Oigo mi móvil sonar. Estoy en el mismo sitio de antes, en el pasillo, en el suelo. Dejo que termine la llamada pero en seguida vuelve a sonar. Si lo cojo, ese alguien notará que me pasa algo y si no, también. Genial. Decido levantarme y con piernas temblorosas voy al recibidor donde he dejado el móvil nada más entrar. En la pantalla del móvil leo el nombre de Ian. A pesar del miedo que estoy pasando el corazón me da un vuelvo, es un alivio volver a tener esta sensación. Mientras pienso esto el teléfono deja de sonar y me invade una punzada de decepción. "¡Llama otra vez! Bueno no, no me llames. ¡Bueno sí! ¡No!". Cojo el móvil y me lo llevo conmigo hacia el salón, Loki está sentado en su cama. Que él esté tranquilo hace que me tranquilice también. Voy a la cocina a cenar, más que nada por hacer algo y mantenerme ocupada. Dejo el móvil sobre la encimera y me pongo a cocinarme unos huevos. Cuando termino me siento a comérmelos, en realidad no tengo hambre pero no sé que otra cosa hacer. Tras cenar y dejar el plato en el fregadero bajo todas las persianas de la casa. Ahora mucho mejor. El timbre de casa me hace dar un salto. Me quedo en el sitio, al lado de la ventana del salón, sin moverme. El pulso se me acelera de nuevo, pero de miedo. Loki corre hacia la puerta ladrando mientras el timbre suena de nuevo. Entonces alguien aporrea la puerta.
-¡Blair! -Grita la voz de Ian-. ¡Soy yo! ¡Ábreme!
Inmediatamente corro hacia la puerta y la abro, él me mira con expresión de pánico y sujeta un papel en la mano.
-¡¿Qué coño es esto?!
Cojo el papel, es una foto. Soy yo bajando la persiana de mi habitación y la foto está hecha desde la calle. Cojo el brazo de Ian y le hago entrar cerrando la puerta de un portazo. Con la llave cierro doble. No me doy cuenta de que estoy hiperventilando. La mano de Ian me agarra la muñeca y me hace darme la vuelta, hacia él. Con el pulgar de su otra mano me retira las lágrimas, tampoco me había dado cuenta de que estaba llorando.
-Es él... -Le digo con voz temblorosa-. Estoy segura... Antes... Antes.
-Tranquila, estoy contigo. No te va a pasar nada. ¿Antes qué?
-Me dejó una nota... En la puerta.
-¿Qué decía? -Intenta parecer tranquilo pero sé que no lo está, su mano tiembla alrededor de mi muñeca.
Niego con la cabeza, no quiero repetir esas palabras y menos en voz alta. Me dirijo a la cocina y él me sigue muy de cerca, abro el armario de debajo del fregadero, donde está la papelera y cojo el papel todo arrugado que he tirado. Ian me lo arrebata de las manos y frunce el ceño mientras lee. Después me mira, volviendo a arrugar el papel con fuerza en su mano, está furioso.
-¡¿Por qué no me has dicho nada?! O no a mí, ¡a alguien! Deberías haber llamado a la policía.
-¡¿Qué querías que hiciera?! ¡En ese momento no estaba para pensar, tenía miedo, no sabía que hacer! Yo... No sé...
Él tira el papel al suelo y me rodea con sus brazos, yo hundo la cara en su pecho y comienzo a llorar de nuevo.
-Siento haberte gritado. No te va a pasar nada mientras yo esté aquí. Si ese cabrón quiere hacerte algo tendrá que pasar por encima de mí.
Levanto la cabeza para mirarle.
-No digas eso por favor...
-¿El qué?
-Que tendrá que pasar por encima de ti...
-Es verdad.
-No, por favor...
Permanecemos abrazados durante mucho tiempo, finalmente se separa de mí y me acaricia el pelo.
-Voy a llamar a la policía, ¿de acuerdo?
Asiento con la cabeza. Ian me da un beso en la frente y se aleja de mí. Mejor, no quiero escuchar la conversación.
Más tarde la policía ha enviado dos coches patrulla, uno para vigilar en frente de mi casa y otro para revisar los alrededores por si le ven. También han registrado el edificio en busca de Casares pero no ha aparecido. No puede estar muy lejos si poco antes de llegar Ian ha dejado esa foto en mi puerta. Ian está abajo hablando con uno de los policías, yo mientras miro desde la ventana. Tengo miedo de verle ahí fuera, donde poco antes ha estado... Él. Poco después Ian vuelve a subir y realiza unas llamadas, en cuanto cuelga me acerco a él.
-¿Tienes que irte?
-No pienso dejarte sola.
-Aquí estoy bien, y la policía está vigilando. No me va a pasar nada.
-Aún así me voy a quedar.
Le sonrío sin alegría.
-Vale. ¿Sabes? Ahora tengo coche. -Le digo para cambiar de tema.
-¿Si?
Asiento.
-Da gusto volver a conducir.
-Mejor que lo tengas ahora. No quiero que estés andando por ahí con este tío suelto.
Después no volvemos a hablar, nos quedamos en el sofá viendo la tele sin verla realmente. Estamos algo separados y él no me toca. ¿Por qué? Tras un rato me levanto y me dirijo hacia mi habitación y me cubro la cara con las manos. ¿Estoy llorando otra vez? Tengo un problema. Ya no oigo la tele y noto sus manos en mis hombros.
-Habla conmigo por favor. ¿Qué te pasa?
Me doy la vuelta para mirarle.
-Que te quiero es lo que me pasa.
-¿Lloras porque me quieres?
-No, ahora mismo ni siquiera sé por qué lo hago. Es que te he echado tanto de menos y ahora... ¡No sé!
De repente junta sus labios con los míos y yo jadeo de sorpresa. Antes de que me de tiempo a reaccionar o a tocarle se separa. Pero su frente está en contacto con la mía.
-No quiero estar sin ti nunca más.
-Te prometo que no volveremos a estar separados.
-Te quiero.
-Y yo a ti.
Esta vez soy yo la que me lanzo a besarle. Él me agarra fuerte por la cintura y yo le rodeo el cuello. Nos besamos con fuerza, con pasión y solo se oyen nuestras respiraciones. Pongo las manos sobre su pecho y le empujo hacia atrás, cuando sus piernas chocan contra la cama le empujo más fuerte y caemos en ella. Le sigo besando mientras él me desabrocha los botones de la camisa. Cuando me la quita me desabrocho el sujetador y lo tiro a un lado de la cama, él me agarra por la cintura y me gira de modo que quedo debajo. Agarro el bajo de su camiseta y se la quito. Ian me besa en el cuello y yo le agarro el pelo. Sigue bajando, me besa entre los pechos y desciende por el vientre. Me desabrocha el pantalón y me lo quita junto con la ropa interior. Después él se quita todo lo demás. Se vuelve a poner encima mío y me mira a los ojos. Me acaricia el pelo y me dirige una mirada cargada de tanto amor que se me llenan los ojos de lágrimas.
-Te quiero. -Me da un beso en los labios.- Te quiero... -Me vuelve a dar otro y ya no deja de besarme.
Noto como lentamente entra dentro de mí y gimo mientras agarro su mano con fuerza.
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