.

viernes, 16 de enero de 2015

Capítulo 12.

Al llegar al trabajo Emily me aborda, agarrándome por el brazo.
-Tía, siento mucho lo del sábado, creo que interrumpí algo importante por la cara que pusiste, pensaba que me matabas ahí mismo. -Casi ni parpadea de lo rápido que habla-. Te quise llamar pero no sé qué hice después que me encontré el móvil roto al día siguiente y sigo incomunicada y...
-¡Emily! -La interrumpo riéndome.
Ella se calla y me mira.
-No pidas perdón, solo interrumpiste un beso... Que hubo más tarde, no pasa nada. -Sonrío.
Emily hace lo mismo.
-¿Y quién era ese chico?
-Un... Amigo, supongo. Aún no está claro.
Hoy el jefe anda por ahí y nos llama la atención a las dos.
-¡Emily, Blair! ¡A currar! -Pero no lo dice enfadado, siempre nos ha tenido mucho cariño.
-¡Sí, jefe! -Contestamos a la vez y nos echamos a reír.

Observo como Loki juega con un par de perros mientras yo estoy sentada en una mesa de picnic en el parque. He estado a punto de ir al que me encontré con Ian, pero si él no hace un esfuerzo, ¿por qué lo voy a hacer yo? Ir y arriesgarme a que no esté. Aunque lo esté deseando, soy demasiado orgullosa. Mis paranoias de que no me va a llamar van creciendo. Igual es cierto, igual ha encontrado a otra mejor que yo, igual he sido solo un pasatiempo de un fin de semana porque no tenía nada mejor que hacer. "No Blair, le gustas, él mismo te lo dijo" me repito a mí misma. Pero aún así, si no tiene tiempo para llamarme, un misero mensaje no estaría mal... Arg, por qué me haré estas paranaoias con tanta facilidad.
De repente me acuerdo de Holly, otra amiga que tengo aquí, bueno, la considero mi hermana. Pero estos días ha estado tan ocupada con los exámenes de la universidad que no he sabido nada de ella. Fue mi primera amiga aquí, la conocí en un concierto y nos hicimos amigas en seguida, es como si la conociera desde pequeñas. Gracias a ella conocí a Matt. Cojo el móvil y decido mandarle un mensaje.
16:45 Yo: Guaaaapa, ¿qué tal te van los exámenes?
Guardo el móvil porque no está en línea. Busco a Loki con la mirada y al localizarlo silbo para llamar su atención, me mira y corre hacia mí. Cuando llega a mi lado le ato.
-Vamos a casa. -Le doy una caricia rápida en la cabeza y nos vamos.

Me estoy duchando cantando a todo volumen mi lista de reproducción de canciones tristes. Suena "Bleeding love - Leona Lewis". Nunca me cansaré de esta canción. Sigo cantando mientras me envuelvo en una toalla, me quito el agua del pelo con otra y me la enrollo en la cabeza. Voy a la habitación decidida a mandarle una nota de voz a Liv y Mel de mi "súper voz". Al desbloquear la pantalla me da un vuelco al corazón, tengo dos perdidas de Ian. "Joder, joder, maldita ducha. ¿Qué hago? ¿Le llamo yo? Ay no, que vergüenza, ¿qué le diría?". Mejor espero a que me llame otra vez. Por qué llamará ¿no? Ay, ya empiezo otra vez. Mientras pienso esto vuelve a sonar el móvil y del susto se me cae al suelo. Lo cojo rápidamente, sigue vivo y es Ian llamando otra vez. Ay, ay, ay. Respiro hondo y al tercer tono lo cojo.
-¿Si? -Me sale la voz como si acabara de acabar de hacer ejercicio.
-Hola Blair... ¿Qué pasa? Te noto como... Agitada. -Noto por su voz que se está aguantando la risa.
-No, no... -"¡Piensa rápido"-. Es que acabo de salir de la ducha y he venido corriendo al oír el teléfono.
Se ríe.
-Siento no haberte llamado antes, hoy he estado muy liado con el rodaje.
-No pasa nada. -"¿Qué más puedo decir?" ¿Por qué me resulta tan complicado hablar con él?-. Bueno, ¿haces algo mañana?
"Muy bien Blair"
-La tarde la tengo libre.
-Bien pues, ¿hablamos mañana y quedamos? -. Mierda, va a pensar que no quiero hablar con él.
-Vale pues... -Oigo su tono triste.
Joder.
-Buenas noches Ian -Digo con la voz más dulce que puedo.
-Que duermas bien. -Ahora parece que está sonriendo-. Hasta mañana, preciosa.
Y cuelga. Yo me quedo unos segundos con el móvil pegado a la oreja, totalmente embobada por su despedida. Cuando reacciono dejo con cuidado el móvil en la mesa y me pongo a saltar por la habitación y a chillar, también me pongo a reírme como una idiota. Ahora no habrá manera de dormirme, pero mañana tengo que madrugar, que remedio. Me meto en la cama y me pongo a leer, sin poder borrar la sonrisa de mi cara.

