y hago lo mismo. Los ojos de Isaac se vuelven a posar en los míos y le sonrío un poco. Él me devuelve la sonrisa y me guiña un ojo. Noto como me sonrojo y bajo la vista. La mujer de antes vuelve a hablar animando a la gente a apuntarse a la academia y nos da las gracias por venir, Isaac no me quita la vista de encima y me toco el pelo nerviosa. La mujer termina de hablar y el público empieza a aplaudir, yo incluida, para no quedar mal aunque no me he enterado de mucho de lo que ha dicho. Todos se desperdigan, la mayoría de los bailarines vienen a las gradas a saludar a sus amigos. Marnie viene hacia mí, seguida de Isaac. Yo me levanto y nos encontramos en las escaleras para bajar.
-¡Has venido! -Me dice ella en cuanto está frente a mí.
-Te dije que lo haría. -Le sonrío.
-Bueno, aún así pensaba que lo hacías para no quedar mal diciendo que no. -Se sonroja un poco.
Río, sin saber qué más decir.
-Os dejo, que tengo que hablar con una amiga. -"¿Os?"-. Gracias por venir Blair.
-De nada.
Ella se marcha y Isaac ocupa el lugar de Marnie hace unos segundos. Como está una escalera más abajo estamos a la misma altura.
-Hola. -Me saluda con una sonrisa.
-Hola. -Sonrío tímidamente.
-Estoy sorprendido.
-¿Y eso por qué? -Ladeo ligeramente la cabeza.
-Bueno, has venido. -Se mete las manos en los bolsillos del chándal y no sé por qué pero está muy sexy en esa pose-. Y eso sin conocernos prácticamente de nada.
-Ya... Sí... No sé. -Me río nerviosamente por qué no sé qué contestar.
Isaac se ríe ante mi reacción.
-¿Damos una vuelta? -Pregunta.
Asiento con una sonrisa. La gente empieza a bajar de las gradas y como solo están estas escaleras nos apretujamos un poco. Isaac hace un gesto con la mano para que pase primero. Empiezo a bajar y noto que él me pone la mano en la espalda. Se me acelera el corazón ante ese contacto. En cuanto estamos abajo y no hay tanta gente retira la mano y se pone a mi lado. Caminamos en silencio unos instantes y pienso en algún tema de conversación que sacar.
-¿Hace mucho que bailas?
-Sí, desde pequeño. Siempre solía ver programas de baile en la tele. -Le miro mientras andamos y veo que mira al frente con expresión de nostalgia-. Intentaba imitar a los bailarines y no se me daba mal. Mi madre me animó a que me apuntara a bailar y aquí estoy.
-¿Y tu padre?
-Murió. En un accidente de avión.
Siento de repente una profunda compasión por él.
-Lo siento mucho.
-Gracias.
-Mi madre también murió.
Por el rabillo del ojo veo que me está mirando, supongo que se preguntará por qué.
-Accidente de coche. -Pongo demasiado énfasis en la palabra "accidente" espero que no se haya dado cuenta.
-¿Cuántos años tenías?
-Trece.
-Yo tenía nueve.
Y no decimos nada más durante unos minutos. Llegamos a un Starbucks y entramos, nos acercamos a la barra.
-¿Qué os pongo? -Dice la camarera.
Por su tono de voz se nota que está harta de su trabajo. Reprimo una sonrisa ante su tono, porque yo también lo estoy, al menos del de la cafetería.
-A mí un batido de chocolate.
-Dos. -Dice Isaac.
Cuando los tenemos, tras pelearnos cariñosamente por pagar, -al final ha pagado él- nos vamos a un mesa y nos sentamos uno en frente del otro.
-Perdona que te pregunte pero... -Dice él tras beber de su batido-. ¿Te... Te costó superarlo?
-Bastante. En realidad creo que aún no lo he superado del todo. Me mudé aquí para apartarme de todo aquello, que me recordaba a ella pero...
-Lo siento, es que nunca había conocido a nadie que supiera lo que se siente.
-No pasa nada. Yo tampoco.
Me dirige una pequeña sonrisa sin alegría.
-Si te digo la verdad, creo que yo tampoco he llegado a superarlo. Hay veces, cuando hablo con mi madre... -Se mira las manos, cruzadas encima de la mesa-. Que estoy a punto de decirle "mamá, ¿me pasas con papá? Quiero..." No sé por qué me pasa pero a veces se me olvida todo eso y pienso que aún sigue aquí.
Me quedo algo embobada escuchándole, es exactamente lo que yo siento. Me mira y recobro la expresión.
-¿Te parece raro si te digo que a mí también me pasa?
Nos miramos unos instantes sin decir nada y yo vuelvo a mi batido. Cojo la pajita y la chupo por abajo, para comerme la nata. Oigo que se ríe y le miro.
-¿Qué pasa? -Digo con una sonrisa.
Él no dice nada, alarga su mano derecha hacia mi cara. Con el pulgar me retira restos de nata de la comisura de la boca. Después se lleva al pulgar a la boca. "Oh, dios mío".  Involuntariamente me muerdo el labio pero él no me ha visto. Después el me mira.
-Te has puesto roja.
Me pongo aún más roja y se ríe, bajo la cabeza un poco para que no me vea.
-Me pasa mucho.
Cuando salimos me acompaña a la plaza de antes, pues mi bus solo pasa por allí. Nos detenemos en la parada y tras intercambiar los números nos despedimos.
-Pues ya nos veremos por ahí. -Dice.
-Sí, puede que te vuelva a encontrar en alguna otra batalla.
Reímos. El autobús se acerca a lo lejos, Isaac sigue la dirección de mi mirada y al verlo me vuelve a mirar.
-Bueno. Hasta otra.
-Hasta otra. -Repito y le sonrío.
Nos quedamos mirándonos intensamente y se acerca a mí. Me asusto un poco por dentro ante la idea que me bese, porque me viene la imagen de Ian a la mente. Pero él no se dirige a mis labios, sino a mi mejilla. Cuando sus labios entran en contacto con mi piel cierro los ojos. Son muy suaves. Estoy a punto de girar la cara para tocar mis labios con los suyos pero no lo hago. Abro los ojos mientras se aparta de mí y me dirige una última sonrisa. Yo se la devuelvo, algo colorada -cómo no- y entro en el autobús, que acaba de llegar. Cuando me siento en los asientos del fondo veo que él está esperando. El autobús se pone en marcha y yo me despido una última vez de él con la mano. Él asiente con la cabeza y me guiña un ojo.

