-Hace rato que te he dicho que a comer. -Dice cabreado.
-Sí sí, solo quería cambiarme de ropa.
No contesta y sale de mi habitación. Me quedo quieta aguantando la respiración hasta que oigo sus pasos bajando las escaleras. Hecho a correr, en calcetines, para no hacer ruido y voy hacia la última habitación del pasillo, donde se encuentra Holly. Se gira en cuanto nota a alguien en la puerta y nos miramos unos segundos. Empiezo a sollozar y corro hacia ella, que me abre los brazos y yo me refugio en ellos de buen grado.
-Estás aquí... De verdad... -Digo entre sollozos.
-Sí, tranquila. Estoy aquí. -Me acaricia el pelo y noto por su voz que también está llorando.
Me aparta y me agarra por los hombros. Tiene los ojos llorosos.
-Escúchame, no tenemos mucho tiempo. He venido aquí con Héctor Acosta. Vamos a sacarte de aquí en cuanto hablemos con el FBI. Te lo explicaré todo cuando estés a salvo.
Asiento y me aferro a sus manos, aún en mis hombros. No quiero que se vaya.
-Venga, vuelve abajo con ese tío. No puede sospechar o todo se irá a la mierda.
La vuelvo a abrazar con fuerza.
-Te quiero. -Digo contra su hombro.
-Yo también te quiero.
Entonces me separo de ella y salgo de la habitación, sin mirar atrás.
Holly
-¡Ian escúchame! No puedes venir aquí. Ni siquiera a mí me dejaran estar cuando la saquen.
Le he contado toda la historia y él se ha puesto como un loco. Creo que ha sido un error decirle donde está ella, tengo miedo de que venga aquí y ponga en peligro la operación. Estoy en un coche alquilado con Héctor. Me lleva de vuelta a Los Ángeles y comenzará con la operación. Mañana será el rescate.
-¡No esperarás que me quede aquí sin hacer nada...!
-¡Sí, espero que lo hagas! -Le corto.
Oigo su respiración agitada al otro lado.
-Y ni una palabra a Matt sobre esto. -Prosigo- No hasta que todo se solucione, no creo que pudiera contenerle a él. Contigo me está costando pero...
-No le diré nada. -Dice derrotado.
-Hablaremos cuando llegue. Ella saldrá de esta. -Y corto.
Blair
No he podido dormir prácticamente en toda la noche. Holly me dijo que me sacarían de aquí pero no cuando. Podría ser ahora, dentro de una hora, mañana o en dos días... Espero que Iván no sospeche nada porque podría ser mi última oportunidad de escapar. Podría matarme ahora mismo... Entre temblores me quedo dormida.
Un portazo me despierta y abro los ojos de golpe. En seguida Iván abre mi puerta y la estampa contra la pared, furioso.
-¡¿En serio creías que soy tan estúpido?!
No entiendo nada por lo que me limito a mirarle con miedo. Se acerca a mi cama y me planta un papel en la cara. Entorno los ojos para acostumbrar la vista. Es un foto de Holly y mía, paseando por Los Ángeles. "Mierda". Le vuelvo a mirar, me taladra con la mirada. Entonces coge impulso con la mano y me planta un bofetón que me gira la cara y caigo sobre la almohada. Sin darme tiempo a asimilar el dolor me coge por el brazo y me saca de la cama.
-No te molestes en vestirte, nos vamos de aquí.
Me aprieta con fuerza el brazo, me hace daño, y me arrastra escaleras abajo. En la última escalera frena en seco y yo me precipito hacia el suelo. Pero me endereza con un tirón y oigo un "crac" en mi hombro, seguido de dolor. Mucho peor que el bofetón, me tapa la boca con la mano cuando suelto un grito de dolor. Intento que me suelte porque el hombro me duele, intentado retirarle la mano pero no lo suelta si no que me agarra más fuerte. Suelto un quejido y se me llenan los ojos de lágrimas. ¿Por qué estamos aquí parados?
-¡Mierda, joder! -Grita antes de oír un estruendo en la puerta.
Un par de hombres con pistolas, chaleco antibalas con la palabra FBI escrita irrumpen en la casa. La presión en mi brazo desaparece e Iván me empuja hacia delante. Por lo que caigo en el suelo, por suerte sobre el otro brazo. Uno de los hombres se agacha a mi lado, protegiéndome y entran otros dos hombres, entre ellos distingo a Héctor Acosta. Que me dirige una mirada.
-¡O'Brien! -Grita al hombre que está a mi lado- Quédate con ella y sácala de aquí. ¡Los demás conmigo!
Y seguidamente desaparece escaleras arriba seguido por sus hombres.
O'Brien me sujeta por el hombro herido y me levanta, yo grito de dolor. Entonces se coloca a mi otro lado y me coloca el hombro bueno alrededor de su cuello mientras que me rodea la cintura con su brazo.
-Vamos Blair, ya estás a salvo. Aguanta un poco. -Me dice mientras salimos de la casa, lo último que oigo antes de desmayarme son disparos.
Cuando me despierto estoy en un coche. Me vienen flashes del momento antes de que me salvaran. Estoy a salvo. Todo se ha acabado. Me remuevo en el asiento y noto una punzada de dolor en el hombro. Lo tengo inmovilizado con un cabestrillo improvisado.
-Lo tenías dislocado, yo mismo te lo encajé de nuevo en su sitio. -Escucho.
Persigo la voz, proviene del asiento del conductor. Donde se encuentra O'Brien. A mi lado está Héctor, que me mira con expresión de culpabilidad.
-¿Cómo te encuentras? -Me pregunta Héctor.
-Todo lo bien que se puede estar cuando llevas no sé cuantos días secuestrada. -Digo con una chispa de sarcasmo.
-Tenía que preguntarlo.
-¿A dónde vamos? ¿Qué ha pasado con Iván? -Me recorre un escalofrío al pronunciar su nombre.
-Volvemos a Los Ángeles. -No dice nada más.
Nos quedamos mirándonos, esperando aún a que me conteste a la segunda pregunta. Héctor suspira, rindiéndose.
-Ugarte va en el coche que nos sigue, herido. Intentó escapar y le disparé.
-¿Qué va a pasar con él?
-Se pudrirá en la cárcel.
-Bien. -Contesto y miro por mi ventana.
De momento no deseo saber nada más. Apoyo la cabeza en el cristal y cierro los ojos, quedándome dormida.
-Despierta, Blair.
Alguien me sacude el hombro suavemente y abro los ojos. A través de la ventana reconozco la entrada a la comisaría de Los Ángeles.
-Pensaba que iría a mi casa.
Miro a Héctor. Tiene cara de cansado.
-Primero tenemos que hacerte unas preguntas. Lo siento.
-Vale. -Digo bostezando.
Abro la puerta y salgo del coche. Héctor se coloca a mi lado y posa una mano en mi espalda mientras caminamos. O'Brien nos adelanta. Me doy cuenta de que ya no llevo el cabestrillo, como él me colocó el hombro ya no me duele.
Traspasamos la puerta y le siento antes de verle. Alzo la vista que tenía dirigida hacia el suelo y contemplo como un montón de gente se vuelve hacia mí. Pero sólo le veo a él. Ian me mira como si no creyera que estuviera aquí. Fugazmente veo quién está con él. Kat, Matt, Holly, Melanie, Olivia, Noah, Emily, Isaac, Marnie, incluso Emma y Mike, que los conocí en la fiesta de Emily hace tanto tiempo ya.
Me alejo del contacto de Héctor y corro hacia Ian. Él hace lo mismo y en un par de segundos estoy entre sus brazos. Hundo la cara en su pecho y en cuanto aspiro su olor comienzo a llorar.
-Ya está mi amor, ya ha pasado todo. -Me dice con voz temblorosa mientras me acaricia el pelo.
-Pensaba que no te volvería a ver. -Alzo la cabeza para mirarle.
Observo sus ojos azules, algo húmedos pero no llegan a desbordar las lágrimas. Me coge la cara con las manos y me limpia las lágrimas con los pulgares.
-No sabes lo que he... Pensaba... Yo...
Seguidamente junto mis labios con los suyos, interrumpiéndole. Al cerrar los ojos nuevas lágrimas corren por mis mejillas. Le abrazo muy fuerte mientras nos besamos. Queriendo fundirnos en uno. Podría estar así siempre, con él. No deseo estar con nadie más, ni nada más.
Cuando separamos nuestras bocas recuerdo que hay más gente que estaba esperándome. Apenas me da tiempo a reaccionar cuando Matt corre hacia mí y me abraza muy fuerte. Le rodeo el cuello y con la otra mano le acaricio el pelo para tranquilizarle. Sin parar de llorar.
-Joder Blair. -Dice con la voz amortiguada por los sollozos.
Él me ciñe la cintura con fuerza.
-Estoy aquí. -Le digo en un susurro.
Después fue una sucesión de abrazos y más lágrimas. Ian no se separó de mi lado y llegó un momento en que no sabía de quien era cada abrazo. Lo único que quería era irme a casa.
-Espera aquí un momento. -Me dice Ian al oído y se aparta de mi lado.
Recorro con la mirada a donde va, ansiosa porque se haya separado de mí. Veo que está hablando con Héctor.
-Que alegría tenerte de vuelta. -Me dice Isaac a mi lado.
Le miro y le dirijo una sonrisa cansada. En realidad estoy agotada a pesar de haber estado dormida todo el viaje.
Vuelvo a mirar a Ian, veo que Héctor asiente y se dan una palmada amistosa en el hombro. Después vuelve hacia mí. En cuanto llega a mi lado alargo mi mano para coger la suya, anhelando ya tocarle.
-Nos vamos a casa. -Me dice.
-Pero Héctor dijo que...
-Ya está todo arreglado. -Me interrumpe.
-¿Vienes conmigo? -Le pregunto esperanzada.
Me mira como si fuera obvia la respuesta.
-No te vas a librar de mí tan fácilmente.
Seguidamente me da un beso en los labios.