-¡Oye Blair, que nos vamos ya! -Grita Emily.
Ian se acerca a ella, quitando sus brazos de mi alrededor y le dice algo, no sé el qué. Me tambaleo un poco al no tener su apoyo. Emily asiente, me mira y se despide con la mano antes de irse. Bueno, al menos me quedo con Ian... Para una vez que me decido a dar el primer movimiento y nos interrumpen otra vez. Joder, me mareo mucho y me encuentro fatal de repente. Ian vuelve frente a mí y me mira preocupado.
-Blair, ¿estás bien?
Hace ademán de tocarme pero le aparto con la mano y corro en dirección a los baños. Voy a vomitar. Mierda, joder, tenía que pasarme ahora. No sé como hago para llegar sin caerme. Abro la puerta del más cercano, estampándola contra la pared y no me da tiempo a cerrarla. Me agacho sobre la taza del váter y empiezo a vomitar . Noto que alguien me sujeta el pelo a modo de coleta. Sigo vomitando.
-Joder, no sabía que habías bebido tanto... -Es Ian.
Intento decir algo pero me da otra arcada, aunque ya no tengo nada en el estómago.
-Lo... Siento. -Consigo decir.
-No te disculpes.
Cojo un trozo de papel y me limpio la boca. Tiro de la cadena y me intento levantar. Ian ve lo que intento y me ayuda cogiéndome por los brazos. Me retira el pelo que se me ha puesto en la cara al levantarme.
-¿Estás mejor?
-Sí... -Digo sin mirarle.
Me doy asco a mí misma, me muero de la vergüenza. ¿Qué pensará de mí? Además aún sigo muy borracha...
-Voy... A beber algo.
Me lo impide agarrándome por los hombros.
-Solo agua... -Le digo antes de que me pregunte si estoy loca, que es lo que seguramente habrá pensado.
Me coge de la mano, manteniéndome cerca y vamos a la barra. Pide por mí y me acerca el vaso. Bebo al principio un poco, pero tengo tanta sed que me la bebo toda. Cuando acabo dejo el vaso y veo que Ian sujeta otro. Me lo ofrece con expresión divertida, lo cojo y me lo bebo con la misma rapidez que antes. Resoplo y veo que ahora me observa confundido, por el gesto.
-Me mareo... -Me apoyo sobre una mano en la barra.
¿No se supone que ya tendría que estar mejor? Me acaricia el brazo y se acerca a mí.
-¿Quieres que te lleve a casa?
-No quiero... Ser molestia. -Le miro.
-Tú nunca molestas. -Me sonríe un poco-. Vamos.
Me pasa un brazo por la cintura y me dirige a la salida porque casi no me sostengo en pie. Me agarro a él con una mano en su hombro. Una vez fuera me paro y le cojo el brazo, él se gira y me mira.
-¿Sabías que eres muy guapo? -Le miro con los ojos entornados. -¿Por qué eres tan... Perfecto?
De repente tengo mucho sueño. Veo como se ruboriza. He hecho que se ruborice. Toma ya.
-Mucho... -Sigo diciendo-. Tendrás a muchas chicas el doble de guapas que yo... Aún no entiendo que haces conmigo...
Voy a dar un paso hacia él, noto como sus fuertes brazos me sostienen antes de desmayarme.
Abro los ojos e inmediatamente los vuelvo a cerrar. Entra mucha luz por la ventana. ¿Cómo he llegado aquí? Intento recordar... Me froto los ojos y los abro de nuevo, ya un poco más acostumbrados a la luz. Oigo ruido en la cocina y me llega un olor a huevos y beacon. Me rugen las tripas. "¿Pero quién está aquí? ¿Matt? ¿Las chicas?". Me levanto de golpe y me da un ligero mareo, me apoyo contra la pared. Llevo puesto el vestido de anoche.
Voy sigilosamente a la puerta de la habitación y salgo al pasillo. Al llegar al final me asomo, mirando hacia la cocina. Veo a Ian cocinando, Loki está a su lado sentado, observándole. Ahogo un jadeo tapándome la boca con la mano y vuelvo corriendo a la habitación sin hacer ruido. Recuerdo vagamente. Me lo encontré en el bar, me quedé con él. Yo vomitando y el sujetándome el pelo. Luego no recuerdo nada... Joder, tengo que estar hecha un desastre. Me miro en el espejo de mi armario, tengo pelos de loca y al haber dormido con el maquillaje parezco un mapache.
Voy con paso apresurado al baño, me peino rápidamente y con una toallita me limpio los ojos. Ahora mucho mejor. Veo que no puedo hacer nada más y me decido a ir a la cocina. Me quedo en el mismo sitio de antes, asomada. Ian está cogiendo algo de un armario de arriba, al tener los brazos hacia arriba se le levanta un poco la camiseta y veo parte de sus abdominales... Dios. Respiro hondo y salgo al tiempo que él se gira hacia mí, con dos vasos en la mano. Me sonríe.
-Buenos días dormilona.
Le devuelvo la sonrisa con timidez.
-Buenos días.
Él va a dejar los vasos en la mesa. El desayuno ya está puesto, voy hacia allí pero no me siento. Él sí.
-Oye Ian...
Levanta la vista hacia mí.
-No me acuerdo de mucho de ayer y... Lo siento si he sido una carga. -Me miro los dedos, avergonzada.
Ian se levanta y va hacia mí, me levanta la barbilla para que le mire. No me acostumbraré nunca a lo guapo que es...