domingo, 26 de abril de 2015

Capítulo 30.

Estamos las tres bailando en el piso de arriba de la discoteca formando un pequeño círculo, pues al haber mucha gente estamos algo apretujadas. Tras bailar un buen rato nos acercamos a la barra y pedimos un cubata.
-¡Cuánta gente joder! -Dice Melanie apartándose el pelo de la cara.
-Ya ya, que puto agobio. -Contesto.
-Ahora que tenemos bebida nos harán pasillo y todo, para que no se lo tiremos encima a la gente. Además ante una zorra me ha dado un empujón que casi me tira al suelo. Me voy a liar a repartir.
Melanie y yo miramos a Liv.
-Liv la camorrista. -Digo dándole una palmadita en el hombro.
Bajamos al piso de abajo con nuestros cubatas, por hacer algo y vemos que se ha formado un corro. Nos acercamos a mirar y dentro hay un chico bailando, supongo que será una batalla. Nos acercamos al principio del corro y nos abren paso para que pasemos. Los vasos funcionan. Estamos en "primera fila" y ahora se ve perfectamente. Ahora baila una chica, con el pelo largo y negro, se mueve bastante bien. El chico con el que está batallando la mira con una sonrisita de suficiencia y la aparta con un suave empujón cariñoso para bailar él. Es alto, pelo castaño y guapo, muy guapo. La camiseta de manga corta gris que lleva deja ver que hace deporte. Bebo un sorbo de mi cubata sin dejar de mirarle, también baila muy bien.
-¿Quieres un babero? -Me dice Melanie, que está a mi lado.
Me río pero sigo mirándole. Él se para para que baile la chica y por un momento sus ojos se posan en mí. Como me ha pillado mirándole aparto la vista para ver como baila la chica, pero no lo puedo evitar y vuelvo a mirarle, que me sigue observando. Esta vez no aparta la vista. Una pequeña sonrisa asoma en sus labios. "Bueno, pues voy a aprovechar", le guiño un ojo y seguidamente me giro para salir del corro pues igual le he espantado con mi gesto. Mis amigas me han seguido y Liv me tira del brazo.
-¿Por qué te vas?
-Necesito ir al baño. -Miento y bebo otro trago largo de mi cubata-. Esperadme aquí y sujetadme el vaso, en seguida vuelvo.
Me voy hacia los baños pero en vez de entrar me quedo en los lavavos y me miro al espejo. Hoy me veo bastante guapa, el pelo rara vez me queda como yo quiero y hoy me ha quedado completamente liso, igual que el maquillaje. Saco la ralla negra del ojo de dentro de mi sujetador y me repaso la parte inferior del ojo. Al terminar la devuelvo a su sitio y salgo de los baños volviendo a donde están mis amigas. El corro ya se ha disuelto. Liv me tiende mi vaso y yo lo cojo, volviendo a beber.
-Tu chico ha ganado la batalla.
-¿Mi chico?
-Al que no parabas de mirar, cabrona.
Sonrío sin decir nada, pero me pongo algo roja.
-Ayayay. -Añade Melanie con voz de abuela.