En el descanso del trabajo, voy al almacén para mirar el móvil. Lo miro, tengo un mensaje de Ian.
10:30 Ian: Te va bien que pase a por ti a las 6? :)
12:03 Yo: Me va genial, nos vemos :D
Sonrío a la pantalla del móvil. Veo que Holly me ha contestado.
11:44 Holly: Cielo :) pues de momento me van bien, haber si sigo así. Tenemos que quedar, que hace mucho que no te veo. Bueno, un par de semanas pero parecen meses.
12:04 Yo: Me alegro, mucha suerte. Pues cuando acabes los exámenes resérvame un día :)
Dejo el móvil y salgo fuera a tomar el aire, me quedan 10 minutos de descanso. Los paso pensando qué me voy a poner esta tarde...

Son las 6 menos menos cuarto y estoy de los nervios. Me he cambiado tres veces de ropa y aún así me sigue sin convencer lo que llevo. Tengo la habitación hecha un desastre, la cama sin hacer y ropa por todo el suelo. Vuelvo al armario cabreada y lo abro. "Joder, no tengo nada".
Cinco minutos después de rebuscar dentro decido ponerme unos pantalones pitillos oscuros con un jersey de punto marrón y unas botas no muy altas del mismo color. Ya estoy maquillada así que voy al baño a peinarme de nuevo y me pongo colonia. Me quedo mirándome unos segundos en el espejo, el ojo izquierdo me ha quedado mejor pintado que el derecho, pero claro, estoy pegada al espejo, resoplo. Oigo el timbre de casa y de un salto me aparto del espejo, el corazón me empieza a latir rápidamente. Que puntual. "¿Cómo es que cada vez que viene alguien encuentra el portal abierto?" . Voy hacia la puerta casi corriendo, con los nervios a flor de piel. En vez de mariposas en el estómago parece que tengo pájaros. Voy repitiéndome mentalmente que me tranquilice y al llegar a la puerta respiro hondo, seguidamente abro. Como siempre que le veo, me deslumbra y pierdo el hilo de mis pensamientos. Nada más clavar sus ojos en los míos me dedica una sonrisa.
-Hola. -Saluda.
-Ho... Hola. -Me sale la voz nerviosa.
Ya de por sí no me acostumbro a lo perfecto que me parece, como llevo un tiempo sin verle -sí dos días para mí es mucho- me quedo mirándole como si tuviera en frente una fuente de chocolate gigante. Parpadeo un par de veces para quitar la cara de boba que se me ha quedado.
-Esto... Pasa, pasa. En seguida estoy. -Nada más decir eso me giro para ir a mi habitación.
Oigo que cierra la puerta y se pone a jugar con Loki, sonrío para mis adentros al oírle. Me pongo una chaqueta vaquera y guardo el móvil en el bolsillo, me pongo otro poco de colonia y me miro en el espejo. Creo que estoy decente. Salgo por el pasillo y al llegar al salón veo a Ian mirando unos cuadros que hay en una estantería encima de la tele. Se da la vuelta para mirarme y parece que me come con los ojos. Me ruborizo y miro hacia otro lado.
-¿Nos vamos? -Digo.
-Sí, tengo el coche abajo. Voy a llevarte a un sitio.
Le vuelvo a mirar y está sonriendo.
-¿A dónde? -Pregunto intrigada.
-Ya lo verás. -Me guiña un ojo.
