-¿Si...? -Me sale una voz parecida a Chuky.
-¿Blair? -Contesta la voz de Ian.
Abro los ojos de golpe y me incorporo, veo estrellitas al hacerlo de golpe. Me aclaro la garganta.
-Sí, sí.
-Lo siento. ¿Te he despertado?
-Un poquito...
-No sabía que a estas horas seguirías durmiendo. -Dice divertido.
Giro la cabeza para ver el reloj digital de la mesita. Son las 13:20. Suelto una risita.
-No pasa nada.
-Te llamaba para preguntarte si querías cenar conmigo hoy.
-Claro, pero...
-Ya ya, luego tienes que ir a trabajar. -Me interrumpe-. Pero no nos alargaremos mucho. Después te llevaré.
-Me parece bien. -Noto que aún me sale voz de dormida, me aclaro la garganta de nuevo.
-Paso a por ti a las 8.
-Vale. Me pondré guapa.
-Ya lo estás siempre.
"Me muero". Él ríe al ver que no contesto, me he quedado muda.
-Luego te veo. -Dice.
-S...ssí... Adiós Ian.
-Adiós Blair. -Noto que está sonriendo.
Ninguno de los dos cuelga.
-¿No cuelgas? -Dice riendo un poco.
-Pensaba que lo harías tú.
-Y yo que lo harías tú.
Reímos los dos. Siento el impulso de decirle las ganas de verle que tengo y que no puedo esperar. Incluso de decirle que le quiero pero no puedo.
-Pues... Luego nos vemos. -Digo.
-Sí, adiós.
-Hasta luego. -Cuelgo.
Me vuelvo a tumbar riendo como una tonta.
-¡Mamá! -Grito entre lágrimas.
Me he caído del columpio al impulsarme tan alto y he acabado de rodillas en el suelo. Tengo dos heridas en cada rodilla de las que empiezan a salir sangre y rasguños en las palmas de las manos al intentar frenar la caída.
-¡Mamáaaaa! -Vuelvo a gritar.
Veo a mi madre corriendo hacia mí. Sigo llorando mientras espero a que llegue a mí, que me consuele con su abrazo. Se agacha en frente de mí y me acaricia el pelo con una mano. Me mira por todos sitios en busca de heridas. Se para en mis rodillas.
-No es nada cariño, ya estoy aquí, no es nada. -Me dice mientras me abraza para que me calme-. Ya está.
Ya no me salen lágrimas pero los hombros aún se me mueven por los sollozos. Le enseño las palmas de las manos. Ella me las coge y primero me da un beso en la izquierda, luego en la derecha. Después se levanta conmigo en brazos.
-Vamos a curarte las rodillitas. -Me da un beso en la frente.
Hundo la cara en su cuello y me dejo llevar.
Salgo de repente del recuerdo, noto húmedas mis mejillas, me las seco con el dorso de la mano pero salen más. Duele, duele mucho. La echo de menos. No es justo, ella debería estar conmigo. Tendría que estar aquí, abrazarme en los momentos duros, regañarme por tener la casa desordenada, aconsejarme sobre los chicos... Me tumbo de lado en el sofá y lloro desconsoladamente, hecha un ovillo. ¿Cuándo lo superaré del todo? Aún no soy capaz de aceptar el hecho de que ya no está, que no volveré a verla, a oler como olía ella, ni siquiera a discutir. Lo que daría aunque fuera por volver a discutir con ella. Pienso en mi padre, yo perdí a mi madre, pero él perdió al amor de su vida, su compañera perfecta, su roca. Los sollozos se vuelven más violentos, noto el cojín húmedo bajo mi mejilla. Oigo ruidos de patas acercarse, Loki. Se sube al sofá y se tumba a mi lado, me abrazo a su cuello. Al cabo de unos minutos Loki empieza a gimotear.
-Estoy... Bien. -Digo mientras sorbo por la nariz.
Le acaricio entre las orejas y estoy así unos momentos. Miro la hora en el reloj de mi muñeca, las 6 y media. Tendré que empezar a prepararme. Le doy una última caricia al perro y me levanto lentamente. Voy hacia el baño y me miro en el espejo. Tengo los ojos rojos y algo hinchados y unas ligeras ojeras de llorar. "Tenía que ser justo hoy". Dejo correr el agua de la ducha para que salga caliente y me cepillo el pelo, me desvisto y me meto en la ducha. A los 10 minutos salgo, me envuelvo en una toalla y salgo para ir a mi habitación a elegir la ropa. Intentando no pensar en mi madre. Me decido por unos leggins negros, una blusa sin mangas color granate y unas manoletinas negras. Dejo la ropa sobre la cama y voy al baño a secarme el pelo.
Me estoy dando los últimos retoques cuando suena el telefonillo. Doy un respingo y corro a contestar. Descuelgo.
-¿Si?
-Soy yo, Blair. -Dice Ian.
-Ahora bajo... Dame un minuto.
-No me moveré. -Dice divertido.
Sonrío al auricular y cuelgo. Voy a la habitación para coger una chaqueta de cuero marrón claro y un bolso negro. Me hecho colonia y salgo.
-¡Adiós Loki!
Se oye un ladrido y río, cerrando la puerta. Dentro del ascensor me miro al espejo y me coloco bien el pelo, nerviosa. No he conseguido taparme del todo las ojeras. El ascensor llega y respiro hondo. A través del cristal del portal lo veo a unos metros, de espaldas. Vuelvo a inspirar hondo y salgo. Ian se gira al oír la puerta, me mira de arriba a abajo y vuelve a mis ojos con una sonrisa. Lleva un suéter marrón con una chaqueta de cuero negra, pantalones vaqueros azul oscuro y unos zapatos del mismo color que la chaqueta. Podría ponerse una bolsa de basura y estar igual de perfecto. Me doy cuenta de que le he estado mirando de arriba a abajo más tiempo del que él lo ha hecho.
-Ho... Hola. -Consigo decir.
Ian se acerca a mí.
-Hola. -Sonríe-. Estás preciosa, como siempre.
-Y tú.
Alza una ceja, sonriendo.
-¿También estoy preciosa?
Se me escapa la risa, mi risa de verdad, la que solo quiero que oigan mis amigos y me siento completamente imbécil. Él se ríe, mostrando esos dientes tan blancos y perfectos. ¿Por qué todo en él es tan perfecto? Cuando deja de sonreír observo sus labios... Y no me puedo resistir, me lanzo hacia él y le beso poniendo mis manos a ambos lados de su cara, nos tambaleamos un poco por el impacto y él me rodea la cintura, me abraza tan fuerte que me alza un poco, de modo que toco el suelo con las puntas de los pies. Movemos nuestros labios una vez y nos separamos.
-Podría acostumbrarme a este recibimiento.
Le sonrío sin decir nada. Ian quita sus manos de mi cintura y me coge la mano, dirigiéndome al coche.
-¿A dónde vamos? -Pregunto mientras me abre la puerta.
Me siento.
-He preparado una cena en mi casa, velas y esas cosas. -Se encoge de hombros, como algo vergonzoso.
"¿Pero por qué es tan mono?".
-Suena genial.
Me mira y nos sonreímos mutuamente durante un segundo. Después cierra la puerta y va hacia su asiento. Arranca y nos ponemos en marcha. Noto vibrar el móvil y lo miro, tengo una perdida de mi padre. Lo llamaré luego.
-Blair.
-¿Si? -Me giro mientras guardo el móvil. Estamos parados en un semáforo. Por lo que seguro que me ha estado mirando.
-¿Estás bien? -Me mira algo ansioso.
-Claro, ¿por qué?
Se muerde el labio antes de hablar.
-¿Has estado... Llorando?
"Mierda".
-Yo...
-No hace falta que contestes, no es cosa mía. Lo siento.
El semáforo se pone en verde y arranca.
-Es solo que... Esta tarde me he acordado de mi madre, nada más.
Alarga su mano derecha hacia la mía pero a mitad de camino se detiene y la vuelve a llevar al volante.
-¿Por qué te has detenido?
-No sabía si preferías que te ofreciera algún tipo de consuelo o que simplemente me quedara en silencio.
-Cogerme la mano está bien.
-Vale.
Me coge la mano y entrelaza sus dedos con los míos, en mi regazo. Nos pasamos todo el camino hasta su casa así y se las arregla para conducir y cambiar de marchas con una sola mano.
me encanta Ian, que mono. No sé si será así en la "realidad" pero tu personaje me encanta.
ResponderEliminarAh por cierto, la canción de Love me like you do es de Ellie Goulding pero la que hay en mi blog es una cover, es esta. https://www.youtube.com/watch?v=gAnrPRKkkr8
Yo espero que sea así jajajaja.
EliminarMuchas gracias :)