Al cabo de un rato, cuando nos acabamos los cubatas vamos a la barra dejarlos. Me agacho un momento para colocarme la tira del tacón y cuando me levanto mis amigas no están. ¿Dónde coño han ido? Miro a los lados y al frente, a lo lejos las veo subir corriendo las escaleras hacia el piso de arriba. ¿Pero qué hacen?
-En cuanto me han visto han salido corriendo. -Oigo un voz a mi lado.
Me giro y unos ojos marrones claros me miran, es el chico de la batalla. De cerca es aún más guapo.
-Bueno, ya estoy acostumbrada a que actúen de forma algo rara.
Él ríe sin apartar la vista de mí. Me tiende la mano.
-Soy Isaac.
-Blair. -Le contesto estrechándosela.
-Muy bonito.
-Gracias.
-Lo digo en serio, no es por quedar bien. -Pega un sorbo a su cerveza y mientras traga mis ojos se van a su boca. Tiene unos labios bonitos y carnosos. Le vuelvo a mirar a los ojos.
-Me alegra saberlo. -Sonrío.
La chica que estaba con él en la batalla se acerca a nosotros y le coge a Isaac del brazo.
-¿Nos vamos? -Oigo que le dice-. Estoy cansada...
-Sí, claro. Mañana hay ensayo, no me acordaba. -Me da la impresión de que está dándome una explicación de su marcha aunque se lo esté diciendo a ella.
-Ella es Blair. -Le dice.
La chica me sonríe y se acerca a mí.
-¡Hola! -Dice animadamente-. Soy Marnie.
Me cae bien inmediatamente. Observo que tiene pecas sobre la nariz y a ambos lados.
-Hola. -La saludo con una sonrisa.
-Sé que no nos conoces de nada pero, ¿tienes la tarde de mañana libre?
-Sí -contesto automáticamente- ¿por qué?
-Isaac y yo bailamos en una academia y mañana por la tarde hacemos una exhibición todos, necesitamos que venga gente, ¿te animas?
No sé las ganas que tendré mañana, pero su ánimo me contagia, por lo que contesto.
-Claro, ¿dónde es?
-En Pershing Square Downtown, a las siete.
-Allí estaré.
-Si no tuvieras esa carita de buena no convencerías a tanta gente. -Dice Isaac.
Marnie le da un codazo en el estómago y el finge dolor llevándose la mano al mismo.
-Venga, despídete, te espero fuera. -Dice ella-. Adiós Blair, encantada.
-Lo mismo digo.
Se marcha e Isaac se coloca en frente de mí.
-No tienes por qué ir, no te sientas mal por ella.
-Bueno, no tengo nada que hacer así que quiero ir.
-Entonces, te veré mañana. -Me sonríe y yo me quedo algo aturdida por su sonrisa.
-S... sí. -Consigo decir.
-Hasta mañana. -Me da un caricia rápida en el brazo y el contacto de sus dedos me provoca un escalofrío que me recorre toda la espalda.
Se gira y se marcha.
-Adiós. -Digo, pero ya se ha ido.

viernes, 24 de abril de 2015

Capítulo 29.