Nos dirigimos a la puerta de entrada. Me doy la vuelta hacia la mesa del recibidor para coger las llaves y al ir hacia la manilla la toco sin mirar, encontrándome con la mano de Ian ya ahí. Le miro y el contacto con su mano hace que me recorra un escalofrío por la espalda. Retiro la mano en seguida mientras él me sigue mirando, evito mirarle porque me he vuelto a poner roja como un tomate. Abre la puerta y salimos al rellano. Él va a llamar al ascensor mientras yo cierro la puerta con llave. Cuando voy al ascensor ya están abiertas las puertas y entramos. Le doy al cero y las puertas se cierran. Estamos uno al lado del otro mirando hacia delante en un incómodo silencio, al menos para mí. No se me ocurre qué decir y antes que soltar alguna tontería me quedo callada. Mientras el ascensor baja le miro de reojo. La cercanía hace que me llegue el olor de su colonia. Noto como una electricidad entre nosotros, ojalá él tuviera el impulso de abalanzarse sobre mí y acorralarme contra la pared. Se me acelera el corazón solo de pensarlo. El ascensor llega a la planta baja con una sacudida y me saca de mi fantasía. Ian se aparta a un lado para que salga primero.
-¿En que estás pensando? -Me pregunta.
"Parece que me lee la mente". Me arden las mejillas.
-Eh... Pues... Sitios que puedes tener planeados para ir.
-No lo adivinarás. -Sonríe.
Salimos del portal y vamos hacia su coche, que está aparcado en frente. Ian me adelanta para abrirme la puerta del copiloto y subo. Después el va a el otro lado. El coche huele a una mezcla entre su colonia y ambientador, ¿cómo no me di cuenta la otra vez? Arranca.
-Ponte el cinturón. -Me ordena.
-Ah sí... -Obedezco, ¿tanto estoy en las nubes?
Acelera y pone la radio. No reconozco la canción.
-¿No me vas a decir a dónde vamos? -Intento de nuevo.
Niega con la cabeza y sonríe. La canción cambia y suena "All you need is love - The Beatles", me encanta esta canción. Muevo los labios, cantándola sin emitir ningún sonido.
-¿Te gustan?
Salgo de mi ensueño y le miro.
-¿El qué?
Señala con la cabeza hacia la radio.
-Los Beatles.
-Sí, mucho. Me relaja su música -Sonrío risueña, mamá ponía mucho su música.
-¿Hay algo más detrás de eso? -Me pregunta observándome, al estar parados en un semáforo.
"Definitivamente me lee la mente".
-Mi madre ponía sus canciones cuando yo era pequeña.
-¿Dónde viven tus padres?
El semáforo se pone en verde y acelera.
-Mi padre en Málaga, mi madre murió. -Le digo tranquilamente. No quiero que me afecte. Hoy no.
-Lo siento. -Noto en su voz que lo dice sinceramente no solo por quedar bien.
Estamos en silencio unos momentos y tuerce una calle, nos dirigimos a las afueras.
-¿Alguna idea del lugar? -Me pregunta.
-No-. Contesto frustrada.
Él sonríe satisfecho. Sigo pensando lugares pero me rindo, no se me ocurre nada. Nos acercamos a la colina del cartel de Hollywood, aparca al lado de un camino que lleva allí. Alzo las cejas.
-¿Aquí nos quedamos?
-No. -Para el motor-. Vamos a subir arriba. -Dice emocionado.
-Pero está prohibido.
-Pero no hay nadie. -Sonríe maliciosamente y sale del coche.
Hago lo mismo y cierro la puerta, rodeo el coche para colocarme a su lado, al principio del camino de tierra.
-Como nos pillen... -Digo mirando alrededor.
-Pues salimos corriendo. -Ríe.
Empezamos a andar. El camino va bien hasta que llegamos a un zona donde se empieza a empinar cada vez más. Nunca había llegado hasta aquí, me voy a matar. Miro hacia arriba.
-No dejaré que te caigas. -Me dice al ver mi expresión.
