Llego a casa, por fin. He tenido un examen de matemáticas. Solo quiero tumbarme en la cama y leer algo. Papá ya está en casa, hoy llega pronto. Me acerco a él, que está en la cocina, preparando la comida.
-Hola papi. -Le doy un beso en la mejilla.
-Hola cielo, ¿qué tal en clase?
-Bien, bueno. He tenido examen y no me ha salido muy bien.
-¿Matemáticas?
Me río y asiento.
-Vete a tu habitación si quieres, cuando esté la comida lista te aviso. No quedará mucho para que llegue tu madre.
-Vaaaale.
Salgo de la cocina y voy a mi habitación. Me tiro encima de la cama y me quedo mirando el techo. Tengo que comprarle algo a mamá, dentro de poco es su cumpleaños. Pero no se me ocurre nada. Mientras pienso esto oigo el móvil de papá a lo lejos. Sigo dándole vueltas al regalo cuando oigo un estruendo, como una cazuela cayéndose al suelo y luego silencio. Demasiado silencio.
Me levanto rápidamente de la cama y corro a la cocina.
-¡¿Papá?!
Está con el teléfono en la oreja, apoyado sobre la encimera y prácticamente no respira. Me acerco a toda prisa a él y le sacudo el hombro.
-¡Papá! ¡¿Qué pasa?!
Finalmente me mira, tiene los ojos llenos de lágrimas que finalmente, cuando me mira y parpadea, se desbordan. Yo le miro espantada, esperando que me diga que pasa.
-Tu... Tu madre ha... Ha tenido un accidente con el coche.
El corazón se me acelera.
-¿Qué ha pasado? ¿Está bien? -Digo mientras las lágrimas acuden a mis ojos.
Mi padre cierra los ojos y las lágrimas inundan sus mejillas. Yo me quedo paralizada.
-Ha muerto. -Dice con voz rota..
Mi mundo se detiene. El corazón se me para. Mamá no. Ella no. Me dejo caer de rodillas en el suelo y rompo a llorar, los sollozos desgarran mi pecho. No puede ser verdad. Los brazos de mi padre me rodean y sus sollozos sacuden mi cuerpo. Me abandono al dolor.
Abro los ojos lentamente y recuerdo el sueño. Me doy cuenta de que estoy llorando y la almohada está empapada. ¿Dónde estoy? Miro a los pies de la cama, es la misma habitación. Pensaba que todo había sido una pesadilla y que seguía en mi cama, pero no. Entonces lo recuerdo, intenté escapar pero... Me desmayé. ¿Cómo?
Nunca saldré de aquí. Estoy segura. Al menos no sola. Necesito hacer saber a alguien que estoy aquí, pero no sé cómo. Ahora mismo quiero que todo termine de una vez. Que Iván termine lo que ha empezado, y rápido.
Holly
Han pasado tres días y aún no me hago a la idea de que mi mejor amiga ha desaparecido. Todos creemos que ha sido el asesino de su madre quien la tiene. ¿Pero dónde? Desde ayer he estado investigando por mi cuenta pero no se me da bien. Lo poco que sé de ese tío es lo mismo que la policía le contó a Blair en su momento. Si no lo han cogido ellos poco puedo hacer yo.
Cuando fui a la comisaría me encontré con Ian, que desde la noticia va todos los días. Estaba destrozado, su rostro era la imagen de un hombre consumido. Aún así se las arreglaba para estar guapísimo. No sé como lo hace.
Loki se acerca a mí gimoteando. Pobre. Hace días que no ve a su dueña. Fui a su casa para buscarlo, el pobre llevaba todo un día sin comer y estaba tumbado en su cama, sin moverse. Le rasco entre las orejas y él me mira fijamente.
Al día siguiente, al despertarme. Decido ir a Málaga para hablar con el padre de Blair. Alguna vez nos hemos visto, cuando él ha venido aquí a visitarla. No quiero hablar con él por teléfono, necesito hacerlo cara a cara. El problema es que no sé exactamente dónde vive. Ian lo sabrá, él fue con ella. Le mando un mensaje, en vez de llamarle, porque no quiero oír su voz, está demasiado rota y no quiero perder la esperanza.
10:13 Yo: Necesito que me digas la dirección del padre de Blair, en Málaga. Por favor.
Para mi sorpresa, contesta en seguida. El pobre estará con el móvil en la mano esperando noticias.
10:14 Ian: Calle ____, número 15, tercero A.
10:14 Yo: Gracias.
Me levanto de la cama y después de desayunar, llamo a Matt para que se encargue de Loki. Voy a mi habitación y saco una maleta de debajo de la cama. Suspiro. Va a ser un viaje largo.
Blair
Iván me ha traído el desayuno y al marcharse ha dejado la puerta abierta. No lo entiendo. Sin tocar la comida me levanto y salgo de la habitación. Recorro el camino del otro día al intentar escapar. Bajo las escaleras al primer piso y me encuentro a Iván sentado en un sofá del salón, de espaldas a mí, viendo la tele. Me fijo en la pantalla, está viendo las noticias. Aparece una foto mía y debajo el titular "aún desaparecida". Suelto un jadeo e Iván se gira hacia mí.
-No te preocupes, no te encontrarán. -Dice secamente.
Le miro horrorizada. Se levanta y se dirige hacia mí.
-He decidido dejarte suelta por aquí. Debe de ser aburrido estar todo el día encerrada. -Se va acercando mientras habla- No te hagas ilusiones, no podrás salir.
Abro la boca para decir algo pero él me interrumpe. Su cara ya queda a unos centímetros de la mía.
-Y como se te ocurra algo, como vuelvas a intentar escaparte. No seré tan bueno, te lo aseguro.
-¿Por qué no me matas ya?
-Oh Blair, lo haré. Te lo aseguro.
Cierro los ojos un momento, queriendo despertar de esta pesadilla. Cuando los abro él ya no está delante de mí. Me giro y observo su espalda desaparecer por la puerta de la cocina.
Holly
Al día siguiente por la noche, tarde, llego a la dirección que Ian me mandó. Durante el viaje he pensado que todo esto de Jorge Casares... Él tiene algo que ver con la familia, primero la madre y ahora va a por la hija.
Me acerco al portal y toco al telefonillo.
-¿Si? -Suena la voz de una mujer.
¿Me habré equivocado?
-¿Vive aquí Javier?
-Sí, ¿quien es?
Será su novia, claro.
-Holly, una amiga de Blair.
Se oye un zumbido y entro. Ya en el piso correcto camino hacia la puerta que está entreabierta. Enciendo la luz del rellano y una mujer me abre la puerta.
-Hola, soy Elena.
-Encantada... ¿Cómo está él?
Su rostro se entristece.
-Mal, muy mal... Por favor, pasa. -Abre la puerta del todo.
-Gracias. -Seguidamente entro en la casa.
Elena pasa delante de mí y se apoya en el marco de la puerta del comedor.
-Javi, cielo. Una amiga de Blair ha venido.
Su padre levanta la vista de lo que sea que está leyendo sentado en la mesa. Unas grandes ojeras enmarcan sus ojos y tiene el pelo despeinado. Su cara no refleja otra cosa que dolor. Elena nos deja solos y yo me acerco a la mesa.
-Siéntate, por favor...
Hago lo que me dice y me siento en una silla contigua a la suya. Señala con la cabeza hacia los papeles que tiene desperdigados encima de la mesa. Hay muchos recortes de periódicos, fotografías y documentos.
-Intento entender... Como es él, lo que hace, como actúa pero... Todo se me escapa, no llego a ningún sitio. -Su voz se quiebra en la última palabra.
-Yo también lo he intentado y obtengo el mismo resultado.
Se tapa la cara con las manos y tras unos segundos sus hombros se sacuden, está llorando. Apoyo una mano en su hombro, a modo de consuelo.
-Es culpa mía... -Sus palabras suenan amortiguadas al tener las manos sobre la cara y las retira, un surco de lágrimas recorre sus mejillas- Le dije que se quedara cuando vino, pero no cedió. Si lo hubiera intentado mejor ahora... No estaría...
-Lo que ha pasado no es culpa tuya, nadie podía saber que aquello iba a ocurrir.
Permanecemos un rato en silencio. Finalmente decido que no sirve de nada, tenemos que centrarnos en lo realmente importante. Encontrarla.
-Javier, necesito saber si Casares tiene algo que ver con tu familia. -Decido ir al grano.
-¿Por qué lo dices? -El me mira extrañado.
-Es una corazonada.
-Pues... No lo sé. No quiero pensar en él como tal.
Se calla un momento y sigue hablando.
-Marta llevaba escribiendo diarios desde niña, es una manía que no consiguió quitarse. -Sonríe con cariño y nostalgia- Tengo todas sus cosas guardadas, puede que te sirva de algo.
-Me ayudaría mucho.
Él se levanta de la mesa lentamente y me mira.
-Acompáñame por favor.
Salimos de la casa y nos dirigimos al ascensor, después subimos hasta el último piso. Salimos y se extiende ante nosotros un pasillo con puertas a ambos lados. Los trasteros. Sigo a Javier hasta llegar a una puerta situada más o menos a la mitad, en el lado izquierdo. Saca una llave de su bolsillo y abre la puerta. Me hace una señal para que entre pero él se queda fuera. Señala hacia el fondo de la pequeña habitación.
-En esa pared están todas sus cosas. Su nombre está en las cajas. -Después deposita una llave en mi mano- Cierra cuando salgas por favor.
-Lo haré, y gracias.
Javier asiente y se marcha. Oigo sus pasos y finalmente la puerta del ascensor cerrándose. Cierro la puerta del trastero y me dirijo a la pared del fondo. Esto va a necesitar tiempo. Bueno, todo es por Blair.
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