Me paso el resto del día sentada en el sofá, con la tele encendida pero sin verla realmente. Tengo los ojos hinchados y el suelo está lleno de pañuelos usados. Loki está tumbado a mi lado con la cabeza encima de mi muslo y yo le acaricio mecánicamente. Suena mi teléfono y me muevo como un zombi, sin prisa, yendo a por él, que está en la encimera de la cocina. Miro la pantalla y es la única persona, que por alguna extraña razón, con quien quiero hablar. Matt. Deslizo el dedo para responder.
-¿Matt? -Contesto con voz ronca.
-Eh, hola. -Dice con voz suave.
Una pequeña oleada de alivio me recorre, no está enfadado, ni me odia.
-Pensaba que no me ibas a volver a hablar.
-En tu nota ponía que necesitabas pensar y quería darte tiempo. Tranquila, sé que estabas en un mal momento y que no estabas actuando con cabeza. -Ríe sin ganas.
-No quiero que pienses que te estaba utilizando...
-No lo hago. No te preocupes. Dejemos las cosas como están, no volvamos a tocar el tema.
-Lo siento.
-¿Por qué te disculpas exactamente?
-No lo sé.
Matt ríe, esta vez con ganas.
-Oye, ¿te llevaste a Loki no?
-Sí.
Después empezamos a hablar de nuestras chorradas y es un alivio volver a la normalidad con él.
Han pasado cuatro días desde que hablé con Ian y no sé nada de él. Estuve a punto de llamarle pero decidí no hacerlo, así de cobarde soy. Es viernes por la noche y Melanie, Olivia y yo hemos decidido salir de fiesta después de mi turno en el pub. Ellas estarán allí hasta que termine. No es que tenga muchas ganas, pues aún sigo algo deprimida, pero supongo que me sentará bien beber un poco o puede que bastante e intentar pasármelo bien. Cuando llego a la puerta ellas dos ya me están esperando, en cuanto me ven corremos todas a nuestro encuentro y nos abrazamos.
-¡Pero cuánto amor, voy a llorar! -Digo mientras con un brazo rodeo a Liv y con el otro a Mel.
-Tienes que contárnoslo todo. -Dice Melanie en cuanto nos separamos.
-Bueno, es largo así que ya os lo contaré.
-Sí, que ahora mismo no quiero dormirme con tus historias. -Añade Liv.
Le doy una colleja en la cabeza y entramos en el pub. Aún es pronto pero ya hay bastante gente. Noah me ve a lo lejos y me sonríe, le saludo con la mano y él salta por encima de la barra y viene hacia mí.
-Dios, ¿pero cómo puede estar tan bueno? -Grita Melanie.
-¡Hola preciosa! -Me saluda.
Me coge por la cintura y me abraza muy fuerte, cuando yo le rodeo el cuello el me levanta y yo chillo por la sorpresa. Me río mientras me hace dar vueltas.
-¡Te he echado de menos!
-Y yo a ti. -Me deja en el suelo-. No vuelvas a irte, esto es muy aburrido sin ti. -Me pellizca la nariz.
-Ahora estoy contigo.
Él se aleja y yo me vuelvo hacia mis amigas, que siguen mirando a Noah, comiéndoselo con la mirada.
-¿Queréis un babero?
-Es que madre mía. -Liv se abanica.
-¿Por qué te llevas a todos los tíos buenos? -Pregunta Melanie.
-¿Todos? -Pregunto.
-Se nota que le gustas.
-Y mucho. -Añade Olivia.
-Que va, sólo es simpático conmigo.
-No te hagas la tonta...
-Bueno, lo que vosotras digáis, yo me voy a trabajar, estad por aquí y de vez en cuando acercaros a la barra, que os invito a chupitos.
-¡Bieeeen! -Gritan las dos.
Más tarde solo me quedan quince minutos para que acabe mi turno y les hago señas a mis amigas para que se acerquen a la barra. Ellas vienen en seguida. Están algo borrachas y yo ando contentilla por los dos chupitos que me he bebido con ellas. Les he contado que Ian y yo hemos roto y me animan a que esta vez bebamos algo más fuerte. Sirvo ginebra en tres vasitos y empujo dos hacia ellas. Brindamos y nos los bebemos. Al terminar voy a la parte de atrás a por mi bolso y me pongo los tacones que he traído, guardando las manoletinas en el bolso. Al salir Noah me mira de arriba a abajo y se muerde el labio acercándose a mí.
-Ey, guapa, ¿estás libre?
-Idiota. -Me río.
-¿Ya te vas?
-Ajá.
-Tened cuidado, a estas horas hay mucho capullo por aquí.
-Lo tendremos.
Le doy un beso en la mejilla y el otro y me marcho con mis amigas a una discoteca que no está muy lejos de aquí.
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