Me despierto, pero no abro los ojos. Quiero saborear un poco más este momento de absoluta felicidad que estoy viviendo. Tengo la cabeza apoyada sobre el brazo de Ian, que lo tiene extendido a lo ancho de la cama. A pesar de lo que estoy pasando, esta noche ha sido lo mejor que he tenido en mucho tiempo. Me ha hecho olvidarme de todo lo demás y centrarme sólo en él. Y madre mía, el sexo con Ian es alucinante. Noto calor en las mejillas al pensar esto. Oigo la respiración regular de él, sigue dormido. Abro los ojos y con cuidado me giro para mirarle, la perfección de su perfil, sus labios, la línea de su mandíbula, los músculos de su torso perfectamente esculpidos. Me cuesta creer que este hombre sea mío. Al volver a mirar su rostro no puedo evitar alargar la mano y tocarlo, recorro su frente hacia abajo, desciendo por la nariz y recorro su labio inferior con el dedo, con cuidado de no despertarle. Pero el mueve un poco la cabeza y abre los ojos. Retiro la mano y me hago la dormida, acurrucada a su lado. Noto como se mueve y sus labios me rozan el pelo y paran cerca de mi oreja.
-Sé que estás despierta. -Me susurra.
Se me escapa una sonrisa y vuelvo a abrir los ojos para mirarle.
-Buenos días. -Le digo.
-Los mejores de mi vida por cierto.
-Me has leído la mente.
Dicho esto le beso en los labios. Empieza como un suave beso y gana intensidad. Recorro la línea de su espalda mientras nos besamos y me coloco encima de él. Me separo un poco para mirarle a los ojos, para encontrarme con esa mirada azul que tanto me gusta. Me retira un mechón de pelo que cae sobre su rostro y me sonríe. Le devuelvo la sonrisa y me inclino de nuevo para besarle. Empujo con mi lengua la suya y bajo mi mano derecha por su torso. Dejo de besarle y me incorporo quedando a horcajadas sobre él. Él recorre con la mirada mi cuerpo con deseo y ese gesto me enciende al instante, más de lo que estoy. Cuando vuelve a mis ojos se incorpora también y quedamos frente a frente. Sin dejar de mirarle a los ojos agarro su miembro y lo introduzco dentro de mí, abriendo ligeramente la boca mientras me llena. Ian deja escapar un pequeño gemido. Con las dos manos agarro su pelo y me muevo arriba y abajo, tirando ligeramente de su pelo. Gimo y hecho la cabeza hacia atrás, él me abraza por la cintura hasta casi dejarme sin respiración pero no me importa. Quiero que lo haga más fuerte. Me besa en el cuello y con la lengua sube por mi mandíbula hasta mi oreja, mordiendo el lóbulo suavemente. Oigo sus jadeos en mi oído y me muevo más rápido sin dejar de gemir. Él también se mueve debajo de mí y los dos nos vamos acercando. Junto su frente con la mía y exploto alrededor de él, gritando su nombre. Ian llega al clímax con un sollozo lastimero y nos quedamos mirándonos mientras nuestras respiraciones se van calmando. Observo su rostro mientras le acaricio la mejilla.
-Te quiero. -Le susurro mientras vuelvo a juntar mis labios con los suyos.
Me asomo a la ventana y observo que sigue el coche patrulla aparcado en frente. Pero no debe de ser el mismo de ayer, pues los policías son otros que los que estaban hablando anoche con Ian. Uno de ellos está fuera hablando con un hombre rubio y alto. El policía señala arriba, hacia mi piso y el hombre sigue la dirección hacia el mismo. Su mirada se clava en mi por unos instantes. "¿Qué querrá ese?". Me aparto de la ventana y al darme la vuelta bruscamente me choco con Ian.
-Lo siento. -Le digo riéndome.
Él se une a mis risas y se acerca a la ventana.
-¿Qué quiere ese? -Repite la misma pregunta que me he hecho a mí misma hace unos instantes.
-No lo sé, será algún cotilla.
Le abrazo por la espalda mientras mira hacia la calle y me asomo por encima de su hombro. Él gira la cabeza para mirarme y aprovecho para darle un beso en la punta de la nariz.
-¿Desayunamos fuera? Necesito salir.
-Claro. -Dice animado y mientras apoyo la barbilla en su hombro me da un beso en la frente.