Me paso el resto del día sentada en el sofá, con la tele encendida pero sin verla realmente. Tengo los ojos hinchados y el suelo está lleno de pañuelos usados. Loki está tumbado a mi lado con la cabeza encima de mi muslo y yo le acaricio mecánicamente. Suena mi teléfono y me muevo como un zombi, sin prisa, yendo a por él, que está en la encimera de la cocina. Miro la pantalla y es la única persona, que por alguna extraña razón, con quien quiero hablar. Matt. Deslizo el dedo para responder.
-¿Matt? -Contesto con voz ronca.
-Eh, hola. -Dice con voz suave.
Una pequeña oleada de alivio me recorre, no está enfadado, ni me odia.
-Pensaba que no me ibas a volver a hablar.
-En tu nota ponía que necesitabas pensar y quería darte tiempo. Tranquila, sé que estabas en un mal momento y que no estabas actuando con cabeza. -Ríe sin ganas.
-No quiero que pienses que te estaba utilizando...
-No lo hago. No te preocupes. Dejemos las cosas como están, no volvamos a tocar el tema.
-Lo siento.
-¿Por qué te disculpas exactamente?
-No lo sé.
Matt ríe, esta vez con ganas.
-Oye, ¿te llevaste a Loki no?
-Sí.
Después empezamos a hablar de nuestras chorradas y es un alivio volver a la normalidad con él.

Han pasado cuatro días desde que hablé con Ian y no sé nada de él. Estuve a punto de llamarle pero decidí no hacerlo, así de cobarde soy. Es viernes por la noche y Melanie, Olivia y yo hemos decidido salir de fiesta después de mi turno en el pub. Ellas estarán allí hasta que termine. No es que tenga muchas ganas, pues aún sigo algo deprimida, pero supongo que me sentará bien beber un poco o puede que bastante e intentar pasármelo bien. Cuando llego a la puerta ellas dos ya me están esperando, en cuanto me ven corremos todas a nuestro encuentro y nos abrazamos.
-¡Pero cuánto amor, voy a llorar! -Digo mientras con un brazo rodeo a Liv y con el otro a Mel.
-Tienes que contárnoslo todo. -Dice Melanie en cuanto nos separamos.
-Bueno, es largo así que ya os lo contaré.
-Sí, que ahora mismo no quiero dormirme con tus historias. -Añade Liv.
Le doy una colleja en la cabeza y entramos en el pub. Aún es pronto pero ya hay bastante gente. Noah me ve a lo lejos y me sonríe, le saludo con la mano y él salta por encima de la barra y viene hacia mí.
-Dios, ¿pero cómo puede estar tan bueno? -Grita Melanie.
-¡Hola preciosa! -Me saluda.
Me coge por la cintura y me abraza muy fuerte, cuando yo le rodeo el cuello el me levanta y yo chillo por la sorpresa. Me río mientras me hace dar vueltas.
-¡Te he echado de menos!
-Y yo a ti. -Me deja en el suelo-. No vuelvas a irte, esto es muy aburrido sin ti. -Me pellizca la nariz.
-Ahora estoy contigo.
Él se aleja y yo me vuelvo hacia mis amigas, que siguen mirando a Noah, comiéndoselo con la mirada.
-¿Queréis un babero?
-Es que madre mía. -Liv se abanica.
-¿Por qué te llevas a todos los tíos buenos? -Pregunta Melanie.
-¿Todos? -Pregunto.
-Se nota que le gustas.
-Y mucho. -Añade Olivia.
-Que va, sólo es simpático conmigo.
-No te hagas la tonta...
-Bueno, lo que vosotras digáis, yo me voy a trabajar, estad por aquí y de vez en cuando acercaros a la barra, que os invito a chupitos.
-¡Bieeeen! -Gritan las dos.

Más tarde solo me quedan quince minutos para que acabe mi turno y les hago señas a mis amigas para que se acerquen a la barra. Ellas vienen en seguida. Están algo borrachas y yo ando contentilla por los dos chupitos que me he bebido con ellas. Les he contado que Ian y yo hemos roto y me animan a que esta vez bebamos algo más fuerte. Sirvo ginebra en tres vasitos y empujo dos hacia ellas. Brindamos y nos los bebemos. Al terminar voy a la parte de atrás a por mi bolso y me pongo los tacones que he traído, guardando las manoletinas en el bolso. Al salir Noah me mira de arriba a abajo y se muerde el labio acercándose a mí.
-Ey, guapa, ¿estás libre?
-Idiota. -Me río.
-¿Ya te vas?
-Ajá.
-Tened cuidado, a estas horas hay mucho capullo por aquí.
-Lo tendremos.
Le doy un beso en la mejilla y el otro y me marcho con mis amigas a una discoteca que no está muy lejos de aquí.

viernes, 17 de abril de 2015

Capítulo 28.

