.

viernes, 30 de enero de 2015

Capítulo 14.

Suena el despertador, estoy boca abajo completamente tapada por el edredón. Saco la cabeza y alargo la mano para apagar la alarma, son las 8. Gimo de cansancio. "Quiero dormir más, eso me pasa por irme tarde...". Me giro, se está tan calentito aquí...

Abro los ojos y miro el reloj, las 9. "¡Joder!". Me levanto de un salto y corro al baño a lavarme la cara, me peino a toda prisa y corro a la habitación, en el armario saco ropa interior y la ropa del trabajo, me la pongo rápidamente. Voy a la cocina y lo más rápido que puedo, le pongo el desayuno a Loki, que sigue durmiendo en su cama, que envidia. Me cojo un bollo para el camino y salgo con paso apresurado con la chaqueta y el bolso en la mano. Bajo por las escaleras mientras me pongo la chaqueta sujetando el bollo con la boca. Miro el reloj, las 9 y cuarto y tengo dos perdidas de Emily. Si aligero el paso puedo llegar en 15 minutos. Doy un mordisco al bollo y ando a toda prisa, casi corriendo. A y media justas entro en el bar, no hay mucha gente, bien.
-¿Qué te ha pasado? -Me dice Emily cuando entro en la barra.
-Me he dormido. -Paso a su lado y me dirijo al almacén para dejar las cosas.
-Menos mal que el jefe no está hoy.
-Me quiere demasiado para echarme la bronca. -Le sonrío y entro al almacén.
Me quito la chaqueta y la dejo junto con el bolso al lado de las cosas de Emily. Suena un mensaje en mi móvil pero lo ignoro y salgo. Ahora hay una pequeña cola detrás del mostrador y voy hacia allí. La primera es una chica, me fijo que es muy guapa. Parece una actriz de cine, incluso a estas horas. Siento una punzada de celos.
-¿Qué te pongo?
-Un capuchino para llevar por favor.
Emily lo prepara mientras cojo un vaso de cartón.
-¿Nombre? -Le pregunto a la chica.
-Nina. -Me sonríe.
Lo escribo con mi torpe caligrafía y lo dejo en el mostrador mientras le cobro. La chica se va a la zona de las entregas y atiendo a los siguientes. Mientras vuelvo a mirar de reojo a la chica, Nina. Me suena mucho de algo y no sé de qué... Decido no pensar más en el tema y sigo con mi trabajo.
En el descanso voy al almacén a comprobar el móvil. Enciendo la pantalla y veo un mensaje de Ian. Sonrío como una boba y lo abro.
9:33 Ian: Buenos días preciosa. ¿Qué tal la mañana? Esta tarde estaré por el parque de la otra vez, pásate si quieres :)
Me abrazo al móvil mientras pienso la respuesta.
12:05 Yo: Buenos días.  Pues algo larga, con ganas de verte. Allí estaré :D
Vuelvo a dejar el móvil, mi arrebato cariñoso seguro que le sorprende. Salgo fuera para descansar el rato que me queda. Cuando vuelvo dentro relevo a Emily, que le tocan sus 15 minutos y me dirijo al mostrador, atiendo a un par de personas y oigo entrar a dos chicas montando jaleo, hablando muy alto. Sonrío al reconocer las voces y veo como Olivia y Melanie se acercan.
-Bueeeeeenos días por la mañana. -Saluda Liv dando un golpe en el mármol.
-¿Estamos animadas hoy éh? -Digo a modo de saludo.
-Joder que sueño tengo. -Interviene Mel apoyándose en la barra.
Me río y la señalo poniendo el dedo muy cerca de su cara. Ella me mira con cara de asesina pero sigo riendo, Liv hace lo mismo.
-¿Cómo así os pasáis por aquí?
-Hemos acabado antes y nos quedan pocos días de libertad antes de empezar con los exámenes. -Contesta Mel.
-Queríamos verte también. -Añade Liv pestañeando muy rápido.
-¿Queríais verme o cotillear un poco cacho zorras? -Río.
-Eso también.
Reímos las tres, observo que entra gente.
-Os pongo unos cafés, si aguantáis una hora sentaditas y formales hasta que acabe mi turno, os cuento. -Les digo en un tono de voz como si tuvieran 6 años.
-Vale, mami. -Contesta Mel poniendo voz de niña pequeña.
Les preparo dos cafés con leche y se van a sentar a una mesa. En ese momento llega Emily y nos ponemos las dos a trabajar.

-Eh, eh, eh. Nosotras queremos conocerle. -Dice Liv interrumpiendo mi relato.
Estamos de camino a mi casa y les he contado toda la historia de ayer y que luego he quedado con él.
-Ay no sé...
-Que sí, venga. Cinco minutitos y luego te dejamos sola. Prometido. -Melanie junta las manos a modo de súplica.
-Vaaaale. -Pongo los ojos en blanco y entramos en mi portal.
"Ay la que me van a liar".