Esta mañana no he ido a trabajar, uno de los policías se ha pasado por casa para informarme y me ha aconsejado que no vaya a ningún lugar que suelo frecuentar, al menos en un par de días. Él mismo ha llamado a mi jefe y yo a Emily para contarle. Lo cual es un alivio porque con lo de esta noche y el revolcón de esta mañana se me ha pasado la hora completamente. Ian y yo entramos a un Dunkin' Donuts y mientras él pide cojo un sitio al lado de la ventana. Noto como vibra mi móvil en el bolsillo y lo saco, es Matt.
-Hoooola.
-¿Estás bien? -Pregunta ansioso.
-¿Por qué no iba a estarlo?
-No me vengas con esas, Ian me ha mandado un mensaje resumiéndome lo que pasa y que tú me explicarías detalles.
"Pero, ¿se hablan?".
-No quería decírtelo por teléfono.
-Es igual, cuéntamelo.
Le explico lo sucedido desde que llegué a mi casa y no me interrumpe en todo el relato, lo cual es raro. Tiene que estar muy cabreado. Ian llega con una bandeja y se sienta en frente de mí.
-¿Y la policía no sabe nada?
-Nada de nada.
Noto la vista de Ian clavada en mí mientras hablo.
-Pues que buen trabajo hacen.
-No es culpa de ellos. Este tío es prácticamente invisible.
-¿Y el FBI? ¿No se supone que te vigilaban?
-Eso me dijeron en Málaga, pero no lo sé.
-Igual deberías hablar con ellos. Pon orden.
Me río.
-Pues igual lo hago.
-En cuanto sepas algo más no dudes en llamarme.
-Lo haré, cuídate mucho y no te pierdas por la calle sin mí.
Matt se ríe.
-Lo intentaré, adiós.
Cuelgo y dejo el móvil sobre la mesa.
-¿Quién era? -Pregunta Ian mientras da un bocado a su dónut.
-Matt. -Digo en voz baja.
-Ajá... -Contesta mientras mastica.
Echo azúcar en mi café y lo remuevo.
-Tengo una pregunta. -Dice él.
-¿Cuál? -Le miro y doy un sorbo al café.
-Si eres española... ¿Por qué te llamas Blair Cooper?
Río un poco.
-Mi madre era española, pero mi padre no. Bueno, toda su vida estuvo en Málaga pero mis abuelos paternos son americanos. Y a mis padres les gustaba la idea de ponerme un nombre en inglés.
-Claro, tiene sentido. -Me sonríe.
-Yo tengo otra.
-Dime.
-¿Te acuerdas cuando me dejaste tu chaqueta poco después de conocernos y la tuve unos días conmigo?
-Como para olvidarlo.
-Cuando te la devolví, en tu coche aquella noche -veo que su facciones se endurecen cuando recuerda también esa noche por otro motivo, cuando aquel yonki me asaltó- aún la tenía conmigo y la miraste de refilón y... Como que te reíste por algo.
Su expresión cambia y una sonrisa asoma sus labios.
-No se te pasan los pequeños detalles éh.
Niego con la cabeza y le sonrío.
-Al estar la chaqueta tanto tiempo contigo y tenerla pegada a ti. Se le quedaría tu olor y me hizo gracia que cuando no estuviera contigo solo me bastaría con olerla.
-¿Y lo hiciste? -Muerdo un dónut.
-Un par de veces... Multiplicado por mil.
Reímos los dos.
-Yo a menudo lo hacía cuando la tenía en mi casa.
-Y aquí estamos.
-Aquí estamos. -Le sonrío.
Ian me acaba de dejar en mi casa y tras marcharse veo a Holly sentada en la escalera del portal. En cuanto me ve se levanta de golpe.
-¡Te voy a matar! -Me chilla.
-¡¿Por qué?! -Le digo con fingido miedo y levanto las manos como para protegerme.
Ella se acerca a mí y me da un abrazo.
-Me he tenido que enterar por Matt de lo que te ha pasado. -Dice mientras se separa.
-Pensaba contártelo...
-Ya claro.
-Venga, vamos arriba. No quiero estar aquí fuera. ¿Te quedas a comer?
-Claro, te va a costar librarte de mí.
-Ese cabrón te está jodiendo pero bien. -Dice Holly mientras terminamos de comer.
-Dímelo a mí.
-¿Y qué vas a hacer?
-Seguir con mi vida. No voy a dejar de hacer lo que hago por su culpa.
-Bien dicho.
-Oye, ¿te importa que llame a Melanie y a Olivia? Tengo que contarles lo que ha pasado y me apetece una tarde solo de chicas.
-Claro que no, además hace mucho que no las veo. ¡EH! -Dice de repente.
-¿QUÉ?
-¡¿Vemos Frozen?!
Río a carcajadas.
-¡SÍ!
Mojo un dedo en el vaso de agua y le salpico a Holly en la cara.
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