-Bueno, ya vale de hablar de mí. Cuéntame ya qué pasa. Empezando por todo lo de Málaga.
Holly y yo estamos sentadas en los taburetes de la isla de la cocina, con una pizza en medio de las dos que ella ha traído para cenar. Le cuento todo lo que paso allí referido a mi madre y ella me escucha atentamente todo el relato sin interrumpir hasta que llego a la parte de las fotos mías que había en el garaje de Casares.
-Psicópata cabrón. -Dice ella.
-Eso es lo más suave que he pensado yo.
-¿Y estás asustada?
-Mucho.
-Claro que lo estás, que pregunta más idiota.
Río un poco y doy un mordisco a mi trozo de pizza.
-Venga. -Sigue ella-. Sé que hay más cosas que te preocupan.
-¿Cómo lo sabes?
-No sé, simplemente lo sé.
-¿Me lees la mente? -Digo con fingido miedo.
-Mierda, me has pillado.
Reímos las dos y seguimos comiendo.
-Cuéntalo ya. -Dice con la boca llena.
Le cuento lo mismo que le he contado a Matt, con más detalles de manera que parece que vuelvo a estar en ese mismo momento.
-No creo que el te haya engañado, para nada.
-Eso mismo ha dicho Matt.
-¿Has ido a verle?
-Es otra parte de la historia.
-Miedo me das.
-Fui a su casa, se lo conté, lloré un poco y no sé que se me pasó por la cabeza pero le besé.
Holly se atraganta con la pizza y le doy unos golpecitos en la espalda.
-¿Cómo? -Dice mientras tose.
-Se apartó, pero le volví a besar. Y él me devolvió el beso.
-¿Pero qué...? -Ella vuelve a toser y bebe agua para que se le pase.
-Luego lo hicimos.
Holly escupe todo el agua que tenía en la boca mojando la mesa y yo me empiezo a reír a carcajadas.
-No te rías, esto no es gracioso. ¿Cómo se te ocurre? -Pero no lo dice enfadada.
Paro de reírme.
-No lo sé. Me siento fatal.
-Normal.
-Después me fui mientras él dormía.
-¿Así sin más?
Asiento mientras mastico otro trozo de pizza.
-Le dejé una nota.
Ella ríe.
-¿Qué?
-Hija mía, no das una derechas.
-No ayudas, cari.
-Oye, es la verdad.
Terminamos de hablar de todo aquello y al acabar me siento mucho mejor, como si me hubiera quitado un peso de encima. Pero aún quedan otros. Acabamos de cenar y Holly se va. Me doy una larga ducha y después de secarme el pelo me voy a la cama, agotada como estoy.

A la mañana siguiente voy de camino al trabajo, algo deprimida por volver a la rutina. Tengo que llamar a mi padre para ver si han descubierto algo más. También tengo que enfrentarme a hablar con Ian, pero aún no sé cómo. Entro en la cafetería y Emily me ve enseguida por lo que sale de la barra y viene hacia mí con los brazos abiertos para abrazarme.
-¡Hoooola! -Me dice y me abraza por los hombros.
Ver que alguien se alegra tanto de verme me anima un poco.
-¿Me has echado de menos por aquí éh? -Le devuelvo el abrazo por la cintura.
Me da un beso en la mejilla y nos separamos.
-Bueno, sin ti no podía criticar a la gente que pasa. -Se encoge de hombros.
Me río y ella se une a mis risas.
-Voy a dejar las cosas, ahora voy contigo.
-Ooookey.