-Podemos verlo desde aquí, también me gusta.
-No. -Ríe un poco-. Si no la segunda parte de la cita no será lo mismo.
"Cita", sonrío por dentro. Suspiro y empiezo a subir, Ian va detrás de mí. Supongo que por si me caigo, que es lo más probable. Subimos en silencio, necesito toda mi concentración y el camino está muy empinado ya, casi tengo que apoyar las manos en el suelo para subir. Estamos casi a mitad y al avanzar con el pie derecho las piedrecillas y la arena de debajo de mi pie se desprende y me resbalo hacia atrás con un pequeño grito, del susto. Noto las manos de Ian en mi espalda, sujetándome y lo oigo reírse. Me quedo muy quieta.
-¡No te rías que nos vamos a caer los dos! -Digo todavía con el susto encima.
Al imaginarme la situación río yo también.
-Venga, sigue -Dice todavía con humor en su voz y me empuja suavemente para estabilizarme.
Seguimos subiendo y llegamos a una pequeña zona llana, las letras se hacen cada vez más grandes a medida que nos acercamos. Estoy cansada ya y con la respiración entrecortada. Ian me mira con expresión divertida.
-Ya queda menos. -Dice y se dirige a la segunda cuesta.
Le sigo, la pendiente ya no está tan empinada como antes pero sigue siendo un reto para mí. Ian comprueba de vez en cuando como voy, mirando hacia atrás. Llegamos a una parte que delante hay como una especie de escalón de piedra gigante que me llega por encima de la cintura. Lo miro con miedo a un metro por detrás. Ian lo sube con agilidad. Le observo y cuando sube tengo una bonita vista de su culo. Una vez que está arriba me mira.
-Ven, yo te subo. -Se agacha un poco.
Me acerco y él me ofrece las dos manos. Las cojo y me sube con facilidad como si no hubiera cargado con 55 kilos. La luz se empieza a ir, pero aún se ve bien. Me coge de la mano y seguimos subiendo. Cuando llegamos a las letras no noto el cansancio de lo emocionada que estoy, nunca había estado aquí y es precioso. Las rodeamos de forma que vamos por detrás de ellas, intercambiando algunas frases sobre gustos musicales. Tiene casi los mismos que los míos.
Nos paramos en la segunda O. Me suelta la mano y empieza a subir apoyándose en los hierros que sujetan la estructura y acaba sentándose en la parte baja del centro de la O, que al parecer tiene algo de grosor, lo justo para que quepas sentado. Miro todo el proceso embobada, preguntándome como voy a subir hasta allí. Prefiero la cuesta mil veces.
-Pisa en los mismos sitios donde he pisado yo. -Dice-. No voy a dejar que te caigas, ya lo sabes. -Sonríe.
Sus palabras me tranquilizan en seguida.
-Lo intentaré...
Hago los mismos movimientos que ha hecho él pero con mucha más lentitud. Él espera, paciente y cuando me aferro al borde de dónde está el sentado, me pasa como puede un brazo por la cintura y con el otro me agarra el brazo, ayudándome a subir. Una vez a su lado me coloco bien sentada, con las piernas colgando hacia el otro lado. Miro al frente, el sol está bajo, a punto de esconderse. Contemplo fascinada, se ve toda la ciudad iluminada por el resplandor naranja, es precioso. Noto que Ian me está mirando. Estamos sentados muy juntos, tocándonos brazo con brazo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario