-¿Y qué ha pasado contigo estos últimos días? -Me pregunta Isaac.
Nos encontramos a las afueras de Los Ángeles, en una pequeña colina desde la que se ve toda la ciudad. Sentados sobre el capó de mi coche.
-Muchas cosas. Hay algo en especial que te quería contar porque... No lo sé. Pero es sobre mi madre.
-¿Sobre tu madre? -Se pone serio-. Cuéntame.
Me abrazo las rodillas y miro al frente.
-Fui a Málaga, donde vivía, por una llamada de mi padre. Era sobre el caso de mi madre y no fue un accidente.
Le miro par ver su reacción y él abre un poco la boca para decir algo y la vuelve a cerrar. Sin saber que decir.
-Hablamos con la policía y nos enseñaron la foto del sospechoso. Desde entonces tengo pesadillas prácticamente todas las noches. -Me miro las manos- el segundo día que fuimos me enseñaron unas fotos. Todas eran mías, aquí en Los Ángeles.
Recuerdo todas las fotos que había, o al menos las que Casares quería que encontráramos y Isaac no salía en ninguna, lo cual es un alivio.
-¡Joder! -Contesta y me mira- Joder... -Repite.
-Lo sé...
-No entiendo como... Alguien puede hacer algo así, quitarle la vida a alguien con familia, con personas que le quieren. Cómo puede... -Deja de mirarme y aprieta la mandíbula, a la vez que los puños- Sé lo que es perder a un padre pero no me imagino...
-Lo sé... -Repito.
Nos quedamos unos minutos sin decir nada.
-Espero que lo cojan pronto. -Rompe Isaac el silencio.
-Cada vez tengo menos esperanzas.
-No digas eso Blair, es lo último que puedes perder. No lo hagas.
-Pero es difícil... -Me empieza a temblar la voz al asomar las lágrimas.
Respiro hondo intentando tranquilizarme, estoy harta de llorar.
-Eh... -Isaac pone una mano en mi hombro- Lo siento, no llores. Hablemos de otra cosa.
Le miro y sonrío, me sale una sonrisa algo patética y nos reímos los dos.
-¿Sabes lo que necesito? -Le pregunto.
-¿Qué? -Contesta intrigado.
-Beber. Alcohol. Pillarme una borrachera.
-Pues bebamos.
-¿Si? -Contesto animada.
-Sí. -Me sonríe.
Volvemos a la ciudad en busca de un supermercado y compramos una botella de vodka, después pasamos por un McDonald's y cogemos la cena. Decidimos volver al mismo sitio de antes.
-Dios, que gustazo da tener coche. -Digo cuando aparcamos en la colina, exactamente en el mismo sitio.
-¿Es el primero que tienes? -Pregunta mientras se desabrocha el cinturón.
-No, el primero que tuve lo empotré. -Me río.
Más tarde, hemos vaciado media botella de alcohol y decidimos jugar a contarnos nuestros secretos. Isaac me pasa la botella.
-A ver. -Digo arrastrando un poco las palabras- Tengo envidia de la ex de mi novio. -Bebo un trago.
-Ah, ¿habéis vuelvo? -Coge la botella cuando se la ofrezco.
Asiento.
-Te toca.
-Cuando me levanto en mitad de la noche para ir al baño tengo que encender todas las luces de la casa. -Bebe un trago.
Se vuelve para mirarme y yo intento aguantarme la risa.
-Venga, ríete si quieres. -Dice divertido.
-Lo siento es que no me lo imaginaba, pareces un tipo duro.
-Bueeeeeeno, pues estando en casa por la noche no lo soy tanto. -Se ríe.
Me pasa la botella y la cojo. Pienso durante unos instantes.
-A veces quiero desaparecer por un tiempo sin avisar a nadie. -Bebo.
-Bueno, si alguna vez desapareces me avisas.
Nos reímos y me coge la botella. Isaac respira hondo.
-Me siento atraído por ti desde el primer momento que te vi. -Bebe un buen trago y seguidamente me mira.
Le devuelvo la mirada sin saber que decir. Él me sonríe para tranquilizarme.
-Tenía que decirlo, de eso va el juego ¿no? -Me pasa la botella y la cojo en un acto reflejo.
-Sinceramente, también me siento atraída por ti desde ese momento pero... -Se me va la vista, casi hemos acabado la botella.
Bebo un trago y seguidamente bebo otro.
-Me alegra saberlo. -Me guiña un ojo Isaac.
Que fácil es hablar con él.
-Toma, termínala. -Le tiendo la botella y él lo hace.
-Mierda. -Digo de repente mirando al frente, hacia la ciudad.
-¿Qué?
-¿Cómo volvemos ahora?
-Mmm, ¿en tu coche? -Me dice como si fuera tonta.
No puedo evitar reírme.
-Estamos como cubas por si no lo has notado.
-Mierda, es verdad.
Nos empezamos a reír los dos a carcajadas. No puedo parar de reír y me tengo que tumbar sobre el capó. Me quedo mirando las estrellas y paro de reír en seco.
-Mira. -Le digo a Isaac señalando el cielo.
Él se tumba a mi lado y mira hacia donde señalo.
-Solía mirar las estrellas con mi madre -sigo- ahora cada vez que veo una estrella fugaz pienso que es ella que me saluda desde allí, para decirme que está bien.
Isaac sigue a mi lado en silencio, mirando el cielo. En ese momento pasa una estrella fugaz.
-Hola mamá. -Digo mientras me corre una lágrima por la mejilla.
-Hola, papá.
Giro la cabeza para mirarle, también está llorando.
-Los dos están bien.
-Sí, lo están.
Me acerco más a él y apoyo la cabeza sobre su hombro, él me pasa un brazo alrededor de los míos y nos quedamos así, mirando el cielo.
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