Al salir del trabajo Emily y yo salimos de la cafetería riéndonos. Al mirar al frente veo a Ian apoyado contra su coche y se me para el corazón. Emily sigue la dirección de mi mirada al verme la expresión. Le he contado lo que me ha pasado con él.
-Bueno, te veo mañana. -Me dice.
Le sonrío.
-Vale, adiós.
Me da un suave apretón en el brazo y se marcha. Vuelvo a mirar a Ian y nos quedamos así, mirándonos a dos metros. Al cabo de unos momentos él se acerca lentamente hacia mí y yo hago lo mismo.
-Lo siento yo...
-No lo sientas. -Le interrumpo, respiro hondo antes de volver a hablar. Me tiembla la voz cuando las lágrimas amenazan con salir, tiene la mirada tan triste...- No debí irme de ese modo el otro día, si quieres estar con ella lo entiendo. No soy quién para decirte con quien tienes que estar y con quien no. Lo entiendo -repito- me apartaré si es lo que quieres.
Ian me mira confundido, como si yo fuera un experimento científico o algo así.
-¿Pero qué estás diciendo?
-¿No es lo que quieres?
-Por supuesto que no. No sé ni cómo se te pasa por la cabeza. Yo solo te quiero a ti, jamás te engañaría. Te repito que entre ella y yo no hay nada, solo es una amiga. Tenemos un pasado juntos pero es eso lo que es, pasado. Nada más.
Le miro embobada mientras me dice eso y las palabras "jamás te engañaría" resuenan en mi cabeza. Me hecho a llorar de culpabilidad, por lo de Matt. Me cubro la cara con las manos. Él separa la poca distancia que hay entre nosotros y me obliga a mirarle apartándome las manos y cogiéndome la cara.
-¿Se puede saber por qué lloras?
Me va a odiar después de esto. Pero no puedo ocultárselo.
-Después de verte... Fui donde Matt como te dije. -Casi no me entiendo ni yo al hablar entre medio de sollozos-. Y... Estaba muy triste y no sabía lo que hacía y...
La mirada de Ian cambia mientras hablo, creo que adivina lo que estoy a punto de decir. Sus manos se tensan en contacto con mis mejillas.
-Le besé... No sé por qué lo hice y luego... Luego fuimos a más...
Él retira las manos de mi cara y deja caer los brazos a ambos lados de su cuerpo. Con ese gesto lo dice todo. Las lágrimas siguen cayendo sin control.
-Lo siento mucho. Lo siento de verdad, no sabes cuanto me arrepiento.
Espero a que diga algo pero no lo hace, se limita a mirarme fijamente.
-Te quiero Ian, muchísimo. Lo siento. Te quiero.
Nada más decir esto me alejo de allí a toda prisa sin parar de llorar. Él no me sigue, lo que no es buena señal. Creo que esto ha acabado definitivamente, por mi culpa. Y no puedo soportarlo.

martes, 14 de abril de 2015

Capítulo 27.

"¿Pero qué coño he hecho?" Repito en mi mente estas palabras desde hace una hora. Estoy tumbada en la cama de Matt, él está dormido pero yo no he podido pegar ojo por la culpabilidad. ¿Qué hago? ¿Me quedo? ¿Me voy sin decir nada? Joder, no sé que hacer. Giro la cabeza un momento para mirarle, está tumbado boca abajo, profundamente dormido, con los labios entre abiertos. El brazo que está más cerca de mí lo tiene sobre mi cintura, que estoy tumbada boca arriba. Mientras empiezo a pensar en lo guapo que es retiro su brazo de encima de mí con cuidado de no despertarle. Me levanto de la cama y recojo mi ropa que está desperdigada alrededor de los pies de la cama. Me visto rápidamente y como no quiero irme así decido escribirle una nota. Lo más silenciosamente que puedo cojo una libreta de un cajón de su escritorio y un boli de encima de le mesa.
Tengo que irme. Siento irme así pero es que necesito pensar. Si te he dado alguna idea errónea lo siento, por favor perdóname. Entenderé si no me quieres volver a hablar. Te quiero.
B.
Vuelvo a dejar el boli en su sitio y coloco la libreta donde he estado tumbada hace un momento. Salgo de su habitación cerrando la puerta y bajo las escaleras corriendo. "¡Joder, Loki!" No me acordaba de que se lo dejé. Voy a la parte de atrás de la casa, donde está la piscina y lo veo corriendo por alrededor. Salgo allí y al verme viene corriendo hacia mí y ladrando.
-¡Shhh! ¡Calla Loki!
Sé que no me va a entender pero tenía que intentarlo. Espero que Matt no se despierte. Le acaricio rápidamente en cuanto lo tengo a mi lado y él me lame la mejilla. Dónde estará la puñetera correa ahora. Miro a mi alrededor sin encontrarla. Puede que esté en la entrada. Le hago una seña a Loki para que me siga y este lo hace. En efecto, está colgada al lado de la puerta de entrada en un perchero. Se la pongo al perro y salimos rápidamente.

Mientras camino por la calle con Loki a mi lado trotando alegremente dejo que mis pensamientos vayan a sus anchas, sin poder contenerlos más. Paranoia número uno, ¿de verdad vi al sospechoso del asesinato de mi madre al lado de mi casa? Cada vez lo dudo más, seguramente haya sido una alucinación al haber estado tan cansada y la pesadilla solo sea un reflejo del temor de que pueda encontrarme. Paranoia número dos, ¿he dejado a Ian? Me dejé llevar por el enfado del momento pero no quiero estar sin él. Aún así no sé que esperar de él después de haber visto lo que vi, ¿por qué no me dijo que no había nada con ella? Eso me hace creer que sí que lo hay y que no tenía excusa. Mirando el lado bueno, si él no está cerca de mí, Casares no le hará nada, si tiene intención de hacerme algo a mí o a las personas que quiero. Paranoia número tres, ¿por qué he hecho el amor con Matt? "Mierda, ¿he dicho hacer el amor?", me intento convencer a mí misma de que ha sido al estar vulnerable, necesitaba consuelo, una distracción de todo lo que ha pasado. Me duele pensar en este momento en Matt como una distracción pero necesitaba a alguien... Interrumpo mis pensamientos al llegar a mi casa. Busco en los bolsillos de mis vaqueros sin encontrar las llaves. Joder, me las he dejado dentro.

-Espere un momento mientras voy a por el dinero. -Le digo al cerrajero mientras me abre la puerta.
-Sin prisa. -Me sonríe.
Le devuelvo la sonrisa y entro en casa detrás de Loki que va disparado hacia la cocina. Normal, llevamos unas 2 horas en la calle mientras buscaba quien me abriera la puerta y a saber cuando ha comido. Voy hacia mi habitación y cojo la cartera del último bolso que he usado. Vuelvo a la puerta de entrada y le doy el dinero al hombre.
-Gracias por abrirme.
-No hay de qué, a eso me dedico.
Río un poco y tras sonreírme de nuevo se marcha. Cierro la puerta y voy a la cocina a ponerle la cena a Loki. Aún es algo pronto pero está ansioso el pobre. Después voy a por mi móvil, está sin batería así que lo pongo a cargar. Cuando se enciende me llegan 6 perdidas de Ian y un mensaje suyo.
18:44 Ian: Blair por favor, coge el teléfono. Tengo que hablar contigo.
Y otro un poco más tarde.
17:12 Ian: Entre Nina y yo no hay nada. Pero déjame que te lo explique. Por favor, contéstame, por favor.
Bloqueo la pantalla y me tumbo en la cama a llorar de nuevo.

Cuando dejo de llorar me escuecen los ojos, al final me voy a deshidratar de tanto llorar. Ahora tengo dos problemas, no sé que hacer con Ian y no sé que hacer con Matt. Este último no me ha llamado, ni un mensaje ni nada. Ya debería haber visto la nota. Supongo que habrá decidido que no quiere hablar más conmigo. No le culpo. Necesito consejo y con ello necesito a mi mejor amiga. Le mando un mensaje a Holly.
20:02 Yo: Neni, te necesito. ¿Puedes venir? :(
20:05 Holly: Claro, en un momento voy.
Sonrío a la pantalla. Holly siempre está ahí cuando la necesito.

martes, 7 de abril de 2015

Capítulo 26.

