Me dirijo al lugar donde he quedado con Matt, mi mejor amigo, que acaba de volver de viaje con su familia en Roma. Llego a un semáforo en rojo y me paro en el borde de la acera. Miro a mi lado donde por el rabillo del ojo se ha parado alguien, un chico, veo su perfil. "Que mono es...". Él se debe de dar cuenta de que tengo la vista clavada en él y gira la cabeza para mirarme. Tengo que controlar mi expresión porque es demasiado guapo, Dios, es perfecto. "¡Blair, deja de mirar, estás embobada!", digo para mí misma. Vuelvo a mirar al frente y al cabo de unos cuatro segundos le miro otra vez y él hace lo mismo. Me sonríe. Ay, que sonrisa más... Perfecta. Me pongo colorada, le devuelvo la sonrisa con timidez y echo a andar a toda prisa. Menos mal que el semáforo se había puesto en verde, porque no he mirado con los nervios.
Suena en mi iPod; I won't give up - Jason Mraz. When I look into your eyes, it's like watching de night sky... Me viene a la mente la mirada de aquel chico, sus ojos clavados en los míos. ¿Eran verdes? ¿Azules? No estaba segura, pero eran preciosos, como su sonrisa... "Bueno, ya. céntrate. Ha sido un amor de semáforo, olvídate ya". Sigo andando intentando pensar en otra cosa.
Como he dicho antes, me llamo Blair. Blair Cooper. Tengo 21 años y me mudé aquí hará cosa de 3 más o menos, poco después de cumplir los 18. Vivo sola en un pequeño piso, bueno, con mi perro Loki. Sí, soy fan de Thor. En cuanto a mi aspecto, me considero del montón aunque todas mis amigas me digan lo guapa que soy y todas esas cosas... También depende del momento, esos típicos días que te asustas a ti misma y no quieres salir de casa y otros que mirándote al espejo te dices lo buena que estás. Soy alta, delgada, pelo largo, liso y castaño oscuro y ojos verdes claros. Considero que mi mayor defecto es que me ilusiono muy fácil, en todo. Si hay algo que me pasa que parece que va a ir bien, pienso que va a seguir así, aunque me diga a mí misma que puede que no vaya como yo quiero. Luego claro, cambia el rumbo y el chasco es bastante grande, no aprendo, aunque lo intento. Mi madre murió cuando yo tenía 13 años. Accidente de coche. Me dio una depresión, no muy grave, pero estuve bastante tiempo yendo al psicólogo. El tiempo lo va curando pero aún me cuesta. Hay momentos que miro sus cosas; fotos, regalos suyos... Y me paso el día llorando. Mi padre me ha ayudado mucho, aunque a él le costó más que a mí superarlo. Le visito en Málaga, donde vivía, cuando puedo. O él viene a visitarme a mí. Fue uno de los motivos por los que me mudé aquí, necesitaba cambiar de aires. Todo me recordaba a ella.
Doblo una esquina y a lo lejos veo a Matt apoyado contra la pared con su móvil. Cojo el mío y le mando un WhatsApp, "mira a tu izquierda :)". Espero a que lo reciba y veo que mira en mi dirección, sonreímos a la vez y viene hacia mí corriendo. Hago lo mismo y cuando llego a él le rodeo el cuello con los brazos, abrazándolo. Él me rodea la cintura muy fuerte y me levanta del suelo, pego un pequeño grito por la sorpresa y me río.
-Te he echado mucho de menos. -Me dice con la cara enterrada en mi pelo.
-Y yo a ti. -Me deja en el suelo- Has tardado demasiado en volver. -Le sonrío.
-Bueno, ya estoy aquí. -Sonríe también y me coloca un mechón de pelo que se me ha salido por el aire detrás de la oreja. Sus dedos tocan ligeramente mi mejilla.
Un pequeño escalofrío me recorre la espalda ante su caricia y me vienen de golpe los recuerdos. Sí, Matt y yo estuvimos juntos. Fue la relación más larga que he tenido. Nos conocimos en una fiesta de una amiga que tenemos en común y fue un flechazo. Me besó al final de la fiesta y en seguida me pillé por él. Duramos 6 meses. Al final las cosas cambiaron, no era como los primeros meses, la chispa se fue perdiendo pero no queríamos separarnos el uno del otro y desde entonces somos mejores amigos. Me resultó raro al principio lo fácil que era solo ser su amiga después de haber estado enamorada de él. Hay veces, cuando me mira a los ojos un instante largo o cuando me toca que siento como que los sentimientos el pasado afloran, pero no. No puede volver a pasar, no quiero perderle como amigo.
-¿Y qué tal el viaje? -Desvío la mirada de la suya porque noto que me empiezo a poner roja.
-Pues genial, hemos hecho muchas cosas. -Se pasa una mano por su pelo rubio, ya que el viento le despeina el ligero flequillo- También conocí a una italiana... -Sonríe un poco vergonzoso.
-Que moooooono. Pues ya estás contándomelo todo éh. -Le doy un ligero codazo en el brazo.
-Mientras tomamos un batido, yo invito.
-Me parece genial. -Me cojo de su brazo y empezamos a andar.
Llego a casa a eso de las 8 y media de la tarde y Loki viene corriendo a recibirme. Loki es un precioso Husky Siberiano de 1 año, lo iban a sacrificar en la perrera a él y a sus hermanos porque nadie les adoptaba. Me dolió en el alma solo cogerle a él y no a todos, sobretodo cuando te miran con esos ojitos...
Dejo las llaves en la mesita del recibidor y me agacho para saludarle.
-¿Me has echado de menos precioso? -Le acaricio debajo del hocico y me da un lametón en la mejilla- Venga, vamos a ponerte la cena. -Le doy un beso entre las orejas y me levanto.
Primero voy a mi habitación, dejo el bolso y la chaqueta encima de la silla del escritorio y me siento en la cama, quitándome los zapatos. Saco el móvil de mi bolsillo y miro lo que tengo. Matt me ha etiquetado en una foto en Instagram, es de esta tarde. Salimos con los batidos en la mano, él tiene un bigote de nata y saca la lengua, yo me río mirándole. Le doy a "me gusta" y me quedo un buen rato mirando la foto, sonriéndole al móvil. Me acuerdo de Loki y voy a la cocina, donde está sentado al lado de su plato.
-Que impaciente éh.
Mueve la cola al oír mi voz. Le doy una palmadita en el lomo al pasar por su lado y cojo una lata de comida para perros del armario. La abro y vierto el contenido en el plato de Loki rebañando con una cuchara. Apenas he terminado de ponerle la comida cuando se abalanza sobre el plato. Me aparto a preparar la mía, acostumbrada ya a que siempre me haga lo mismo a la hora de la cena.
Más tarde, ya tumbada en la cama, dejo el libro que estaba leyendo en la mesita y apago la luz. Me cuesta conciliar el sueño y me pongo a pensar en mis cosas. Da la casualidad de que me acuerdo de la escena en el semáforo. Ese chico... Todavía tengo la imagen de su sonrisa como si lo tuviera ahora enfrente mío. ¿Y si paso mañana casualmente por el mismo semáforo? "No seas tonta, ¿te crees que va a estar ahí para ti?". Aunque las ganas de volver a verle me pueden. Y así, pensando en sus ojos clavados en los míos me quedo dormida.
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