.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Capítulo 7.

-¡Ay! -Me quejo cuando Ian me toca el labio con un algodón empapado en alcohol.
Inmediatamente retira la mano y me mira con expresión de culpabilidad.
-Lo sien...
-No, no. -Le interrumpo-. Tranquilo, soy una quejica.
-No te llames así después de lo que has pasado... -Vuelve a tocarme con el algodón, con mucho mas cuidado que antes. Apenas me roza.
Mientras le contemplo su expresión se ha vuelto dura. Tiene la mandíbula apretada y el ceño fruncido. Me pregunto si estará pensando en lo de antes. Hasta enfadado está tan guapo... Levanta la vista y me pilla mirándole. Al clavar sus ojos en los míos desaparece su dura expresión y se relaja, su mirada se dulcifica. No me acostumbro a lo bonitos que son sus ojos, y ahora que lo tengo cerca menos aún. Hace que me pierda en ellos y no pueda desviar la vista. Estamos así unos segundos e Ian se aproxima más a mí, poco a poco. Me quedo muy quieta, miro sus labios que tengo cada vez más cerca. A unos centímetros. A unos milímetros, ya casi tocan los míos, noto su respiración... Suena un móvil y me sobresalto, apartándome y poniendo la misma distancia entre nosotros que había antes. Inconscientemente. "¡Joder! Menudo momento eligen para llamarle!" Él se me queda mirando unos segundos más mientras suena el móvil y atiende la llamada. Vuelve a tener la mandíbula apretada. ¿Quién le llama a estas horas?
-¿Sí...? -Contesta.
Intento escuchar lo que dicen al otro lado, pero no oigo nada.
-Sí, me acuerdo.
Hace una pausa para oír la respuesta.
-Vale, adiós Julie.
¿Julie? Bloquea el móvil y se lo guarda en el bolsillo.
-Coge tus cosas. -Dice con voz más suave, pero sin mirarme-. Te llevo a casa.
No contesto, me levanto del taburete y voy al almacén, cerrando la puerta. El ataque al corazón que no me ha dado antes cuando casi nos besamos me da ahora. Respiro hondo una vez, dos veces, intentando relajarme. Pero me acuerdo de sus labios casi tocando los míos... Me muerdo el labio.
-¡Ay! -Me llevo la mano al labio inferior, me he mordido en la herida.
Espero que no me haya oído, va a pensar que estoy loca o algo. Cojo mi chaqueta y me la pongo, después cojo la de Ian y salgo, no hay nadie. Estará esperando fuera. Salgo y lo veo en la acera apoyado contra un Range Rover negro que supongo que será el suyo. Le miro la cara fugazmente antes de darme la vuelta de cara al pub para cerrar y atisbo a ver que me está mirando, pero no he logrado ver bien su expresión. Bajo la verja y la cierro con llave. Después me doy la vuelta y voy hacia él, que ya está con la puerta del copiloto abierta, esperando a que entre. Le dirijo una pequeña sonrisa que me sale sin pensar y le dejo de mirar por si no me la devuelve antes de entrar, tengo miedo de que esté enfadado, no sé por qué me da esa sensación. Él cierra la puerta y rodea el coche por delante para ir a su asiento, le observo mientras tanto. Entra y mientras introduce las llaves en el contacto se gira para mirarme, acto seguido mira hacia abajo, donde tengo su chaqueta en mi regazo y vuelve a mirar al frente, una sonrisa asoma en sus labios y arranca. "¿De qué se ríe?"
-¿Dónde vives? -Me pregunta mientras acelera.
-Unos metros mas adelante del bar donde nos vimos el otro día.
-Bien. -Y no dice nada más.
No sé si estará algo cabreado por haberme apartado de él antes en el bar o por el tío de antes pero me empiezo a comer la cabeza mientras miro por la ventana, apretando su chaqueta contra mí. Pasamos el trayecto en silencio hasta que el coche para. No lo aguanto más y decido romper el silencio.
-Gracias por traerme. -Acto seguido le miro, él ya lo ha hecho primero.
-No las des. -Sonríe.
Bien, ha sonreído. No está enfadado, o igual sí y no quiere mostrarlo. Alargo el brazo hacia él para darle la chaqueta, sin dejar de mirarle. Ian la coge sin decir nada y al hacerlo me roza los dedos, provocándome un estremecimiento. Me quito el cinturón y abro la puerta para salir. Noto que me coge del brazo impidiendo que salga. Le miro nerviosa, deseando que se le pasa por la cabeza intentar lo que dejamos en el bar. Se acerca a un palmo de distancia de mí, ya tengo el corazón desbocado y mi respiración se agita ligeramente. Me mira los labios y con un dedo me roza suavemente la herida. Después deja caer la mano. Vuelve a mis ojos.
-Que duermas bien.
Su proximidad y el contacto me han dejado algo aturdida y me pido a mí misma a gritos reaccionar.
-Buenas noches. -Mi voz supera apenas un susurro.
Él vuelve a su sitio pero sigue mirando. Aparto la vista para salir del coche y voy hacia el portal sin mirar atrás. En cuanto estoy dentro oigo su coche arrancar y alejarse.

Me tumbo en la cama, agotada. Repaso mentalmente los acontecimientos de la noche. Su aparición en el bar, nuestros intercambios de miradas, Noah diciéndome que le gusto a Ian, el miedo que pasé en la calle con aquel hombre y el alivio inmediato al oír su voz en ese momento, cuando se acercó a mí con intención de besarme, sus labios casi rozando los míos, el sonido del móvil que interrumpió el momento que llevaba esperando desde ese día en aquel semáforo, cuando me tocó en el coche... Joder, me gusta mucho. Demasiado. Aunque supongo que eso lo sé desde hace días. Qué digo, desde el primer día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario