-Bueno, ya vale de hablar de mí. Cuéntame ya qué pasa. Empezando por todo lo de Málaga.
Holly y yo estamos sentadas en los taburetes de la isla de la cocina, con una pizza en medio de las dos que ella ha traído para cenar. Le cuento todo lo que paso allí referido a mi madre y ella me escucha atentamente todo el relato sin interrumpir hasta que llego a la parte de las fotos mías que había en el garaje de Casares.
-Psicópata cabrón. -Dice ella.
-Eso es lo más suave que he pensado yo.
-¿Y estás asustada?
-Mucho.
-Claro que lo estás, que pregunta más idiota.
Río un poco y doy un mordisco a mi trozo de pizza.
-Venga. -Sigue ella-. Sé que hay más cosas que te preocupan.
-¿Cómo lo sabes?
-No sé, simplemente lo sé.
-¿Me lees la mente? -Digo con fingido miedo.
-Mierda, me has pillado.
Reímos las dos y seguimos comiendo.
-Cuéntalo ya. -Dice con la boca llena.
Le cuento lo mismo que le he contado a Matt, con más detalles de manera que parece que vuelvo a estar en ese mismo momento.
-No creo que el te haya engañado, para nada.
-Eso mismo ha dicho Matt.
-¿Has ido a verle?
-Es otra parte de la historia.
-Miedo me das.
-Fui a su casa, se lo conté, lloré un poco y no sé que se me pasó por la cabeza pero le besé.
Holly se atraganta con la pizza y le doy unos golpecitos en la espalda.
-¿Cómo? -Dice mientras tose.
-Se apartó, pero le volví a besar. Y él me devolvió el beso.
-¿Pero qué...? -Ella vuelve a toser y bebe agua para que se le pase.
-Luego lo hicimos.
Holly escupe todo el agua que tenía en la boca mojando la mesa y yo me empiezo a reír a carcajadas.
-No te rías, esto no es gracioso. ¿Cómo se te ocurre? -Pero no lo dice enfadada.
Paro de reírme.
-No lo sé. Me siento fatal.
-Normal.
-Después me fui mientras él dormía.
-¿Así sin más?
Asiento mientras mastico otro trozo de pizza.
-Le dejé una nota.
Ella ríe.
-¿Qué?
-Hija mía, no das una derechas.
-No ayudas, cari.
-Oye, es la verdad.
Terminamos de hablar de todo aquello y al acabar me siento mucho mejor, como si me hubiera quitado un peso de encima. Pero aún quedan otros. Acabamos de cenar y Holly se va. Me doy una larga ducha y después de secarme el pelo me voy a la cama, agotada como estoy.
A la mañana siguiente voy de camino al trabajo, algo deprimida por volver a la rutina. Tengo que llamar a mi padre para ver si han descubierto algo más. También tengo que enfrentarme a hablar con Ian, pero aún no sé cómo. Entro en la cafetería y Emily me ve enseguida por lo que sale de la barra y viene hacia mí con los brazos abiertos para abrazarme.
-¡Hoooola! -Me dice y me abraza por los hombros.
Ver que alguien se alegra tanto de verme me anima un poco.
-¿Me has echado de menos por aquí éh? -Le devuelvo el abrazo por la cintura.
Me da un beso en la mejilla y nos separamos.
-Bueno, sin ti no podía criticar a la gente que pasa. -Se encoge de hombros.
Me río y ella se une a mis risas.
-Voy a dejar las cosas, ahora voy contigo.
-Ooookey.
Al salir del trabajo Emily y yo salimos de la cafetería riéndonos. Al mirar al frente veo a Ian apoyado contra su coche y se me para el corazón. Emily sigue la dirección de mi mirada al verme la expresión. Le he contado lo que me ha pasado con él.
-Bueno, te veo mañana. -Me dice.
Le sonrío.
-Vale, adiós.
Me da un suave apretón en el brazo y se marcha. Vuelvo a mirar a Ian y nos quedamos así, mirándonos a dos metros. Al cabo de unos momentos él se acerca lentamente hacia mí y yo hago lo mismo.
-Lo siento yo...
-No lo sientas. -Le interrumpo, respiro hondo antes de volver a hablar. Me tiembla la voz cuando las lágrimas amenazan con salir, tiene la mirada tan triste...- No debí irme de ese modo el otro día, si quieres estar con ella lo entiendo. No soy quién para decirte con quien tienes que estar y con quien no. Lo entiendo -repito- me apartaré si es lo que quieres.
Ian me mira confundido, como si yo fuera un experimento científico o algo así.
-¿Pero qué estás diciendo?
-¿No es lo que quieres?
-Por supuesto que no. No sé ni cómo se te pasa por la cabeza. Yo solo te quiero a ti, jamás te engañaría. Te repito que entre ella y yo no hay nada, solo es una amiga. Tenemos un pasado juntos pero es eso lo que es, pasado. Nada más.
Le miro embobada mientras me dice eso y las palabras "jamás te engañaría" resuenan en mi cabeza. Me hecho a llorar de culpabilidad, por lo de Matt. Me cubro la cara con las manos. Él separa la poca distancia que hay entre nosotros y me obliga a mirarle apartándome las manos y cogiéndome la cara.
-¿Se puede saber por qué lloras?
Me va a odiar después de esto. Pero no puedo ocultárselo.
-Después de verte... Fui donde Matt como te dije. -Casi no me entiendo ni yo al hablar entre medio de sollozos-. Y... Estaba muy triste y no sabía lo que hacía y...
La mirada de Ian cambia mientras hablo, creo que adivina lo que estoy a punto de decir. Sus manos se tensan en contacto con mis mejillas.
-Le besé... No sé por qué lo hice y luego... Luego fuimos a más...
Él retira las manos de mi cara y deja caer los brazos a ambos lados de su cuerpo. Con ese gesto lo dice todo. Las lágrimas siguen cayendo sin control.
-Lo siento mucho. Lo siento de verdad, no sabes cuanto me arrepiento.
Espero a que diga algo pero no lo hace, se limita a mirarme fijamente.
-Te quiero Ian, muchísimo. Lo siento. Te quiero.
Nada más decir esto me alejo de allí a toda prisa sin parar de llorar. Él no me sigue, lo que no es buena señal. Creo que esto ha acabado definitivamente, por mi culpa. Y no puedo soportarlo.
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