-¡Déjame llevarlo! -Grita Liv alargando el brazo hacia la correa de Loki, que tengo cogida.
Se la paso, estamos a unos minutos del parque e intento relajarme respirando hondo.
-¿Quieres relajarte? -Melanie me da un palmetazo en el hombro.
Me llevo la mano del brazo contrario al hombro, donde me ha dado y le miro seriamente.
-Perdón, pensaba que te había dado flojo.
Suelto una carcajada.
-Es bromita. -Me relajo un poco.
-Menos mal, te ríes. Ya pensaba que te ibas a desmayar aquí mismo.
Entramos en el parque y Liv me pasa la correa del perro, que cojo con mano temblorosa y miro a mi alrededor, buscándole. Las dos me miran, Mel se está aguantando la risa.
-¿Qué hora es? -Pregunto-. ¿Hemos llegado pronto?
-Las cuatro y pico. ¡Relájate! -Exclama Mel-. ¡Me vas a poner nerviosa a mí!
Río nerviosamente.
-No va a venir, no va a venir... -Suelto la correa y Loki sale disparado.
-No va a venir. -Se burla Liv imitando mi voz.
De repente a lo lejos veo a Nietzsche acercarse a Loki corriendo y algo más atrás a Ian. Me da un vuelvo al corazón. Veo como él mira a su alrededor, ¿buscándome? Cuando me localiza le saludo con la mano y él me sonríe. Mientras él viene hacia donde estamos nosotras las dos me miran y luego miran hacia Ian. Liv le señala.
-¿Es ese? -Dice sorprendida.
-Sí.
-Serás asquerosa.
-¿Lo compartes? -Añade Mel poniendo cara de viciosa.
Río, Ian ya está cerca.
-Comportaros. -Les digo en voz baja.
-Sí, señora. -Contesta Liv.
Ian llega a nuestra posición y me vuelve a sonreír.
-Hola. -Saludo primero, sonriendo.
-Hola. -Acto seguido mira a mis dos amigas con una expresión entre confuso y divertido.
-Eh... Estas son Olivia y Melanie. -Las señalo cuando digo los nombres de cada una-. Chicas, este es Ian.
Veo como ellas aún le miran embobadas, pongo los ojos en blanco.
-Encantado. -Les estrecha la mano.
-Joder, sí que está bueno. -Me dice Mel al oído mientras Ian estrecha la mano de Liv, creo que en voz más alta de lo que pretendía.
Ian la oye y frunce los labios para no reírse. Yo me pongo como un tomate y miro al suelo. Liv se ríe a mi otro lado.
-Gracias éh. -Dice Ian divertido.
Melanie se ruboriza. Vaya, Mel poniéndose colorada, toda una novedad.
-¿Estáis saliendo juntos? -Pregunta Liv.
La miro girando la cabeza bruscamente, ¿pero en qué demonios está pensando? Sabe de sobra que no estamos juntos.
-La verdad es que no. -Noto que me mira, pero yo sigo fulminando a Liv con la mirada.
-Pues hacéis buena pareja. Sí, sí. -Dice Mel mirándonos a los dos sucesivamente.
"Las voy a matar". Decido intervenir.
-Ellas solo...
-Sí, ya nos ibamos. -Me interrumpe Liv.
-Sólo queríamos conocer al tío por el que Blair está tan colada. -Mel me da un suave codazo.
Ian me mira, como fascinado y divertido a la vez. Yo me pongo escarlata.
-Encantadas Ian. -Dice Liv llevándose a Melanie del brazo.
-Lo mismo digo. -Responde Ian sonriéndolas.
Aprovechando que Ian está girado despidiéndolas y ellas mirando en mi dirección las amenazo con la mano. Ian se vuelve para mirarme y paro mi gesto bruscamente, haciendo que me retiro el pelo de la cara.
-¡Adiós Blair! -Me gritan las dos.
Las despido con la mano, aún algo colorada y ellas se ríen. Acto seguido se alejan. Ian se coloca a mi lado y me sonríe, yo le devuelvo la sonrisa tímidamente y me enrosco un mechón de pelo en el dedo índice.
-Lo siento, son así siempre.
-Yo me he divertido.
Le miro frunciendo el ceño, extrañada. Acerca su mano a la mía y la coge, haciendo que pare de jugar con mi pelo. Se pone de frente a mí y se acerca.
-Así que colada por mí éh. -Sonríe.
Yo miro hacia mi derecha, colorada de nuevo. Ian me coge la barbilla con la otra mano y me obliga a mirarle.
-Me alegra saber que el sentimiento es mutuo. -Sonríe de lado.
Me quedo sin respiración ante su sonrisa, lo que acaba de decir y sus ojos, que me miran fijamente a tan corta distancia. Noto un poco de calor en las mejillas. Sigo sin poder decir nada y mi respiración es algo irregular.
-Me encanta cuando te ruborizas. -Con el pulgar de la mano que tiene en mi barbilla, me acaricia la mejilla. Estas arden aún más, dándole color a mi cara de nuevo. Él sonríe y se inclina para darme un beso en la mejilla, me da otro un poco más abajo, otro en la comisura de los labios y finalmente en la boca, un casto beso. Hace ademán de separarse pero acerco mi boca a la suya otra vez y le beso, intensamente. Él me rodea la cintura con los brazos y yo su cuello con los míos, mientras chocamos nuestras lenguas. Tengo el corazón tan acelerado que creo que se me va a salir. Seguimos besándonos con nuestras respiraciones agitadas. Llevo mis manos a su pelo y tiro un poco, él gime suavemente sin dejar de besarme y ese sonido hace que me excite, mucho, e involuntariamente pego mi cuerpo más a él.
-Blair... Estamos en medio de un parque. -Dice contra mis labios.
Sonrío contra ellos.
-A mí no me importa.
Separa su cara de la mía para mirarme.
-A mí tampoco, pero a la gente de alrededor seguramente sí.
Miro alrededor, con los brazos aún en su cuello. Una pareja nos está mirando con expresión divertida y más cerca una anciana con expresión escandalizada. Río y me separo de él, que me sigue mirando y sonriendo. Le miro a los ojos y le devuelvo la sonrisa, medio embobada. ¿Cómo me puede gustar tanto?
-¡Ian! -Oigo detrás mío.
Veo como Ian mira detrás de mí a quien sea que venga y le cambia la expresión, cambiando su preciosa sonrisa de antes por una expresión sorprendida. Me giro para ver quien es. Es la chica de esta mañana, Nina. "¿Qué?"

viernes, 23 de enero de 2015

Capítulo 13.