-Blair, nunca vas a ser una carga para mí.
Me tengo que recordar a mí misma el respirar.
-¿Cómo... Llegamos aquí?
Él me suelta la barbilla.
-¿No te acuerdas?
-No... Lo siento.
-No te disculpes. -Dice en tono cansino pero divertido a la vez.
Se sienta y se ríe.
-¿Tanto hice el ridículo?
Al ver mi expresión avergonzada deja de reírse. Hace un gesto señalando a la silla de enfrente suyo para que me siente. Obedezco. Que bien huele, pincho un poco de huevo y me lo llevo a la boca.
-¿A partir de donde no te acuerdas?
Pienso unos instantes.
-Cuando estábamos en el baño. -Me pongo como un tomate al darme cuenta de lo mal que ha sonado la frase.
Él bebe un poco de zumo y empieza a hablar.
-Después de eso fuimos a la barra porque tenías sed... -Ve mi expresión-. No de alcohol. -Sonríe-. Y entonces estabas peor que antes asi que decidí llevarte a casa. -No deja de mirarme mientras lo cuenta-. Al salir del bar dijiste unas cosas muy interesantes. -Esboza una sonrisa.
Yo salgo del trance, pues estaba embobada escuchándole.
-¿Qué cosas? -No sé si quiero oírlo.
Bebo zumo y sigo comiendo, preparándome mentalmente acerca de que he podido decirle a él estando tan borracha. "Que mal, que mal".
-Pues me dijiste -mira hacia la mesa, como rememorando el momento- que soy muy guapo y que no entendías que hacía contigo teniendo a otras chicas. -Al decir esto último se queda serio.
Se me cae el tenedor en el plato y lo cojo en seguida, intentando disimular. No se me ocurre que contestar y estoy colorada.
-Después viniste hacia mí y te desmayaste. -Vuelve a estar divertido-. Te llevé a casa y no había manera de despertarte así que te llevé arriba y te metí en la cama. Entonces abriste los ojos un momento y me pediste que no me fuera.
Le miro fijamente. Él igual. Le pedí que se quedara y lo hizo. Me abrazo a mí misma en mi mente. La idea de que me llevara en brazos en plan héroe de película me encanta, aunque fuera en esas condiciones.
-Lo... Siento. -Es lo único que se me ocurre decir. Al final gastaré la palabra.
-¿Por qué lo sientes? -Me dice con voz suave.
-Por todo.
-Ya te he dicho que no tienes que disculparte.
-Aun así quiero hacerlo.
Nos miramos fijamente. Al final soy yo quien aparto la vista y sigo comiendo, pensando que decirle.
-Si tienes que irte por cualquier cosa... No te quedes por mí. -Digo mirando el plato.
-¿Quieres que me vaya? -Noto tristeza en su voz.
-¡No! -Le miro en seguida, quizá con un tono de voz más alto del esperado.
Él sonríe, pero es una sonrisa que nunca le había visto. Parece... Más feliz que otras veces que le he visto. Se nota también en su mirada.
-Quiero que sepas que yo no soy así, no me cojo una borrachera alucinante cada vez que tengo oportunidad. -Le miro para ver su reacción.
Me mira.
-No te he juzgado. -Me sonríe.
No decimos mucho más y terminamos de comer casi en silencio.
Ian habla por teléfono mientras yo recojo. Creo que se va a ir... Y no quiero. Oigo que se despide y vuelve conmigo. Le miro al notarle a mi lado mientras pongo las cosas en el fregadero.
-Me tengo que ir. -Confirma mis sospechas-. He dejado a Nietzsche sola toda la noche...
-Vale. -Intento que mi voz no suene triste.
-Oye Blair, quiero que sepas que no estoy contigo y a la vez con otras.
Me giro para mirarle de frente, con expresión sorprendida.
-Estoy contigo porque... Quiero conocerte mejor, eres preciosa, simpática y además me encanta cuando te pones colorada, como ahora. -Me sonríe y se acerca más a mí, yo estoy a punto de desmayarme, le aguanto la mirada y me tiemblan las piernas-. Y... También hay algo que llevo tiempo queriendo hacer, desde que te vi en ese semáforo.
Observo atontada sus ojos. No pienso en nada más, solo él y yo. Rápidamente junta sus labios con los míos y cierro los ojos, sintiéndolo. Me agarra la cara con las dos manos para que no me mueva. Mueve sus labios y yo hago lo mismo, juntando nuestras lenguas. Estamos así durante unos momentos y se separa un poco, con su frente en contacto con la mía. Tengo la respiración entrecortada e intento que vuelva a ser normal. Ian se separa un poco más para mirarme y yo abro los ojos. El corazón me late a un ritmo que parece que se me va a salir. Él me mira los labios, pasa un dedo por mi labio inferior y me vuelve a mirar. No quiero se se vaya, quiero que lo haga otra vez.
-Te llamaré, ¿vale? -Me dice, aparta las manos de mi cara no sin antes acariciarme las mejillas.
Asiento, incapaz de articular una palabra. Aún sigo aturdida. Ian coge su chaqueta que está encima de una silla y yo le miro. Se dirige a la puerta y me mira como queriendo que le siga, lo hago. Una vez en la entrada, abre la puerta y se gira para mirarme. Se me vuelve a acelerar el pulso. Toca sus labios con los míos y se queda así unos segundos. Se aparta.
-Adiós Blair. -Me guiña un ojo y se da la vuelta. Bajando las escaleras con la chaqueta colgada al hombro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario