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miércoles, 20 de mayo de 2015

Capítulo 33.

-Hola cielo. -Contesta mi padre al tercer tono.
-Hola papá.
-¿Llamas por si se sabe algo más?
-Bueno, primero te iba a preguntar como estás. -Me río.
-Bien, vaya. Todo lo bien que puedo estar, ¿y tú?
-Bien. -Miento.
-No me han vuelto a llamar, la última vez que hablé con Acosta fue en el mismo momento que tú.
Me viene la imagen de todas las fotos mías sobre el escritorio de Acosta.
-Pues ya llevan mucho tiempo sin decir nada.
-Será que no tienen nada que decir.
-Es que... Consiguieron tantas pistas en un momento. Y ahora de repente nada. Creo que Casares quería que las encontraran...
-Blair...
-No papá, es lo que creo.
Nos quedamos en silencio unos momentos.
-Y, bueno... -Empieza él-. ¿Qué tal con tu novio?
-Ay papá... -Se me quiebra la voz y se me humedecen los ojos.


-Me encanta. Me lo quedo.
-¿De verdad? ¿No te lo quieres pensar un poco?
Me encuentro en el coche de Brian, el hombre al que le dije que le compraría el coche. Estamos dando una vuelta para probarlo.
-No, ya está decidido.
-Bien entonces, te lo puedes quedar ahora mismo. Ya hemos acordado el precio y todo así que está hecho.
-Perfecto.
-¿Te importaría dejarme a un par de calles de aquí? Es donde tengo que ir.
-Claro, faltaría más.
Aprieto un poco más de la cuenta el acelerador y salimos disparados hacia delante. Estoy tan emocionada que quiero correr más, pero me contengo.


Estoy en el parque con Loki. Da la casualidad de que he ido al que suele ir Ian. Será que soy masoquista o algo. Me he escondido sentada entre unos árboles por si aparece él, para que no me vea. "¿Y si ve a tu perro qué? ¿Pensara que está aquí solo?". Ya me he chafado el plan. Estoy jugando con la hierba, cuando oigo una voz a mis espaldas.
-Hola.
Me doy la vuelta y veo a una chica morena, con el pelo por los hombros y castaño oscuro. Es guapa.
-Eh... Hola.
Ella sonríe.
-Lo siento, esto te parecerá raro. Soy Kat.
Kat, kat, kat... Ah sí, claro.
-¿Eres amiga de Ian no?
-Sí. -Señala un sitio a mi lado-. ¿Puedo sentarme?
-Claro.
Se sienta a mi lado. Debe de ser bajita porque estando sentada le saco una cabeza. Me quedo en silencio por qué no sé que decirle. Y ella tampoco. Esto es incómodo. Cuando me decido a preguntarle algo ella abre la boca al mismo tiempo también. Reímos las dos.
-Lo siento. -Dice-. Tú primero.
-¿Te ha pedido él que vengas?
-La verdad, no. Él tenía cosas que hacer y me ha pedido que le de una vuelta a Nietzsche.
-Claro, que tonta. -Río sin ganas.
-¿Hubieras preferido que fuera idea suya?
Miro mis manos, jugueteando con la hierba y me encojo de hombros.
-No lo sé.
-No está siendo él mismo estos días.
La miro, tiene a vista al frente y en su mirada se nota el cariño que le tiene al hablar de él. Espero a que siga hablando.
-Está tan... Triste. Me contó lo que pasó. Él te ha perdonado, ¿por qué le apartas?
-No puedo perdonarme a mi misma por haberle engañado.
-Bueno, en esa situación...
-¡No! -Le corto-. Lo siento, pero es que tengo la culpa. Me porté como una imbécil y no puedo usar a mi madre como excusa.
-Deja de disculparte. A la única que haces daño es a ti misma. Deja ya de torturarte. -Me coge una de mis manos y yo la miro con lágrimas de nuevo en los ojos-. Él te quiere, tú le quieres. ¿Cual es el problema?
-Yo.
Kat ríe.
-Déjalo ya. -Me dice con voz suave.
-Pero ponte en mi lugar, si te hubiera pasado a ti...
-Ya lo hago. -Me corta-. Claro que me sentiría mal, pero la persona a la que creo que he hecho daño me ha perdonado y no puedo seguir castigándome.
-No es fácil.
-Lo sé...
Retira su mano de la mía.
-Está muy enamorado de ti, Blair.
Él corazón se me acelera al oír esas palabras.
-Creo que yo lo estoy más.
-Bueno, ni tú ni yo sabemos eso.
Veo que se incorpora.
-Me tengo que ir. Piensa sobre lo que te he dicho.
-Lo haré.
-Encantada de conocerte. Ian no exageraba contigo.
Nos sonreímos.
-Lo mismo digo.


Llego a mi casa con Loki sin parar de darle vueltas a la conversación con Kat. Mis pensamientos se interrumpen cuando veo un posit pegado en la puerta de mi casa. Lo cojo. Es una nota.

Deberías empezar a cambiar tu actitud. Me aburres estando todo el día así. Quiero todo tu sufrimiento solo para mí.
J.C.

"¿Pero qué coño es esto?" J.C... Joder, ¿será él? Las manos me tiemblan tanto que se me cae el papel al suelo y miro a mi alrededor asustada. Sabe donde vivo y está aquí. Esta vez si que no son imaginaciones mías. Loki se pone a gruñir a mi lado. Saco las llaves de mi bolsillo a toda prisa y con los temblores se me caen al suelo dos veces. Consigo abrir la puerta y la cierro rápidamente, dándole doble vuelta a la llave. Loki sigue a mi lado. No ha salido corriendo por lo que no debe de haber nadie. Pero por si acaso será mejor que lo compruebe. Tras registrar toda la casa veo que es verdad, no hay nadie. Aún me tiemblan las manos y el corazón se me va a salir del pecho. Cojo mi móvil y voy a marcar el número de Matt pero me detengo. Si él está aquí no quiero arriesgarme a que se acerque a ninguna de las personas que me importan. No puedo llamar a nadie y tampoco contarlo. Les haría correr un riesgo muy grande y no puedo permitírmelo. Me siento en el suelo, abrazándome las rodillas y escondiendo la cabeza en ellas, intentando hacerme lo más pequeña posible.

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