-Vaya es... Precioso. -Sonrío contemplando la puesta de sol.
-Me alegra que te guste.
Le miro, tiene la vista al frente y contempla el horizonte. Al darnos el sol, con esa luz sus ojos tienen un ligero tono celeste. Al darse cuenta de que le miro gira la cabeza y me sonríe. Yo hago lo mismo.
-¿Vienes mucho aquí? -Le pregunto.
-Sí, cuando tengo muchas cosas en la cabeza.
-¿Ahora las tienes?
-No, quería compartir este lugar con alguien.
Dejo de mirarle y fijo la vista al frente.
-Me alegro de que me escogieras a mí.
Por el rabillo del ojo noto que me está mirando otra vez y con una mano me acaricia la mejilla. Vuelvo a mirarle y él se acerca a mí.
-No deseo compartirlo con nadie más. -Dice antes de juntar sus labios con los míos.
Llevo mi mano a su mejilla y con el otro brazo le rodeo el cuello, atrayéndole hacia mí mientras sus labios se mueven insistentes con los míos. Bajo la mano hacia su pecho y noto sus fuertes músculos, tiene el corazón acelerado, igual que el mío. Oímos un ruido, como de alguien moviendo un arbusto y nos separamos inmediatamente. Yo le miro con expresión de pánico pero él al contrario me devuelve la mirada muy relajado. Seguidamente me da un suave apretón en el brazo para tranquilizarme.
-Rápido, yo bajo primero. -Me dice.
Retiro mis manos de él, que se gira mirando hacia el otro lado, yo hago lo mismo. Se impulsa hacia abajo y cae flexionando las rodillas. Se gira para mirar hacia arriba, en mi dirección y levanta los brazos hacia mí.
-Vamos, yo te cojo. -Dice en voz suficientemente baja para que le oiga.
Miro hacia abajo aterrorizada, habrá unos dos metros y poco de caída mas o menos. Pero tengo toda mi confianza en él así que me impulso y con un jadeo caigo con los ojos cerrados. En seguida noto el suelo bajo mis pies y sus manos sujetándome fuerte, amortiguando la caída. Al incorporarme oímos un ruido de pasos a nuestra derecha, los dos miramos hacia allí.
-Será un guarda, vámonos. -Me dice bajito.
Me coge fuerte de la mano y tira de mí, nos ponemos delante de las letras, esquivando el contacto visual con el guarda, o quien sea. El sol ya se ha puesto así que ahora se ve mucho menos. Andamos con paso apresurado evitando las plantas para no hacer ruido, ya empezamos a bajar la primera cuesta con cuidado de no caernos. Al llegar al súper escalón guay de tierra gigante baja él primero y yo me siento para tener el suelo más cerca. Se gira hacia mí, me coge por la cintura y me baja. Vuelve a cogerme la mano y al llegar a la zona llana de antes tira de mí hacia la derecha, al llegar detrás de un arbusto nos agachamos y observamos. No veo a nadie por donde hemos venido.
-No nos sigue. -Digo en un susurro.
-Ahora es el camino difícil -Me mira y yo hago lo mismo-. No te sueltes y quédate detrás ¿vale?
Asiento, nos dirigimos a la bajada saliendo de nuestro escondite, apenas hay luz ya. Le agarro de la mano y empezamos abajar, a paso lento. Porque nos resbalamos.
-¡Eh, vosotros! -Oímos que gritan desde arriba.
Yo giro la cabeza hacia atrás aterrada. "Nos van a pillar".
-Blair, no mires atrás. Vamos.
Tira suavemente de mi mano y seguimos bajando. ¿Cómo puede estar tan tranquilo? Le agarro fuerte de la mano, estamos ya casi abajo y yo, ansiosa por llegar hecho a correr confiada, tirándole de la mano. Ya es de noche y todo está oscuro.
-Espera no corr...
Me resbalo y por la velocidad caigo hacia atrás. Ian intenta cogerme y se cae al suelo conmigo encima, resbalamos hacia abajo lo poco que queda de cuesta. Al frenar él se empieza a reír a carcajadas. Me quito de encima de él y le miro levantándome. Sigue partiéndose de risa.
-Tranquila... Ya no nos siguen. -Dice entre carcajadas.
-¿Te estás riendo de mí? -Digo con fingido disgusto.
Él se limpia las lágrimas de los ojos.
-La escena ha resultado muy graciosa. -Dice mientras se levanta.
Reímos los dos y andamos hasta el final del camino, estamos a unos metros del coche. Me acuerdo otra vez de la caída y me echo a reír, ya estamos al lado del coche. Me mira curioso.
-¿Qué es tan gracioso?
-Lo de antes. -Sigo riéndome.
Se une a mi risa y al parar nos quedamos mirándonos dejando de reír, frente a frente. Vuelvo a notar esa electricidad entre los dos, que me atrae a él.
Veo la decisión en sus ojos, a pesar de la poca luz y él acorta la distancia entre los dos con una zancada, me coge la cara con las manos, con un jadeo, me besa. Yo cierro los ojos, y él me conduce hacia atrás. Pongo las manos en sus brazos para no caerme. Choco con un lado del coche de modo que quedo aprisionada entre él y el vehículo, sin poder moverme. Ian baja las manos hacia mi cintura, acariciándome el cuerpo a su paso. Mi corazón late enloquecido. Me explora la boca con la lengua y gimo, llevando mis manos a su pelo, besándole con más ansia. Nos abrazamos muy fuerte, como queriendo fundirnos en uno. Unos pasos apresurados pisando la tierra nos sacan de nuestra burbuja. Separamos nuestros labios y miramos hacia donde procede el sonido.
-Mierda, el guarda. -Se aleja de mí y va hacia el lado del conductor.- ¡Sube al coche!
-¡Deteneos! -Oigo.
Rodeo el coche corriendo mientras Ian arranca, en cuanto entro acelera y me pongo el cinturón. Da la vuelta derrapando y yo me agarro a los lados. Oigo como se ríe y conduce a toda velocidad. Al alejarnos aminora la velocidad. Mi respiración ya ha vuelto a la normalidad. Entre el beso y el susto... El beso, dios. Me pongo roja.
-¿Todas tus excursiones fuera de Los Ángeles son así?
-Más o menos.
Le miro y alzo una ceja.
-Es broma. -Me sonríe.
Alargo el brazo para encender la radio, pero ahora están en publicidad.
-Cuéntame algo de ti. -Dice con la vista fija en la carretera.
-¿Qué quieres saber?
Me entra el miedo, mi vida no es que sea muy interesante.
-¿Cuándo viniste a vivir aquí?
-Cuando cumplí los dieciocho.
-¿Y cuántos tienes ahora? Si no te importa la pregunta.
-Que va, veintiuno.
-Veintiuno... -Dice pensativo.
-¿Qué pasa? -Me río un poco-. ¿Cuántos tienes tú?
-Treinta y cinco.
Vaya, parecía mucho más joven. Pero no me importa en absoluto. Me mira para evaluar mi reacción, pero sigo tan normal.
-¿No te parezco mayor?
-No. -Digo seriamente.
Él se ríe.
-¿Y por qué Los Ángeles? -Noto curiosidad en su tono-. Está bastante lejos de donde vivías.
Ya hemos entrado en la ciudad.
-Siempre había querido venir aquí y porque... -Callo un momento.
-No tienes por qué decírmelo si no quieres.
-No, no, está bien. Quería cambiar de aires, no quería seguir allí cuando todo me recordaba a mi madre y aún no lo había superado del todo.
Le miro para ver su reacción, sigue con la vista al frente, concentrado.
-¿Piensas mucho en ella?
-Casi todos los días. -Contesto de inmediato-. Pero no como antes. Cuando estaba en Málaga pensaba en ella en la forma de... De lo mucho que la echaba de menos, en su pérdida. Al venir aquí... Me ayudó a superarlo. Empezar de nuevo. Claro que sigo pensando en ella, pero de una forma sana... No sé bien como explicarlo.
Observo como analiza mi respuesta, seguramente sorprendido por mi sinceridad.
-Pero hay días que me siento como si siguiera aquí, como si nunca se hubiera ido. Me encierro en esa burbuja y al salir de ella... Me derrumbo. -Se me quiebra la voz.
Ian acerca su mano derecha a la mía, que está en mi regazo y la coge.
-Siento haber sacado el tema. -Me acaricia con el pulgar los nudillos.
-No lo sientas. -Me estremezco ante sus roces-. Me viene bien sacar lo que siento.
Para en un semáforo y me mira. Levanto la vista de nuestras manos unidas hacia él y me encuentro con sus ojos. Sin dejar de mirarle muevo la mano que está cogida a la suya y entrelazo mis dedos con los suyos. Ian baja la vista hacia nuestras manos y me aprieta suavemente, me vuelve a mirar. Pero no consigo entender su expresión. Un pitido del coche de atrás nos saca del trance, el semáforo ya está en verde. Ian me suelta la mano y vuelve a mirar al frente. Acelera y en nada estamos delante de mi casa. "¿Le digo que suba? No quiero separarme de él..."
-¿Quieres subir? -Digo con voz nerviosa, mirando por la ventana.
Acto seguido le miro, él debe de notar mi nerviosismo  y sonríe.
-Me encantaría, pero tengo que hacer un pequeño recado.
-Vale... -Digo con una punzada de decepción.
-¿Otro día? -Me sonríe.
No le devuelvo la sonrisa y miro sus labios. Me desabrocho el cinturón y me acerco a él. Al ver mi intención él también se acerca hasta que nuestros labios se unen. Estamos así, sin movernos unos instantes. Ian se separa un poco, roza con su labio superior el mío inferior de arriba a abajo una vez y se me acelera la respiración. Le miro los ojos a esa distancia, abrasadores.
-A... Adiós. -Tartamudeo.
Él sonríe y se separa un poco.
-Dulces sueños. -Me guiña un ojo.
"Espero que contigo". Salgo del coche y al llegar al portal me doy la vuelta. Me está mirando y le sonrío, despidiéndome con la mano, él hace lo mismo, sonriendo. Me vuelvo a girar y entro dentro.

Dejo el móvil en la mesita y me tumbo en la cama. Vale, me he enamorado de él. Así de rápido, así de simple. Y tengo miedo, miedo de acabar saliendo herida emocionalmente. Miedo de que se canse de mí, de no ser suficiente para él. Miedo de no poder seguir el ritmo al que va su vida. Debería dejar de preocuparme por cosas futuras que podrían pasar y vivir el presente.
Me levanto a por mi ordenador portátil y vuelvo a la cama, ya con el pijama puesto y me tapo con el edredón poniendo el ordenador sobre mi estómago. Entro en la Wikipedia haciendo algo que nunca habría pensado que haría, buscar en Internet sobre el chico con el que estoy, o no estoy, no lo sé. Esta es la única manera de verle otra vez aunque sea en una pantalla. Voy a la sección de filmografía saltándome toda la parrafada sobre su vida y algunas fotos con una chica que miro de refilón, ya las miraré más adelante. O no. Si leo todo esto siento como que estoy invadiendo su privacidad.
Escojo una película al azar y la busco; Wake. Espero a que cargue un poco y le doy al play. A los 5 minutos ahí está él. Vestido de traje, en un funeral, mirando pensativamente al frente.
A mitad de película está con la otra chica rubia protagonista, están en la cama dándole al asunto. Pongo los ojos en blanco. Me despreocupo totalmente de la chica y me fijo en él, su espalda, sus fuertes brazos, sus ojos cerrados y su expresión cuando llega a... Involuntariamente me abanico con la mano. Yo podría ser esa chica en algún momento, se me acelera el corazón.
Cuando acaba la película, mirando los créditos me quedo dormida.

