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martes, 7 de abril de 2015

Capítulo 26.

Me encuentro fuera de la casa de Matt, en la puerta de entrada. Debatiéndome entre llamar o no llamar. Necesito hablar con alguien, bueno, más bien llorar con alguien. Como la puerta de entrada estaba entre abierta, todo esto lo he pensado en la de su casa. Sin pensármelo más toco al timbre. Me miro en la ventana de al lado para arreglarme un poco para que no se asuste. Me arreglo el pelo con los dedos y me restriego los ojos para secarme las últimas lágrimas. Justo cuando acabo se abre la puerta. Me abre Jaimie, la madre de Matt. Intento sacar una sonrisa lo menos patética posible en estos momentos.
-¡Blair, cariño! ¿Cómo estás? -Me da un beso en la mejilla.
-Bien, gracias.
-Cuánto tiempo sin verte, que guapa estás.
"Pues menos mal."
-Pues no he tenido tiempo de arreglarme.
Reímos las dos, la pega es que lo he dicho en serio. Me miro rápidamente por primera vez desde que he salido de casa. Llevo una camisa de cuadros corta y unos vaqueros gastados. No está tan mal para no haber mirado lo que me ponía.
-Pasa pasa, no te quedes ahí. Matt está en su cuarto. Además yo ya me iba. -Me vuelve a sonreír.
-Vale.
Me dirijo a las escaleras y subo lentamente, las piernas me duelen después de la carrera que me he echado. Llego a la puerta de su habitación y toco dos veces. Sin esperar respuesta, entro.
-Mamá, ya te he dicho que no quiero más batido.
-Vale, captado.
Se gira rápidamente.
-¡Ay va!
-Aaaay va. -Le imito sonriéndole.
Viene hacia mí y me abraza muy fuerte por la cintura.
-Cómo te he echado de menos. ¿Cuándo has vuelto?
-Ayer por la noche. -Le devuelvo el abrazo rodeándole el cuello.
Noto que él me abraza aún más fuerte.
-¡Matt, que me ahogas! -Digo riéndome.
Es extraño lo rápido que me ha cambiado el humor en el poco rato que llevo con él.
-Lo siento. -Dice separándose de mí y uniéndose a mis risas.
Se me queda mirando fijamente.
-¿Qué pasa? -Le pregunto.
-Te veo como... Triste.
-Olvidaba que me conoces un poco bastante.
-Sí, por desgracia...
Le doy un codazo en el estómago y nos volvemos a reír. Voy hacia su cama y me siento. Él se sienta en su silla de escritorio y la arrastra hacia su cama para quedar en frente de mí.
-¿Qué te pasa? ¿Es por lo de tu madre?
-En parte...
-¿Y cuál es la otra parte?
-He discutido con Ian.
-¿Qué ha pasado?
Me resulta tan fácil hablar con él... Le cuento todo desde que me he despertado esta mañana, incluido el sueño. Cuando he ido a su casa, -omito el decirle que he ido corriendo-, cuando ha aparecido Nina, y cómo me he ido. Matt mira hacia el suelo con el ceño fruncido.
-¿Qué? -Pregunto.
-Que no veo a Ian capaz de hacer algo así y menos a ti.
-¿Tu crees?
-Al cien por cien.
-Pero él no ha hecho todo lo posible para intentar convencerme de que no era nada.
-Tampoco le has dejado.
-Aun así. -Se me quiebra la voz en la última palabra y las lágrimas salen de nuevo.
-No no, no llores.
Matt se levanta de la silla y se sienta al lado mío en la cama, me rodea los hombros con un brazo y yo apoyo la cabeza en él. El me acaricia el hombro y estamos así durante unos minutos. Levanto un poco la cabeza de su hombro para mirarle.
-Bueno, no quiero hablar de eso.
-Pues no hablemos de eso. -Me dedica una pequeña sonrisa.
Al tenerle otra vez así de cerca, al estar así de vulnerable, asoman mis antiguos sentimientos por él. Sé que quiero a Ian, más que a nada. Pero me doy cuenta de que a Matt no le he dejado de querer de esa manera. Fue el primer chico por el que me enamoré de verdad y eso deja huella. Una huella que no puedo borrar, al menos no de momento. Siguiendo un impulso, junto mis labios con los suyos. A los dos segundos él se aparta suavemente y me mira confundido. No sé que estoy haciendo pero no quiero pensar con sensatez ahora mismo. Me acerco a él de nuevo y le vuelvo a besar. Esta vez él no se aparta, pero noto su brazo tenso a mi alrededor. Agarro su pelo con una mano y tiro de él hacia mí para darle seguridad. Me rodea con más fuerza y con la otra mano me agarra la mejilla. Empujo su lengua con la mía y nuestro beso coge velocidad. No me he dado cuenta de cuanto he echado de menos esto hasta ahora. Una pequeña, muy pequeña parte de mí me dice que pare esto y que me vaya en seguida, pero es tan pequeña que la ignoro. Me muevo hasta quedar sentada encima de él a horcajadas, mi respiración se mezcla con la suya y le agarro el pelo con las dos manos. Él pone las manos en mi cintura, las baja poco a poco hasta mi culo y lo agarra con fuerza. Bajo mis manos hacia el bajo de su camiseta y el sube los brazos para que se la quite. Separamos nuestras bocas lo justo para quitarle la ropa. Entonces él me desabrocha los botones de la camisa y me la quita, besándome el cuello. Ya en ropa interior, me tumba en la cama y se pone encima de mí. Baja su boca por mi cuello hasta abajo y me besa en el vientre. Se separa un momento para quitarme las bragas y se vuelve a colocar sobre mí. Me mira un momento a los ojos, como queriendo saber si estoy segura. No me lo pienso y levanto un poco la cabeza para volver a besarle, suspiro y me dejo llevar.

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