Me doy la vuelta rápidamente al oír un ruido al otro lado de una puerta, justo en frente de la ventana, al otro lado de la habitación. El pomo empieza a girar.
Ian
-¡Corten! -Se oye la voz del director.
Separo mis labios de los de Nina. Esta es la peor parte de mi trabajo. Tener que besar a mi ex cuando estoy con otra.
-Buena escena. -Me dice ella antes de darse la vuelta y marcharse.
Por fin se ha acabado el rodaje de hoy. Se me estaba haciendo eterno y este no es precisamente uno de los mejores episodios de la serie. Lo único que quiero es salir de aquí y ver a Blair. No le voy a avisar de que voy a verla para darle una sorpresa.
Salgo del estudio y me meto en mi coche. Conduzco pensando en ella todo el camino. Sus ojos, su pelo, su boca, su sonrisa, sus caricias... Por poco me la pego en una esquina al pensar en esto último.
Aparco debajo de su casa y camino hacia el portal. Abro la puerta, que sigue sin arreglarse y subo por las escaleras. Llego a su puerta y toco al timbre. Loki se acerca a la puerta ladrando, como siempre que vengo. Nadie abre la puerta. ¿Estará durmiendo? No. Si no ya se hubiera despertado. Habrá salido. Me invade una punzada de decepción. Suelto un suspiro y me dispongo a volver a mi coche.
Blair
No he llegado a ver quien era el que estaba al otro lado de la puerta. Solo he visto una mano con una bandeja. La dejaba en el suelo y volvía a cerrar la puerta, con llave. La bandeja tiene un plato de ensalada y un vaso de agua. Tengo mucha hambre por lo que voy corriendo hacia allí. Me acabo la comida en un momento y me apoyo sobre la pared, al lado de la puerta. Por extraño que parezca, no tengo miedo. Si yo estoy aquí, las personas que me importan están a salvo.
Más tarde, no sé cuanto tiempo pasa, vuelvo a oír ruidos al otro lado de la puerta. Estoy al lado por lo que a gatas corro al otro lado de la habitación, asustada ya. Al abrirse la puerta aparece el hombre que me secuestró. Mira a sus pies, la bandeja vacía y sonríe.
-No pensaba que tocarías la comida.
No le contesto, me quedo mirándole, paralizada. Se acerca lentamente a mí y se agacha, a la altura de mis ojos. Es él, Casares, estoy completamente segura. No tiene la misma cara pero son sus ojos. Esa mirada no es algo que se pueda olvidar fácilmente. Ahora tiene el pelo algo más largo y rubio, los pómulos están mas rellenos, al igual que los labios. Por eso el FBI no consiguió encontrar nada, porque no lo perseguían a él. Si no al Casares de antes, o como se llame.
-¿Qué es lo que quieres? -Digo en un susurro.
Él suelta una carcajada, sin ganas.
-Evitar que hagas lo mismo que tu madre.
¿Qué coño significa eso?
-No menciones a mi madre.
-Se merece lo que le pasó y más.
Alargo el brazo rápidamente, decidida a pegarle pero me agarra la muñeca. Cierro los ojos, esperando un golpe que no llega y los vuelvo a abrir. Jorge me sigue mirando unos instantes, finalmente suelta mi muñeca y vuelve hacia la puerta. Coge la bandeja y se va, cerrando la puerta.
Si no fuera por la ventana abierta hubiera perdido la noción del tiempo, es de noche. Muy tarde ya, por el tiempo que llevo observando la luna. Me levanto, la ventana no tiene manilla para abrirla. ¿Será porque puedo saltar? Miro hacia abajo, hay césped pero aún así no estoy muy segura de que mi torpeza me ayudara a sobrevivir. Pero podría intentarlo. Qué puedo perder.
El problema es que no tengo con que romper la ventana, ya que la habitación está vacía. La puerta se vuelve a abrir.
-Ven. -Dice Jorge desde el umbral.
Decido que obedecer será lo mejor así que lentamente me acerco a él. Cuando llego a la puerta me coge del brazo y salimos a un pasillo. Al mirar a la derecha veo unas escaleras que conducen hacia abajo pero me gira hacia el otro lado bruscamente y no consigo ver más. Una alfombra granate recorre todo el pasillo, paso por una cómoda con un jarrón encima y más adelante otra exactamente igual, pero esta vez el jarrón tiene flores. Llegamos a otra puerta y la abre, también cerrada con llave.
-Tu habitación. -Dice al hacerme pasar dentro.
Sin apenas mirarla me vuelvo hacia él. Confusa.
-No te hagas ilusiones, niña. Aún estoy pensando la mejor forma de acabar con esto. -Y cierra, dejándome sola de nuevo.
Ian
¿Por qué no coge el teléfono? Me empiezo a preocupar de verdad. He vuelto a ir a su casa y no hay nadie, a excepción de Loki. Si le ha pasado algo yo... No, no, no. Está bien, seguro que está bien. Puede que hoy necesite un poco de espacio. Mañana será otro día, la veré y todo volverá a la normalidad. En el fondo no pienso eso, sé que algo va mal. Pero necesito tener esperanzas.
Salgo a la parte de atrás de mi casa, a la piscina. Necesito tomar el aire. Me siento en una de las hamacas colocadas al lado de la piscina y pruebo a llamarla otra vez. Una, dos veces, nada. Con los codos apoyados sobre las rodillas me cubro la cara de las manos y reprimo las ganas de gritar. Le ha pasado algo. Le ha pasado algo. Mi móvil suena y pegando un bote lo cojo, esperando ver el nombre de Blair en la pantalla. Sin embargo, es Matt. Con un gruñido cuelgo y vuelvo a la misma posición de antes. Vuelve a llamar, lo ignoro. A la tercera vez, cabreado pulso responder.
-Qué. -Digo cortante.
-Ian -Dice ansioso, con la respiración entrecortada- Es Blair ha...
-¿Ha qué? -Digo temiéndome lo peor.
Le ha pasado algo. Le ha pasado algo. Blair, te quiero. Por favor, que estés bien.
-Ha desaparecido.
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