viernes, 16 de enero de 2015

Capítulo 12.

Al llegar al trabajo Emily me aborda, agarrándome por el brazo.
-Tía, siento mucho lo del sábado, creo que interrumpí algo importante por la cara que pusiste, pensaba que me matabas ahí mismo. -Casi ni parpadea de lo rápido que habla-. Te quise llamar pero no sé qué hice después que me encontré el móvil roto al día siguiente y sigo incomunicada y...
-¡Emily! -La interrumpo riéndome.
Ella se calla y me mira.
-No pidas perdón, solo interrumpiste un beso... Que hubo más tarde, no pasa nada. -Sonrío.
Emily hace lo mismo.
-¿Y quién era ese chico?
-Un... Amigo, supongo. Aún no está claro.
Hoy el jefe anda por ahí y nos llama la atención a las dos.
-¡Emily, Blair! ¡A currar! -Pero no lo dice enfadado, siempre nos ha tenido mucho cariño.
-¡Sí, jefe! -Contestamos a la vez y nos echamos a reír.

Observo como Loki juega con un par de perros mientras yo estoy sentada en una mesa de picnic en el parque. He estado a punto de ir al que me encontré con Ian, pero si él no hace un esfuerzo, ¿por qué lo voy a hacer yo? Ir y arriesgarme a que no esté. Aunque lo esté deseando, soy demasiado orgullosa. Mis paranoias de que no me va a llamar van creciendo. Igual es cierto, igual ha encontrado a otra mejor que yo, igual he sido solo un pasatiempo de un fin de semana porque no tenía nada mejor que hacer. "No Blair, le gustas, él mismo te lo dijo" me repito a mí misma. Pero aún así, si no tiene tiempo para llamarme, un misero mensaje no estaría mal... Arg, por qué me haré estas paranaoias con tanta facilidad.
De repente me acuerdo de Holly, otra amiga que tengo aquí, bueno, la considero mi hermana. Pero estos días ha estado tan ocupada con los exámenes de la universidad que no he sabido nada de ella. Fue mi primera amiga aquí, la conocí en un concierto y nos hicimos amigas en seguida, es como si la conociera desde pequeñas. Gracias a ella conocí a Matt. Cojo el móvil y decido mandarle un mensaje.
16:45 Yo: Guaaaapa, ¿qué tal te van los exámenes?
Guardo el móvil porque no está en línea. Busco a Loki con la mirada y al localizarlo silbo para llamar su atención, me mira y corre hacia mí. Cuando llega a mi lado le ato.
-Vamos a casa. -Le doy una caricia rápida en la cabeza y nos vamos.

Me estoy duchando cantando a todo volumen mi lista de reproducción de canciones tristes. Suena "Bleeding love - Leona Lewis". Nunca me cansaré de esta canción. Sigo cantando mientras me envuelvo en una toalla, me quito el agua del pelo con otra y me la enrollo en la cabeza. Voy a la habitación decidida a mandarle una nota de voz a Liv y Mel de mi "súper voz". Al desbloquear la pantalla me da un vuelco al corazón, tengo dos perdidas de Ian. "Joder, joder, maldita ducha. ¿Qué hago? ¿Le llamo yo? Ay no, que vergüenza, ¿qué le diría?". Mejor espero a que me llame otra vez. Por qué llamará ¿no? Ay, ya empiezo otra vez. Mientras pienso esto vuelve a sonar el móvil y del susto se me cae al suelo. Lo cojo rápidamente, sigue vivo y es Ian llamando otra vez. Ay, ay, ay. Respiro hondo y al tercer tono lo cojo.
-¿Si? -Me sale la voz como si acabara de acabar de hacer ejercicio.
-Hola Blair... ¿Qué pasa? Te noto como... Agitada. -Noto por su voz que se está aguantando la risa.
-No, no... -"¡Piensa rápido"-. Es que acabo de salir de la ducha y he venido corriendo al oír el teléfono.
Se ríe.
-Siento no haberte llamado antes, hoy he estado muy liado con el rodaje.
-No pasa nada. -"¿Qué más puedo decir?" ¿Por qué me resulta tan complicado hablar con él?-. Bueno, ¿haces algo mañana?
"Muy bien Blair"
-La tarde la tengo libre.
-Bien pues, ¿hablamos mañana y quedamos? -. Mierda, va a pensar que no quiero hablar con él.
-Vale pues... -Oigo su tono triste.
Joder.
-Buenas noches Ian -Digo con la voz más dulce que puedo.
-Que duermas bien. -Ahora parece que está sonriendo-. Hasta mañana, preciosa.
Y cuelga. Yo me quedo unos segundos con el móvil pegado a la oreja, totalmente embobada por su despedida. Cuando reacciono dejo con cuidado el móvil en la mesa y me pongo a saltar por la habitación y a chillar, también me pongo a reírme como una idiota. Ahora no habrá manera de dormirme, pero mañana tengo que madrugar, que remedio. Me meto en la cama y me pongo a leer, sin poder borrar la sonrisa de mi cara.