Me encuentro fuera de la casa de Matt, en la puerta de entrada. Debatiéndome entre llamar o no llamar. Necesito hablar con alguien, bueno, más bien llorar con alguien. Como la puerta de entrada estaba entre abierta, todo esto lo he pensado en la de su casa. Sin pensármelo más toco al timbre. Me miro en la ventana de al lado para arreglarme un poco para que no se asuste. Me arreglo el pelo con los dedos y me restriego los ojos para secarme las últimas lágrimas. Justo cuando acabo se abre la puerta. Me abre Jaimie, la madre de Matt. Intento sacar una sonrisa lo menos patética posible en estos momentos.
-¡Blair, cariño! ¿Cómo estás? -Me da un beso en la mejilla.
-Bien, gracias.
-Cuánto tiempo sin verte, que guapa estás.
"Pues menos mal."
-Pues no he tenido tiempo de arreglarme.
Reímos las dos, la pega es que lo he dicho en serio. Me miro rápidamente por primera vez desde que he salido de casa. Llevo una camisa de cuadros corta y unos vaqueros gastados. No está tan mal para no haber mirado lo que me ponía.
-Pasa pasa, no te quedes ahí. Matt está en su cuarto. Además yo ya me iba. -Me vuelve a sonreír.
-Vale.
Me dirijo a las escaleras y subo lentamente, las piernas me duelen después de la carrera que me he echado. Llego a la puerta de su habitación y toco dos veces. Sin esperar respuesta, entro.
-Mamá, ya te he dicho que no quiero más batido.
-Vale, captado.
Se gira rápidamente.
-¡Ay va!
-Aaaay va. -Le imito sonriéndole.
Viene hacia mí y me abraza muy fuerte por la cintura.
-Cómo te he echado de menos. ¿Cuándo has vuelto?
-Ayer por la noche. -Le devuelvo el abrazo rodeándole el cuello.
Noto que él me abraza aún más fuerte.
-¡Matt, que me ahogas! -Digo riéndome.
Es extraño lo rápido que me ha cambiado el humor en el poco rato que llevo con él.
-Lo siento. -Dice separándose de mí y uniéndose a mis risas.
Se me queda mirando fijamente.
-¿Qué pasa? -Le pregunto.
-Te veo como... Triste.
-Olvidaba que me conoces un poco bastante.
-Sí, por desgracia...
Le doy un codazo en el estómago y nos volvemos a reír. Voy hacia su cama y me siento. Él se sienta en su silla de escritorio y la arrastra hacia su cama para quedar en frente de mí.
-¿Qué te pasa? ¿Es por lo de tu madre?
-En parte...
-¿Y cuál es la otra parte?
-He discutido con Ian.
-¿Qué ha pasado?
Me resulta tan fácil hablar con él... Le cuento todo desde que me he despertado esta mañana, incluido el sueño. Cuando he ido a su casa, -omito el decirle que he ido corriendo-, cuando ha aparecido Nina, y cómo me he ido. Matt mira hacia el suelo con el ceño fruncido.
-¿Qué? -Pregunto.
-Que no veo a Ian capaz de hacer algo así y menos a ti.
-¿Tu crees?
-Al cien por cien.
-Pero él no ha hecho todo lo posible para intentar convencerme de que no era nada.
-Tampoco le has dejado.
-Aun así. -Se me quiebra la voz en la última palabra y las lágrimas salen de nuevo.
-No no, no llores.
Matt se levanta de la silla y se sienta al lado mío en la cama, me rodea los hombros con un brazo y yo apoyo la cabeza en él. El me acaricia el hombro y estamos así durante unos minutos. Levanto un poco la cabeza de su hombro para mirarle.
-Bueno, no quiero hablar de eso.
-Pues no hablemos de eso. -Me dedica una pequeña sonrisa.
Al tenerle otra vez así de cerca, al estar así de vulnerable, asoman mis antiguos sentimientos por él. Sé que quiero a Ian, más que a nada. Pero me doy cuenta de que a Matt no le he dejado de querer de esa manera. Fue el primer chico por el que me enamoré de verdad y eso deja huella. Una huella que no puedo borrar, al menos no de momento. Siguiendo un impulso, junto mis labios con los suyos. A los dos segundos él se aparta suavemente y me mira confundido. No sé que estoy haciendo pero no quiero pensar con sensatez ahora mismo. Me acerco a él de nuevo y le vuelvo a besar. Esta vez él no se aparta, pero noto su brazo tenso a mi alrededor. Agarro su pelo con una mano y tiro de él hacia mí para darle seguridad. Me rodea con más fuerza y con la otra mano me agarra la mejilla. Empujo su lengua con la mía y nuestro beso coge velocidad. No me he dado cuenta de cuanto he echado de menos esto hasta ahora. Una pequeña, muy pequeña parte de mí me dice que pare esto y que me vaya en seguida, pero es tan pequeña que la ignoro. Me muevo hasta quedar sentada encima de él a horcajadas, mi respiración se mezcla con la suya y le agarro el pelo con las dos manos. Él pone las manos en mi cintura, las baja poco a poco hasta mi culo y lo agarra con fuerza. Bajo mis manos hacia el bajo de su camiseta y el sube los brazos para que se la quite. Separamos nuestras bocas lo justo para quitarle la ropa. Entonces él me desabrocha los botones de la camisa y me la quita, besándome el cuello. Ya en ropa interior, me tumba en la cama y se pone encima de mí. Baja su boca por mi cuello hasta abajo y me besa en el vientre. Se separa un momento para quitarme las bragas y se vuelve a colocar sobre mí. Me mira un momento a los ojos, como queriendo saber si estoy segura. No me lo pienso y levanto un poco la cabeza para volver a besarle, suspiro y me dejo llevar.