En el descanso del trabajo, voy al almacén para mirar el móvil. Lo miro, tengo un mensaje de Ian.
10:30 Ian: Te va bien que pase a por ti a las 6? :)
12:03 Yo: Me va genial, nos vemos :D
Sonrío a la pantalla del móvil. Veo que Holly me ha contestado.
11:44 Holly: Cielo :) pues de momento me van bien, haber si sigo así. Tenemos que quedar, que hace mucho que no te veo. Bueno, un par de semanas pero parecen meses.
12:04 Yo: Me alegro, mucha suerte. Pues cuando acabes los exámenes resérvame un día :)
Dejo el móvil y salgo fuera a tomar el aire, me quedan 10 minutos de descanso. Los paso pensando qué me voy a poner esta tarde...

Son las 6 menos menos cuarto y estoy de los nervios. Me he cambiado tres veces de ropa y aún así me sigue sin convencer lo que llevo. Tengo la habitación hecha un desastre, la cama sin hacer y ropa por todo el suelo. Vuelvo al armario cabreada y lo abro. "Joder, no tengo nada".
Cinco minutos después de rebuscar dentro decido ponerme unos pantalones pitillos oscuros con un jersey de punto marrón y unas botas no muy altas del mismo color. Ya estoy maquillada así que voy al baño a peinarme de nuevo y me pongo colonia. Me quedo mirándome unos segundos en el espejo, el ojo izquierdo me ha quedado mejor pintado que el derecho, pero claro, estoy pegada al espejo, resoplo. Oigo el timbre de casa y de un salto me aparto del espejo, el corazón me empieza a latir rápidamente. Que puntual. "¿Cómo es que cada vez que viene alguien encuentra el portal abierto?" . Voy hacia la puerta casi corriendo, con los nervios a flor de piel. En vez de mariposas en el estómago parece que tengo pájaros. Voy repitiéndome mentalmente que me tranquilice y al llegar a la puerta respiro hondo, seguidamente abro. Como siempre que le veo, me deslumbra y pierdo el hilo de mis pensamientos. Nada más clavar sus ojos en los míos me dedica una sonrisa.
-Hola. -Saluda.
-Ho... Hola. -Me sale la voz nerviosa.
Ya de por sí no me acostumbro a lo perfecto que me parece, como llevo un tiempo sin verle -sí dos días para mí es mucho- me quedo mirándole como si tuviera en frente una fuente de chocolate gigante. Parpadeo un par de veces para quitar la cara de boba que se me ha quedado.
-Esto... Pasa, pasa. En seguida estoy. -Nada más decir eso me giro para ir a mi habitación.
Oigo que cierra la puerta y se pone a jugar con Loki, sonrío para mis adentros al oírle. Me pongo una chaqueta vaquera y guardo el móvil en el bolsillo, me pongo otro poco de colonia y me miro en el espejo. Creo que estoy decente. Salgo por el pasillo y al llegar al salón veo a Ian mirando unos cuadros que hay en una estantería encima de la tele. Se da la vuelta para mirarme y parece que me come con los ojos. Me ruborizo y miro hacia otro lado.
-¿Nos vamos? -Digo.
-Sí, tengo el coche abajo. Voy a llevarte a un sitio.
Le vuelvo a mirar y está sonriendo.
-¿A dónde? -Pregunto intrigada.
-Ya lo verás. -Me guiña un ojo.
Nos dirigimos a la puerta de entrada. Me doy la vuelta hacia la mesa del recibidor para coger las llaves y al ir hacia la manilla la toco sin mirar, encontrándome con la mano de Ian ya ahí. Le miro y el contacto con su mano hace que me recorra un escalofrío por la espalda. Retiro la mano en seguida mientras él me sigue mirando, evito mirarle porque me he vuelto a poner roja como un tomate. Abre la puerta y salimos al rellano. Él va a llamar al ascensor mientras yo cierro la puerta con llave. Cuando voy al ascensor ya están abiertas las puertas y entramos. Le doy al cero y las puertas se cierran. Estamos uno al lado del otro mirando hacia delante en un incómodo silencio, al menos para mí. No se me ocurre qué decir y antes que soltar alguna tontería me quedo callada. Mientras el ascensor baja le miro de reojo. La cercanía hace que me llegue el olor de su colonia. Noto como una electricidad entre nosotros, ojalá él tuviera el impulso de abalanzarse sobre mí y acorralarme contra la pared. Se me acelera el corazón solo de pensarlo. El ascensor llega a la planta baja con una sacudida y me saca de mi fantasía. Ian se aparta a un lado para que salga primero.
-¿En que estás pensando? -Me pregunta.
"Parece que me lee la mente". Me arden las mejillas.
-Eh... Pues... Sitios que puedes tener planeados para ir.
-No lo adivinarás. -Sonríe.
Salimos del portal y vamos hacia su coche, que está aparcado en frente. Ian me adelanta para abrirme la puerta del copiloto y subo. Después el va a el otro lado. El coche huele a una mezcla entre su colonia y ambientador, ¿cómo no me di cuenta la otra vez? Arranca.
-Ponte el cinturón. -Me ordena.
-Ah sí... -Obedezco, ¿tanto estoy en las nubes?
Acelera y pone la radio. No reconozco la canción.
-¿No me vas a decir a dónde vamos? -Intento de nuevo.
Niega con la cabeza y sonríe. La canción cambia y suena "All you need is love - The Beatles", me encanta esta canción. Muevo los labios, cantándola sin emitir ningún sonido.
-¿Te gustan?
Salgo de mi ensueño y le miro.
-¿El qué?
Señala con la cabeza hacia la radio.
-Los Beatles.
-Sí, mucho. Me relaja su música -Sonrío risueña, mamá ponía mucho su música.
-¿Hay algo más detrás de eso? -Me pregunta observándome, al estar parados en un semáforo.
"Definitivamente me lee la mente".
-Mi madre ponía sus canciones cuando yo era pequeña.
-¿Dónde viven tus padres?
El semáforo se pone en verde y acelera.
-Mi padre en Málaga, mi madre murió. -Le digo tranquilamente. No quiero que me afecte. Hoy no.
-Lo siento. -Noto en su voz que lo dice sinceramente no solo por quedar bien.
Estamos en silencio unos momentos y tuerce una calle, nos dirigimos a las afueras.
-¿Alguna idea del lugar? -Me pregunta.
-No-. Contesto frustrada.
Él sonríe satisfecho. Sigo pensando lugares pero me rindo, no se me ocurre nada. Nos acercamos a la colina del cartel de Hollywood, aparca al lado de un camino que lleva allí. Alzo las cejas.
-¿Aquí nos quedamos?
-No. -Para el motor-. Vamos a subir arriba. -Dice emocionado.
-Pero está prohibido.
-Pero no hay nadie. -Sonríe maliciosamente y sale del coche.
Hago lo mismo y cierro la puerta, rodeo el coche para colocarme a su lado, al principio del camino de tierra.
-Como nos pillen... -Digo mirando alrededor.
-Pues salimos corriendo. -Ríe.
Empezamos a andar. El camino va bien hasta que llegamos a un zona donde se empieza a empinar cada vez más. Nunca había llegado hasta aquí, me voy a matar. Miro hacia arriba.
-No dejaré que te caigas. -Me dice al ver mi expresión.
-Podemos verlo desde aquí, también me gusta.
-No. -Ríe un poco-. Si no la segunda parte de la cita no será lo mismo.
"Cita", sonrío por dentro. Suspiro y empiezo a subir, Ian va detrás de mí. Supongo que por si me caigo, que es lo más probable. Subimos en silencio, necesito toda mi concentración y el camino está muy empinado ya, casi tengo que apoyar las manos en el suelo para subir. Estamos casi a mitad y al avanzar con el pie derecho las piedrecillas y la arena de debajo de mi pie se desprende y me resbalo hacia atrás con un pequeño grito, del susto. Noto las manos de Ian en mi espalda, sujetándome y lo oigo reírse. Me quedo muy quieta.
-¡No te rías que nos vamos a caer los dos! -Digo todavía con el susto encima.
Al imaginarme la situación río yo también.
-Venga, sigue -Dice todavía con humor en su voz y me empuja suavemente para estabilizarme.
Seguimos subiendo y llegamos a una pequeña zona llana, las letras se hacen cada vez más grandes a medida que nos acercamos. Estoy cansada ya y con la respiración entrecortada. Ian me mira con expresión divertida.
-Ya queda menos. -Dice y se dirige a la segunda cuesta.
Le sigo, la pendiente ya no está tan empinada como antes pero sigue siendo un reto para mí. Ian comprueba de vez en cuando como voy, mirando hacia atrás. Llegamos a una parte que delante hay como una especie de escalón de piedra gigante que me llega por encima de la cintura. Lo miro con miedo a un metro por detrás. Ian lo sube con agilidad. Le observo y cuando sube tengo una bonita vista de su culo. Una vez que está arriba me mira.
-Ven, yo te subo. -Se agacha un poco.
Me acerco y él me ofrece las dos manos. Las cojo y me sube con facilidad como si no hubiera cargado con 55 kilos. La luz se empieza a ir, pero aún se ve bien. Me coge de la mano y seguimos subiendo. Cuando llegamos a las letras no noto el cansancio de lo emocionada que estoy, nunca había estado aquí y es precioso. Las rodeamos de forma que vamos por detrás de ellas, intercambiando algunas frases sobre gustos musicales. Tiene casi los mismos que los míos.
Nos paramos en la segunda O. Me suelta la mano y empieza a subir apoyándose en los hierros que sujetan la estructura y acaba sentándose en la parte baja del centro de la O, que al parecer tiene algo de grosor, lo justo para que quepas sentado. Miro todo el proceso embobada, preguntándome como voy a subir hasta allí. Prefiero la cuesta mil veces.
-Pisa en los mismos sitios donde he pisado yo. -Dice-. No voy a dejar que te caigas, ya lo sabes. -Sonríe.
Sus palabras me tranquilizan en seguida.
-Lo intentaré...
Hago los mismos movimientos que ha hecho él pero con mucha más lentitud. Él espera, paciente y cuando me aferro al borde de dónde está el sentado, me pasa como puede un brazo por la cintura y con el otro me agarra el brazo, ayudándome a subir. Una vez a su lado me coloco bien sentada, con las piernas colgando hacia el otro lado. Miro al frente, el sol está bajo, a punto de esconderse. Contemplo fascinada, se ve toda la ciudad iluminada por el resplandor naranja, es precioso. Noto que Ian me está mirando. Estamos sentados muy juntos, tocándonos brazo con brazo.

sábado, 10 de enero de 2015

Capítulo 11.

Cierro la puerta y me apoyo en ella. "Espero no estar soñando". Me llevo los dedos a los labios, aún algo húmedos por ese último beso. Cierro los ojos, recordándolo otra vez. Me hubiera gustado haberle tocado... Su pelo, esos fuertes brazos. Pero estaba medio paralizada sin poder mover otra cosa que no fueran mis labios. Suspiro. Un ladrido de Loki me sobresalta y me saca de mi ensoñación, viene hacia mí con la correa en la boca. Cierto, tengo que pasearle.

Me paso la tarde en las nubes, pensando en Ian. ¿Es raro que ya quiera volver a verle? El saber que le gusto, oírlo de su boca. Es algo difícil de explicar, mis sentimientos por él han aumentado más hoy. Se me hace difícil ahora alejarme de él. Y esa capacidad que tiene para hacerme perder la noción del tiempo, no me doy cuenta de lo que tengo alrededor, sólo le veo a él, sólo nosotros dos. Esa forma en la que me pierdo en sus ojos y no puedo salir de ellos, cómo me hipnotiza con su mirada. ¿Te puedes enamorar de alguien tan rápido? Me acuerdo de Matt, sí, lo nuestro fue rápido, pero no con la misma intensidad que con Ian, es tan diferente... El timbre me saca de mis pensamientos. ¿Quién será ahora? Una pequeña parte de mí piensa que puede ser él, que me echa de menos ya y necesita estar conmigo. "No seas idiota, eso es algo más propio de ti". Voy a la puerta ya convencida de que no va a ser él. Oigo unas voces conocidas al otro lado, Mel y Liv. Abro la puerta y nada más verme me sonríen.
-Mírala que cara. -Dice Mel a Liv dándole un codazo.
-Sí, sí. -Ríe Liv-. Seguro que tienes cosas que contar.
Asiento sin decir nada y les sonrío, para dejarles con la intriga. Ellas pasan dentro y mientras yo cierro la puerta les oigo decir cosas del tipo "cuchi, cuchi", estarán saludando a Loki. Voy al salón para unirme a ellas. Me siento en el sofá con una pierna cruzada sobre la otra. Pongo las manos juntas encima en plan interesante. Liv se tira en el sofá al lado mío.
-¿Y bien?
Melanie se sienta a mi derecha con un cojín en su regazo.
-Bueno, tenía la fiesta de Emily, como ya sabéis y estuvimos bebiendo en su casa. Nos acabamos emborrachando todos. -Me río-. Más tarde fuimos a un bar a bailar y pasar el resto de la noche. Le mandé una foto a Ian de donde estaba y si quería venir...
Las dos se ríen.
-Al cabo de un rato vino y nos fuimos a bailar. -Hago gestos con las manos mientras explico-. Decidí lanzarme pero Emily nos interrumpió.
-Joder con Emily. -Dice Melanie.
-¿Y no le diste un sopapo? -Pregunta Liv.
-No hombre. -Suelto una carcajada-. No lo hizo con mala intención. Me dijo que se iban y yo me quedé con Ian. Al poco me empecé a encontrar mal y tuve que ir al baño a echarlo todo. -Me avergüenzo demasiado de esa parte-. Él vino conmigo y me sujetó el pelo...
-Que moooono. -Interrumpe Liv.
Sonrío y prosigo.
-Después decidió llevarme a casa porque estaba peor. -Omito lo que le dije después-. Al salir me desmayé y me desperté aquí por la mañana... O por la tarde, no me acuerdo qué hora era.
Las dos me miran con los ojos muy abiertos, intrigadas.
-Él se quedó conmigo toda la noche, porque al parecer yo se lo pedí cuando me dejó en la cama. -Me pongo roja, mis amigas sonríen-. Al despertarme él estaba aquí, haciendo el desayuno.
-Si lo estaba haciendo sin camiseta ya lo peta. -Dice Mel.
Liv y yo nos reímos.
-No, no. -Sigo-. Vestido estaba. -Hago un puchero-. Estuvimos hablando sobre lo que pasó anoche y se tenía que ir. Justo antes me besó. -Sonrío feliz.
-¡Oooooooooooh! -Exclaman las dos.
-Me dijo que me llamaría. -Sigo sonriendo.
-Mírala, mírala. -Dice Liv dándome con un dedo en el brazo.
-Está enamorada perdida. -Añade Mel sonriendo.
-¡Nooo! -Contesto riéndome.
-Uy sí, y mucho.
Las tres reímos.

Estoy cenando con el móvil en la mano bien agarrado. Esperando su llamada. "Dijo que me llamaría...". Supuse que se refería a hoy, no podré esperar a mañana sin saber de él después de lo de esta mañana. Eso si decide llamarme claro, igual lo he espantado por cualquier cosa y me dijo aquello para suavizar un poco el rechazo.
La cena me está empezando a sentar algo mal pero sigo comiendo sin ganas, porque si no luego tendré hambre en seguida. Para hacer un poco de sueño y mantener mi mente ocupada me pongo a limpiar la casa. Sobre las 11 termino, me pongo el pijama, me lavo los dientes y me voy a mi habitación.
Cojo el móvil. Nada. Suspiro y lo vuelvo a dejar en la mesita. Abro el cajón de la misma para coger el iPod y enchufo los cascos. Le doy al botón de aleatorio y suena "I won't give up - Jason Mraz". Esa canción me recuerda a Ian. Cuando le vi por primera vez. Cierro los ojos, pensando en él, escuchando la letra. Y me quedo dormida.